martes 26/10/21

Victoria plebeya

Si legislamos para que en el desarrollo de los planeamientos urbanísticos se reconozcan y garanticen todos los derechos de la población afectada, estaremos contribuyendo de manera directa a frenar un poco el urbanismo inhumano, despiadado y corrupto que antepone los beneficios económicos frente a los intereses de una mayoría social que lucha por una vida digna y por el respeto de sus derechos esenciales.

Esta tarde, previsiblemente, vamos a presenciar un hito sociopolítico histórico para nuestra tierra. Un hito que va mas allá de la excepcional importancia que supone la modificación de la Ley del Suelo de Cantabria para que recoja el derecho al realojo y retorno en actuaciones urbanísticas. Un hito que sirve para mejorar un poquito nuestra trayectoria democrática. Hoy aprobaremos una ley que no solo responde a una necesidad urgente de parte de nuestros vecinos y vecinas, sino que responde a la necesidad de muchos cántabros y cántabras cuyos ayuntamientos quieren comenzar a desarrollar sus planeamientos. Aprobaremos una ley, que no es la solución última a su problema, pero que consiste en una garantía fundamental para su bienestar que no tenían regulada.

En una Comunidad donde tradicionalmente legisla el poder ejecutivo, aprobar una ley nacida del poder legislativo y mejorada gracias a la escucha directa a la población afectada es una gran victoria de la sociedad civil organizada. Sociedad civil hoy encarnada en la Plataforma de Vecinos del Pilón, pero con otros rostros en el resto de luchas que se están dirimiendo en nuestra tierra: Salvemos Prado San Roque – Río de la Pila, la Plataforma Contra Las Excavadas, la Plataforma DEBA, las distintas PAHs y Stop Deshaucios… y solo son algunas de las más conocidas y activas.

En una Comunidad donde tradicionalmente legisla el poder ejecutivo, aprobar una ley nacida del poder legislativo y mejorada gracias a la escucha directa a la población afectada es una gran victoria de la sociedad civil organizada

Y no, no es plataformitis ni ninguna otra enfermedad. Todo lo contrario. Su trabajo, su fuerza, su presión suponen inyecciones democráticas para nuestro enfermo sistema. Sistema enfermo, que no olvidemos, ha dejado heroínas caídas por el camino. Sistema enfermo que sin esas plataformas sería incluso aún mas asesino. Sistema que ya se ha demostrado que no se puede confrontar únicamente desde dentro de su entramado institucional, sin que exista una sociedad civil organizada y movilizada tensionando la lógica perversa de la dinámica política tradicional. Es absolutamente necesaria.

Esta necesariedad es algo que Podemos conocíamos cuando pedimos que los vecinos y vecinas compareciesen ante la Comisión para explicarnos sus situaciones. Sabemos que solo la escucha directa podía recoger el máximo de realidades, que de otra forma, muy seguramente, no hubiéramos detectado. En este sentido, la participación de los vecinos y vecinas en la ponencia ha constituido el elemento fundamental sobre el que se sustenta el éxito del proceso.

Mas allá de posicionamientos políticos y estrategias partidistas, me atrevo a afirmar que todos los miembros de la Ponencia entendimos que era fundamental garantizar el derecho de realojo y retorno a los locales comerciales cuando una vecina nos habló del negocio de su familia. A través de su historia comprendimos que expropiarles su medio de vida significaba atentar contra su derecho al trabajo, y al ser su fuente de ingresos, se ponía en riesgo el bienestar de su familia y su propia vivienda,  en el caso de no contar con otros ingresos con los que pagar la hipoteca o el alquiler. Y entendimos al escuchar a otra vecina que era necesario establecer excepciones a determinados requisitos como pueden es el caso del tiempo de residencia efectivo. ¿Y si no vive en su piso en ese momento porque es un cuarto sin ascensor y esta embarazada, pero volverá en cuanto pueda volver a subirlas? ¿Y si otro de los vecinos no vive en su piso temporalmente porque está cuidando de su madre dependiente? Es mas que probable,  que de no ser por ellos,  ellas y sus vidas, no hubiéramos recogido estas situaciones en la norma.

Cierto es que esta modificación legislativa no satisface su intención última, la rehabilitación del barrio frente a la expropiación de sus viviendas. Pero tan cierto como eso es el hecho de que ésta es una buena forma de impulsar el uso de ese instrumento frente a la expropiación: si legislamos para que en el desarrollo de los planeamientos urbanísticos se reconozcan y garanticen todos los derechos de la población afectada, estaremos contribuyendo de manera directa a frenar un poco el urbanismo inhumano, despiadado y corrupto que antepone los beneficios económicos de promotores, constructoras, políticos y banqueros frente a los intereses de una mayoría social que lucha por una vida digna y por el respeto de sus derechos esenciales. Y será en el mismo momento en que se termine el chollo que supone destrozar historias y recuerdos expulsando a gente de clase media baja a los extrarradios con indemnizaciones vergonzosas para construir y vender allí donde se ubicaban sus viviendas y negocios pisos para la clase alta,  será en ese momento, cuando se sosiegue por falta de alimento la bestia especuladora, cuando comencemos a hacer un urbanismo desde, por y para los vecinos.

Y es posible que sean estas pequeñas grandes victorias plebeyas las acerquen poco a poco a ese concepto que tenía Abraham Lincoln de la democracia, cuando decía que esta es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. 
 

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