viernes. 09.12.2022

Tarjeta roja

Estos días estamos inmersos en el mundial de fútbol. Podría haber dicho simplemente mundial y, seguramente, todos sabríamos a qué deporte me refiero. El deporte por excelencia. El deporte que mayoritariamente la juventud practica y disfruta desde su infancia.

Siempre entendí, y así se nos reeduca, que el deporte es fundamental para nuestra salud. Es fundamental para el desarrollo y crecimiento personal, y que debemos instalar la cultura del deporte desde la infancia a los niños y niñas. Pero que también es una actividad para adquirir valores: amistad, tolerancia, trabajo en equipo y, sobre todo, respeto y solidaridad.

Las mujeres viven bajo la ley de la tutela, que las obliga a solicitar y acatar los mandatos de su tutor masculino

Sin embargo, nos encontramos con el mundial. El mundial negro como lo denominan algunos medios, y que también tiene ecos de discriminación. El mundial de la vergüenza, sí me parece el término correcto, tal como lo califican muchas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

El mundial de Qatar, el país del gas y del petróleo, cuyo régimen político no entiende de DDHH ni de derechos fundamentales, como los laborales que han sido sustituidos por la semi esclavitud de seres humanos.

Bajo el llamado patrocinio, los inmigrantes sufren el abuso y la violación de sus derechos más básicos sin tener posibilidad de defensa, llegando, en muchas ocasiones, hasta la muerte, tal como ha denunciado Amnistía Internacional y ha puesto de manifiesto este mundial.

Pero si además eres mujer, la situación se complica aún más. Las mujeres viven bajo la ley de la tutela, que las obliga a solicitar y acatar los mandatos de su tutor masculino, sin cuyo permiso no tienen derecho a hacer nada.

No pueden adoptar decisiones fundamentales sobre su vida, porque todo depende de la decisión de los hombres, de sus tutores. Dónde estudian, con quién se casan, incluso tratamientos para su cuerpo y salud no son potestad de ellas, si no de su tutor.

Lo que subyace en este régimen es la negación de la mujer

Y si son mujeres trabajadoras del hogar, se ven sometidas a los designios de su empleador, convirtiéndose la intimidad de su lugar de trabajo en su cárcel.

Es decir, lo que subyace en este régimen es la negación de la mujer.

Qatar también prohíbe la homosexualidad. No lo esconden. No lo niegan. En definitiva, que, a la imparable industria del fútbol, no le afecta, la conculcación de toda esta serie de derechos y libertades. No va con ellos.

No hablo de jugadores, no. Hablo del negocio, de la industria, de lo que siempre se impone a la vida humana: El dinero.

En esto está también nuestra selección. La tan querida selección española. Y nuestro Rey, ¡pues también! La reina no. Eso nos cuentan.

Y acabo entonces preguntando a todos los que apoyan esta industria, ¿qué les decimos a la juventud, a los niños y niñas de los valores de respeto y solidaridad que el deporte fomenta? Les decidimos, sí, pero sólo con tus compis, en el equipo de tu barrio, de tu pueblo, porque cuando el dinero entra en juego les sacamos tarjeta roja a todos los valores y les expulsamos del terreno de juego.

Este 25N en España saldremos a las calles a reivindicar igualdad, mientras otros disfrutarán de su partido de fútbol celebrado en esos maravillosos campos de Qatar.

Tarjeta roja
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