viernes 27/5/22

Mejor Impasible

Qué caro le está saliendo a Ucrania no estar en los “clubs”. Y eso que desde 2018 ya estaban de acuerdo “los de los clubs” en que Ucrania acabaría llegando a ser miembro. La tardanza en la toma de decisiones de los unos ha sido el impulso de otro para lanzarse a invadir y anexionar.

Esta calima que ha llenado de arena los bancos del parque, el tejado del quiosco, los coches aparcados…, me parece que se nos ha metido por los ojos y por los oídos hasta llegar a las entendederas. Quedan los sentidos algo embotados por tantas noticias de tragedia y este chaparrón de arena que te deja, además, sin paisajes que poder mirar.

Son días en los que uno mira más en corto y te das cuenta de que las cosas no acaban de cuadrar. Además es que tampoco apetece que cuadren. Veo esas fotos -tan reproducidas en los medios- de ucranianos que están alrededor de sus casas. El horror en las ciudades ha sustituido a una promesa de primavera y uno piensa que algo más se tiene que poder hacer.

Estos ciudadanos, por no ser soldados, no van a descargar su rabia contra el invasor lanzándoles cohetes ligeros o un coctel molotov. Asisten al desmoronamiento, se desesperan, se deshacen por dentro y alguien los fotografía.

Las dos fotos que he visto y no se van de la mente son de mujeres. Por la edad que aparentan han vivido con plenitud la Unión Soviética y el tiempo posterior, por lo que una opinión sobre lo que está ocurriendo la tienen formada aunque no la manifiesten.

En una de ellas la señora parece caminar con dignidad; quiere inhibirse de la destrucción que tiene alrededor. Posiblemente esté en shock por la muerte de alguien cercano o muy cercano. Pero camina con un buen abrigo casi impecable; seguramente no es el que lleva a diario. No es capaz de asimilar la tragedia reinante y sale a caminar, como cada tarde,después de la tarea doméstica o profesional aunque ya no quede ni hogar, ni profesión ni quede nada. Se le derraman unas lágrimas porque la conciencia no la ha abandonado del todo. Con elegancia se lleva la mano al rostro no queriendo perder su rictus distinguido.

En la otra fotografía, la otra señora, entre los escombros, simplemente mira en derredor. A lo mejor busca después de la tremenda explosión tras el disparo de un misil algún recuerdo pequeño, sin valor material, pero que la ha acompañado una vida entera y perderlo es como perder una pequeña parte de sí misma.

Lleva la mascarilla puesta y bien colocada, con la obediencia dócil de quien ha obedecido siempre para vivir algo que se pareciera lo más posible a una vida libre. Ignora que el virus seguro que marchó de allí porque de repente ya nadie le hace ni puñetero caso. Por aquellas tierras ya no tiene su asqueroso protagonismo.

Cuando al patriotismo o al nacionalismo se le pone una capa de nostalgia junta a los millones de sumisos y arrasa con todo

Y mientras, en carreteras y campos, aparte de las ciudades, toca luchar porque los unos se han cargado de razones frente a los otros. Y lo envuelven en una bandera; siempre la suya. Cuando al patriotismo o al nacionalismo se le pone una capa de nostalgia, de paraíso perdido basado en que cualquier tiempo pasado fue mejor (aunque solo fuera anterior) y aparece uno por allí que lo sabe capitalizar es cuando se pone al frente, junta a los millones de sumisos y arrasa con todo.

Qué caro le está saliendo a Ucrania no estar en los “clubs”. Y eso que desde 2018 ya estaban de acuerdo “los de los clubs” en que Ucrania acabaría llegando a ser miembro. La tardanza en la toma de decisiones de los unos ha sido el impulso de otro para lanzarse a invadir y anexionar.

Ese “impasse” es el que da via libre a que individuos por los que simplemente debería pasar la historia fuerzan a que la historia pase por ellos. Es cierto que el mundo siempre ha sabido reaccionar en estos casos; son todos conocidos. Son guerras inolvidables por más que pase el tiempo. Pero casi siempre se llega tarde con demasiada muerte desparramada y con odios que ya quedan adheridos en los vivos y que esperan venganza en el siguiente conflicto.

Concluyendo en que la acción internacional es escasa (por lo menos hasta ahora) da miedo pensar qué pueden estar elucubrando ciertos dirigentes de otros países, en otros continentes, respecto a otros países con los que también hacen frontera.

El mundo mira y dice no poder actuar. Que Mejor Impasible. Y nos lo estamos tragando.

Lloverá y se llevará toda esta arena que se pega en los zapatos. Pero la desesperación y la locura seguirá todavía durante semanas y meses. No se la podrá llevar la lluvia.

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