martes 17/5/22

La conquista del oro en Alhama, Murcia

Irene Pelayo y Fernando Borrajo regresan a Cantabria con sendos “oros”. Yo por mi parte aproveché el viaje para participar en la carrera popular Dragón Challenge con un satisfactorio décimo puesto tras pelear contra 15,5 km. y 700 m. de desnivel positivo.

Una ocasión muy especial, la vivida el pasado fin de semana a la sombra de dos grandes protagonistas del atletismo cántabro. Acudí a la invitación del Doctor en carreras de montaña, el Sr. Borrajo, quien hace meses me sugirió acompañarle al Campeonato de España de la RFEA en Alhama de Murcia, animado por la entrañable amistad que conservamos desde hace años. A última hora se sumó al convoy Irene Pelayo, la atleta del Piélagos, seguramente arrastrada por el pegadizo entusiasmo que desprende Fernando para lanzarse a estas agotadoras aventuras.

Casi amaneciendo me recogió Fernando, confirmándome la compañía de Irene, y aventurando su pronóstico: “Irene es una gran corredora con mucho potencial en montaña. Mañana será campeona de España”. Y acertó. Lo cierto es que el sábado a las 7 de la mañana arrancábamos rumbo Alhama a la conquista de un Campeonato de España, lo que supuso para mí la novedosa experiencia de compartir con dos grandes corredores la vivencia de los momentos pre-carrera, carrera y post-carrera, en vivo y en directo como si estuviese rodando un reportaje deportivo, pero sin cámara, como relator de lujo de una hazaña que estaba por llegar. La paliza de viaje se vería compensada con el contacto cercano a estos dos deportistas y la posibilidad de percibir sus emociones en la obligada cercanía del habitáculo de un coche. A lo largo de las cerca de 40 horas que duró el periplo, las emociones que salpicaban los largos ratos de conversación se iban transformando a medida que nos acercábamos a Murcia. Primero ir tomando confianza poco a poco, después comentar pasadas batallas, los últimos éxitos, para pasar a analizar la carrera que se encontrarían y los rivales que aparecían en la línea de salida. Antes de Murcia, parada en un parque a comer lo que llevaban preparado de casa; obviamente en este nivel de competición se debe ser riguroso con la alimentación previa a la carrera. Después la tensión crecía a medida que nos acercábamos al destino, y los silencios eran más prolongados hasta llegar al hotel con el tiempo justo para cumplir lo programado: dejar equipajes, salir a hacer un ligero reconocimiento del recorrido, recoger dorsales, charla técnica, cena y a descansar recién estrenada la noche.

La tensión crecía a medida que nos acercábamos al destino, y los silencios eran más prolongados hasta llegar al hotel con el tiempo justo para cumplir lo programado

Amanecimos entre pinos de la Sierra de Espuña, y en el desayuno, puntualmente 2 horas antes de la carrera, se reconocía la tensión tanto en sus rostros como en sus palabras. Se acercaba el momento y ambos atletas entraban poco a poco en ese estado de máxima concentración en el que las palabras son superfluas y su visión se va centrando en la línea de salida.

Y al fin llegó la carrera. Irene Pelayo conquistaría la corona de campeona absoluta de España tras completar un recorrido de 8,6 km. y 300 m. de desnivel positivo en un tiempo de 39:35 demostrando una gran superioridad sobre las rivales Yolanda Martín, segunda, y María Carmen Ledesma, tercera. Por su parte Fernando Borrajo demostró una vez más su enorme capacidad en el mundo del trail y las carreras de montaña, añadiendo un nuevo oro en su palmarés tras vencer en categoría M50 por tercera vez en los últimos cuatro años. La carrera de 12,4 km y 400m. de desnivel positivo, tuvo como ganador absoluto en categoría masculina, con un tiempo de 49:10, a mi tocayo de apellido que no pariente, Enrique Meneses que se alzaría con su sexto título de campeón de España, en una especialidad que ha demostrado dominar en los últimos años en los que ha sido el mejor de manera consecutiva en cinco ocasiones.

Yo por mi parte aproveché el viaje para participar en la carrera popular Dragón Challenge con un satisfactorio décimo puesto tras pelear contra 15,5 km. y 700 m. de desnivel positivo.

Regresamos con buena cosecha de medallas y enorme felicidad, y con la relajación de los deberes cumplidos. Ello, junto con los estrógenos, promovió el buen humor y la conversación distendida, que nos llevaron a comer en buen plato y buena mesa en el bonito pueblo de Caravaca de la Cruz, emparentado con Santo Toribio de Liébana en eso de ganarse el jubileo o indulgencia plenaria. Después rumbo a Cantabria jugando a averiguar las peculiaridades de los pueblos que dejábamos a nuestro paso: Calasparra y su arroz, Tobarra y su tamborada, Campo de Criptana y sus quijotescos molinos… Nos quedaba pendiente averiguar qué se cultivaba en enormes parcelas de color blanco que veíamos al paso por la carretera: Acertamos Sr. Borrajo, algodón, seguramente algunas de las 48.000 hectáreas de algodón que se cultivan en Castilla la Mancha.

Enhorabuena Irene y Fernando por el gran éxito cosechado y gracias por haberme llevado en vuestra mochila de retos e ilusiones.

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