viernes 24/9/21

Confinado en los 80

No creo que hubiera aguantado tanto confinamiento pero me encantaría volver a jugar con mis amigos a “garbancito”,  a la “correa” o a darnos unas buenas hostias con aquellas bicicletas sin frenos marca Torrot,  Orbea o G.A.C.

¿Y si en los primeros años de los ochenta hubiera aparecido el coronavirus?...

En aquellos maravillosos años yo hubiera dejado mi sancheski naranja en la puerta del puesto de chuches para comprarme toneladas de productos antes del confinamiento, claro. Imagino una bolsa grande llena de Peta Zetas, Chimos, chicles Cheiw o Bang Bang, Maskys, regaliz rojo y negro, chupachús Kojak... que delicia ¿verdad?

No nos hubieran hecho falta las camperas que nos poníamos en el invierno, heredadas, en la mayoría de los casos; la pelliza (esa sí que abrigaba), las  zapatillas John Smith o las catiuscas Snipe más marineras y preparadas para la lluvia.

Imagino muchas horas frente a la televisión viendo “V”, “El coche fantástico”, a mi amor de juventud (y seguro que el  de todos vosotros) Eva Nasarre o los sábados por la tarde ver a José Luis Fradejas y su programa musical “Aplauso”.

No creo que hubiera aguantado esta situación que vivimos en los primeros años ochenta por muchas cintas TDK de 90 minutos que pudiera grabar

Seguro que un confinamiento en los 80 hubiera supuesto, para mí, miles de horas de música escuchando los números uno del momento (Status Quo, Pecos, Tino Casal…) estos temas y muchos más estarían pinchados, por supuesto por Santi Aldomar en Radio Popular, el “maestro” Federico Llata Carrera en Radio Cantabria o por Juan Gómez y Lolo Ruiz en aquellos primeros 40 principales de la 91.2 FM.

No había móviles, recordad, las chavalucas que conocías te daban su número de teléfono pero inmediatamente te decían: "…pero no se te ocurra llamarme que como coja mi madre el teléfono…". Si al final lo hacías, apurabas las cinco pesetas de llamada desde una cabina porque en casa tampoco te dejaban llamar “… Luego llegará la factura! Cómo se nota que tu no lo pagas…!”

No había ordenadores, nuestro facebook y wasap de entonces eran el patio y la pista de fútbol, pero al estar recluido seguro que leería con avidez el BID de Discoplay o el catálogo del Círculo de Lectores que estaba en casa siempre.

Los LP valían entonces 995 pesetas pero podías, con suerte, comprar alguna oferta o algún single de la serie Delfín que sólo valían 100.

Aquellas meriendas de bocata de chorizo y chocolate Dolca leyendo seguro, algún libro de las aventuras de “Los cinco” o alguna obra de Julio Verne, como por ejemplo “Un capitán de 15 años”, mi favorita.

No sé… no creo que hubiera aguantado tanto confinamiento pero me encantaría volver a jugar con mis amigos a “garbancito”,  a la “correa” o a darnos unas buenas hostias con aquellas bicicletas sin frenos marca Torrot,  Orbea o G.A.C.

Me encantaría decirle al “jefe” de la sala de recreativos que la máquina de flipper o petaco o la mismísima de pac-man se ha tragado mi moneda.

No, no creo que hubiera aguantado esta situación que vivimos en los primeros años ochenta por muchas cintas TDK de 90 minutos que pudiera grabar.

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