sábado 19/6/21

El PRC, una apisonadora para el medio rural

Nos dijeron un día que Cantabria es infinita y pobres de nosotros nos creímos la falacia, disfrutando de la esencia de nuestras villas pensamos que esta duraría siempre, que tanta maravilla no podría agotarse, pero el lema no era cierto, nuestra tierra poco a poco dejó de ser gran reserva.

Nuestros pueblos de orgullosa sillería, de noble mampostería, de balconadas y socarreñas, de parras, geranios y berzas, de escudos y desconchones, de cuévanos, redes y mulas… pueblos con calles que cuentan la historia de un indiano, de pescadores que llevo la mar, del trasiego de sembrar y recoger, del hierro de la mina, del tren que no pasó…

Sonidos de madera seca en la tarde de bolera, de dalle picado a la sombra, de vaca que perdió la cría, de tractor cuando amanece, de galerna que barrunta… Olor en mayo a hierba mojada, a limonero en agosto y a matanza en noviembre… historias y  esencias que juntas forman esos pueblos cántabros tan nuestros, todos tan distintos, todos tan iguales.

A las calles vacías del medio rural llegan los ecos de propuestas para detener la despoblación, escuchamos con rabia y apretamos los puños

A nosotros, habitantes de esos pueblos, nos dijeron un día que Cantabria es infinita y pobres de nosotros nos creímos la falacia, disfrutando de la esencia de nuestras villas pensamos que esta duraría siempre, que tanta maravilla no podría agotarse, pero el lema no era cierto, nuestra tierra poco a poco dejó de ser gran reserva, dejó de ser infinita, el dalle ya no se pica y la hierba crece en la bolera, nuestros pueblos se vacían, se olvidan nuestras historias y como un perfume destapado, se va perdiendo nuestra esencia.

A las calles vacías del medio rural llegan los ecos de propuestas para detener la despoblación, escuchamos con rabia y apretamos los puños, aquí algunos perdieron sus trabajos, muchos dejaron sus raíces, otros perdieron la esperanza… ninguno perdimos el orgullo. Estamos orgullosos de tener tierra bajo las uñas y alzamos las manos para que se vean nuestros callos, somos rurales y sabemos que esas promesas no van dirigidas a solucionar nuestros problemas sino a captar el voto de las zonas urbanas, nuestra realidad poco importa porque poco suma, somos conscientes de ello por eso no necesitamos más promesas, no queremos que nos utilicen más, solo pedimos que se cumplan las leyes que tantos años llevan vigentes.

Sobre la mesa ahora tenemos a LOTUCA, la futura ley del suelo que liberalizará el terreno rústico y convertirá el medio rural cántabro en un inmenso solar donde podrán construir su vivienda de fin de semana los habitantes de la ciudad. Una ley perpetrada bajo la excusa de construir para fijar población en un medio rural donde de lo único que andamos sobrados es de viviendas vacías. En Cantabria no se cumple la Ley para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural del año 2007, se ignoran las 50 medidas urgentes contra la despoblación que el senado aprobó en 2015, no se ha puesto ni un euro para desarrollar las más de 30 medidas que el Parlamento aprobó en 2018 para detener la despoblación a iniciativa de Podemos. Señores del PRC no nos pongan de escusa, sr Revilla, deje de tratar de engañarnos.

Mientras LOTUCA avanza y se convierte en una amenaza real para la ruralidad cántabra, el PROT (Plan Regional de Ordenación del Territorio) espera como Penélope la llegada de su turno. El PROT que ha de venir a poner orden y a fijar unos objetivos de crecimiento sostenible se olvida en un cajón por un motivo bien sencillo: es un estorbo para la apisonadora regionalista. Una piedra en el camino para la única forma de desarrollo que entiende el PRC, el agotamiento de los recursos, el agotamiento de nuestra Cantabria finita.

Cantabria se enfrenta a un serio problema con LOTUCA, una ley insólita que no se ajusta a ningún criterio europeo

Frente al todo vale de LOTUCA o la racionalidad del PROT, el PRC lo tiene claro. Hacer y deshacer a su antojo es su seña de identidad, la idea feliz, el ahora mismo, el pelotazo milagroso, cualquier cosa les vale para tratar de salir de la miseria a la que sus políticas nos han llevado. El PRC no bordea el prado para no pisar la hierba, directamente la quema para vender sus cenizas, es su legado, la estampa que han dejado en el litoral y que LOTUCA pretende trasladar al interior.

Caciquismo sistémico que llevan al extremo en la redacción de sus leyes. ¿PROT o LOTUCA? ¿Pero alguien lo duda? ¿Alguien piensa que el PRC va a apostar por un futuro ordenado y sostenible?

Valga el ejemplo de otra lucha silenciada que se libra en nuestro valles, el borrador del PROT fija como uno de sus objetivos el desarrollo de siete zonas eólicas con un máximo de 700 MW de producción total. Estas zonas se eligieron pensando en el menor impacto posible, algo importante porque si bien es cierto que la eólica es una energía limpia, también es cierto que cada generador tiene la altura de un edificio de 55 pisos y que para construirlo hay que crear auténticas autopistas por el monte para que lleguen los camiones. Hoy nuestros pueblos se enfrentan a más de 20 proyectos en tramitación con una potencia de más del doble de potencia de la prevista en el PROT, superior incluso al Plan Eólico que tumbaron los tribunales. ¿Quién quiere leyes que estorben verdad sr Revilla? Sr Guillermo Blanco, consejero de Medio Ambiente, ¿duermes, chiquitín?

Cantabria se enfrenta a un serio problema con LOTUCA, una ley insólita que no se ajusta a ningún criterio europeo. Que choca contra la ley estatal y la propia constitución. Una ley que supone un ataque frontal a  los usos tradicionales del suelo, a la base de la economía rural que está directamente ligada al territorio, a la arquitectura tradicional, a nuestros valores paisajísticos, a la propia economía de los ayuntamientos. Una ley que convierte en ordinario lo que ha de ser excepcional y que supone el certificar la defunción de la economía tradicional cántabra a cambio de una apuesta por un modelo insostenible de construcción y turismo de segunda residencia.

Ni LOTUCA va a pararse en el Parlamento, ni el PROT va a llegar antes que Ulises, por eso es la sociedad cántabra la que ha de decir basta. Somos los partidos extraparlamentarios, las asociaciones y la sociedad civil los que tenemos que alzar la voz y hacer que esta llegue a todos los rincones de esta Cantabria a la que queremos proteger, los problemas de los pueblos no le importan a nadie, ayudarnos a que nuestra voz resuene, ayudarnos a que toda Cantabria sepa que  LOTUCA es subdesarrollo y PROT esperanza de desarrollo sostenible. No os calléis. Gritad con nosotros, juntemos nuestras voces en una sola. Y nunca olvidéis que aquella vez que nos unimos, paramos a enemigos más poderosos.

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