lunes 21/6/21

Ecología es un nombre de mujer

Son legión las mujeres que pelean por nuestra pachamama, muy pocas pasaran a la historia, pero todas ellas han puesto, ponen y pondrán un granito de arena para que este planeta continúe siendo habitable.

La naturaleza tiene nombre de mujer, en todas las épocas, en todas las culturas, la naturaleza es una madre a la que se admira y se venera, aunque no siempre se cuide y respete. Cibeles para los griegos; Epona para los celtas; Magna Mater para los romanos; Ñupe Mapu, pachamama… La misma diosa madre en distintos tiempos y en distintos sitios. Si la naturaleza tiene nombre de mujer, la ecología no podía ser menos, aunque a primera vista parezca lo contrario viendo la aparente supremacía masculina.

Cuando pensamos en referentes de la ecología a la mayoría de los españoles nos viene a la mente el gran Félix Rodríguez de la Fuente. Podemos hacer la prueba y tirar de memoria, seguramente después de Félix a todos nos vengan a la cabeza uno o dos nombres de ecologistas más. Pero me juego un café a que ese par de nombres, son nombres de machos ibéricos.

Hoy Gretas como ayer Rachels se enfrentan a la estupidez negacionista y los grandes intereses económicos

Si después de esta prueba nos pica la curiosidad y nos da por buscar más ecologistas en la hemeroteca probablemente llegaremos a 1972 cuando la ONU en Estocolmo decidió que a la tierra hay que cuidarla. Entonces, como después en Kioto y más tarde en París, veremos en la foto del evento un completo muestrario de pantalones y corbatas en el que las faldas son una rara avis.

Pero por suerte para todos, más allá de esas cumbres y esas fotos existe una legión de nombres de mujer que dedican su vida a luchar por algo tan sencillo como una tierra donde poder vivir y un aire que poder respirar. Hijas de la madre tierra con las que la humanidad al completo tiene una deuda eterna. Desde Rachel Carson, la madre del ecologismo a Greta Thunberg, el ultimo icono verde. Son legión las mujeres que pelean por nuestra pachamama, muy pocas pasaran a la historia, pero todas ellas han puesto, ponen y pondrán un granito de arena para que este planeta continúe siendo habitable.

Algunas como Lois Gibbs pasaron a la historia por defender algo tan aparentemente sencillo como un barrio sin tóxicos que mataran a sus hijos. Otras como Jane Goodall han dedicado su vida a comprender la naturaleza. Muchas plantaron árboles, pero solo Wangari Maathai llegó hasta el Nobel por hacerlo. Por desgracia son también muchas las que sufren una nueva forma de violencia, como la violencia ambiental que llevo a la muerte a Berta Cáceres.

Miles de mujeres con una conexión especial con la tierra y cuya lucha nunca ha sido fácil. Hoy Gretas como ayer Rachels se enfrentan a la estupidez negacionista y los grandes intereses económicos, pero además también tienen que vencer a la burda misoginia y por muy triste que parezca, a veces esa es su lucha más difícil. Los mismos insultos que Carson recibía, hoy los recibe Thunberg. Por una razón sencilla, la ciencia avanza a distinto ritmo que la estupidez humana. Y yo, simple mortal, a la espera de un futuro donde su lucha no sea necesaria, clavo mi rodilla en el suelo y agacho mi cabeza ante ellas, hijas de la Magna Mater, guerreras por la madre tierra.

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