jueves 20/1/22

Un grito global

En cada una de nosotras, en cada una de las mujeres ha de brotar un impulso de dignidad, una fortaleza que nos empuje a defendernos, a reivindicar, a no resignarnos y a extender este credo a todas las otras compañeras que tropiezan con desigualdades, discriminaciones y machismos. 

El 8 de marzo se ha convertido en un grito global en nombre de las mujeres, una fecha que cada vez tiene más eco, más significado. Una fecha que proclama, cada vez más alto, cada vez con mayor intensidad, igualdad y respeto para las mujeres de todos los rincones del mundo. 

Cuando parecía que la lucha por la igualdad era menos necesaria que hace cuatro décadas, el movimiento ha cobrado más necesidad y relevancia.

Las mujeres tenemos que seguir combatiendo los discursos machistas y retrógrados de la extrema derecha, que niegan la realidad de la violencia de género

Las mujeres seguimos reclamando nuestro sitio en el terreno profesional, donde nos sigue costando -mucho más que a los hombres- ascender y ver reconocido nuestro trabajo. 

Las mujeres tenemos que seguir combatiendo los discursos machistas y retrógrados de la extrema derecha, que niegan la realidad de la violencia de género. Nos siguen asesinando por ser mujeres, y nos siguen cuestionando aquellos que no quieren darnos crédito, que nos denigran y nos desprecian. 

En cada una de nosotras, en cada una de las mujeres ha de brotar un impulso de dignidad, una fortaleza que nos empuje a defendernos, a reivindicar, a no resignarnos y a extender este credo a todas las otras compañeras que tropiezan con desigualdades, discriminaciones y machismos. 

Juntas somos más fuertes. Por eso necesitamos ayudarnos y protegernos, caminar juntas hacia una sociedad de iguales, donde la mujer no sea permanentemente juzgada como un escaparate. Tomemos las riendas. Reivindiquemos igualdad y dignidad.

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