lunes 6/12/21

Democracia plena sin violencia machista

Hace más de dos décadas que conmemoramos el Día Internacional Contra la Violencia Contra las Mujeres y en este 25 de noviembre toca reafirmar nuestro compromiso y su acción en esta lucha por la libertad y la seguridad de todas las mujeres y compartir el dolor de tantas mujeres que sufren violencia, de sus hijas e hijos, madres, padres familiares y amigos.

La escalofriante cifra de mujeres asesinadas nos horroriza y avergüenza

Día a día, semana a semana, la escalofriante cifra de mujeres asesinadas nos horroriza y avergüenza, como también lo hace el porcentaje de mujeres que han sufrido violencia por parte de sus parejas o exparejas es estremecedor (el 34,2%) , unas cifras que además aumentan cuando nos referimos a las mujeres jóvenes. Terrible.

Detrás de la frialdad de cada cifra y cada porcentaje está la vida de una mujer y hay que luchar contra la resignación de asumir como normal la tragedia dolorosamente cotidiana de la violencia machista. Un fenómeno que pone de manifiesto las relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres que persisten, tal y como señala la ONU, como una crisis silenciosa.

Debemos alzar la voz contra ese silencio. Tenemos que sumar nuestra palabra a la de millones de mujeres y hombres que en todo el planeta que dicen basta.

Y sobre todo, hay que reafirmar ese compromiso pasando de las palabras a los hechos. Mi partido, en España y en Cantabria, es punta de lanza a la hora de establecer desde los gobiernos medidas orientadas a proteger los derechos de las mujeres para prevenir y combatir la violencia de género y poner en el centro de nuestras políticas la prevención y la aplicación de las medidas necesarias para luchar contra esta vergonzante lacra social que cuestiona nuestro modelo de convivencia.

Hay que trabajar para hacer entender que solo una sociedad en la que las mujeres no sufran violencia por ser mujeres puede ser considerada completamente libre

En una sociedad libre y democrática como la nuestra, tiene que existir consenso a la hora de entender que es insoportable que las mujeres vivan violentadas, amenazadas o con miedo. Desde la política, hoy es más necesario que nunca buscar el acuerdo entre las diferentes fuerzas y sumar voluntades para renovar y actualizar el compromiso social contra la violencia de género intentando volver a sumar el mayor consenso posible para que este horror siga siendo una cuestión impostergable que atañe a todos los partidos políticos.

Y ello será posible solo si hacemos frente común ante la amenaza del negacionismo de la violencia de género que se aúna con el antifeminismo, y que pretende la ruptura de consensos sociales y políticos y el retroceso en los derechos de las mujeres.

Frente a ellos, hay que trabajar para hacer entender que solo una sociedad en la que las mujeres no sufran violencia por ser mujeres puede ser considerada completamente libre, porque solo una democracia libre de violencia machista es una democracia verdaderamente plena.

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