martes 25/1/22

Torrelavega abandonada (¿a posta?)

Primero pregunto a una torrelaveguense que conozco bien, y luego les escribo que me señala que en Torrelavega hay “clavado” un sentimiento muy profundo de que Santander se lo lleva todo, mientras para la histórica, trabajadora y eficaz capital del Besaya, ¡nada, abandonada a su suerte! Tampoco es que esté la capital de Cantabria como para tirar cohetes, pero entiendo perfectamente esta sensación que pueden tener de que se les mire de reojo, porque Torrelavega lleva ausente demasiados años de lo que debería ser la presentación (desde instancias oficiales y económicas regionales) de un auténtico plan de desarrollo y despegue para la segunda ciudad de esta comunidad donde vivimos más de 588.000 habitantes. 

Escribo lo de segunda como recurso literario para no repetir tanto el nombre de Torrelavega. Pero me equivoco. ¡¡¡Torrelavega, Torrelavega y mil veces Torrelavega!!! Porque una cosa es ser segundo en algo y otra que te conviertan, no sé si aposta, en segundona. No tengo duda alguna de que a Torrelavega se le otorga actualmente un papel que está muy por debajo de su importancia. Tampoco es cuestión de sacar a colación todo en lo que tiene de mejor, pero no me extraña que muchos de sus ciudadanos pongan el acento en que se reconozcan de una vez por todas determinados hechos históricos que les atañan, y mucho. El nombre de su localidad va unido a otros no menos importantes: industria, avance, desarrollo e innovación. En cambio yo veo un desapego de la expresión interés cuando la vinculo a Torrelavega. En una ciudad vasca, de peso industrial semejante o parecido, esto es impensable.

Es así: los cambios se van viendo con reconocimientos y esta fantástica ciudad no los tiene de habitual. ¿Algo que sea importante para Cantabria se ha pensado en fijar anualmente en Torrelavega? ¿Debió ubicarse allí el Parque Científico y Tecnológico? ¿Hubiera sido posible levantar el Centro Botín en la primera ciudad cántabra que se hermanó con otra ciudad europea? Demasiadas preguntas dejo en el aire, pero que se tengan en cuenta que hay otros muchos, que con más razón que yo, se las han plantado en alguna ocasión y, sino, que se haga una encuesta acerca de las sensaciones que albergan en este sentido los  torrelaveguenses.  Mejor que una macro encuesta son las inversiones presentes y futuras, porque los gestos son siempre importantes. Cabe esperar decisiones que puedan llegar de ahora en adelante, porque mirar atrás tiene lo que tiene: mosqueos y comparaciones odiosas donde sale casi siempre el “tú, más”, en este caso “Santander se lo lleva siempre todo”.

En un país que ofende tanto a sus triunfadores (los deportistas son actualidad en esta materia), no resulta difícil caer en el abandono de una lugar y de sus habitantes, ni reconocer tampoco la certeza de que es así. Esto pasa desde Santander hacia Torrelavega. Las fábricas, las viejas minas abandonadas, la mayor cercanía con las Cuevas de Altamira, la industria media y pesada de esta comunidad, están donde están, pero, como piensa mi amiga y me lo contagia, cada vez que surge un nuevo proyecto ¡pasa de largo por Torrelavega! Sinceramente, espero que no sea aposta.

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