jueves 26/5/22

El Sáhara o el volantazo que destroza nuestro deber y posición en el mundo

El mundo ha cambiado mucho fruto de una pandemia y la guerra de Ucrania que están precipitando cambios a nivel mundial de forma vertiginosa,

A colación de la calima de la semana pasada que nos hizo sentir a toda España, y especialmente a nuestros coches, como si estuviésemos en un país desértico, oí correr un chiste sobre el Sáhara. El chiste decía que recuperarlo era lo primero que había hecho Vox al llegar al Gobierno de Castilla y León. Este chiste, que más allá de despertar un sentimiento colonialista que mejor obviamos, nos recuerda la responsabilidad histórica de España con el pueblo saharaui. También parece ser que el golpe de arena le hizo recordar a Sánchez la cuestión sin resolver del Sáhara, cuestión que ninguna alta jefatura del Estado desde Franco ha hecho nada por resolver. Es más, el gran mérito de Pedro Sánchez y que marca un hito desagradable es revolver el avispero con un giro de 180º que del mareo del volantazo nos ha dejado a todos vomitando.

Como siempre, la historia es nuestra ciencia madre que siempre hemos de recordar y la historia se encuentra respaldada en este caso por el Derecho internacional que emana de la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental que dice que el Sáhara sigue siendo una colonia española, y para más inri puntualiza que es la última colonia de África y nuestra única colonia. La resolución de la ONU declaró nulos los acuerdos de Madrid que cedían la soberanía del Sáhara a Marruecos y Mauritania y se le encargó a España el mandato de dirigir el proceso de descolonización y asegurar el derecho de autodeterminación de los saharauis a través de un referéndum. Empero España ha decidido violar el derecho internacional para rendir pleitesía a EEUU porque, como he comentado en otras ocasiones, el eje geoestratégico del Mediterráneo está cambiando de peso, perdiéndolo Europa y ganándolo África. Y no olvidemos que desde la Conferencia de Bandung de 1955, China tiene un importante peso en varios países africanos. El objetivo de la Conferencia era favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática en oposición al colonialismo y neocolonialismo de las antiguas metrópolis europeas y de EEUU. Por todo ello, potencias como Estados Unidos e Israel tienen mucho interés en ganar influencia y la puerta de entrada de Occidente hacia África es Marruecos, cuestión que ha hecho que otras potencia arrollen con los intereses políticos y económicos de España con países con los que siempre ha habido relación. Estos movimientos los vimos recientemente con Reino Unido abriendo un Consulado en Marruecos tras hacer efectivo el Brexit y buscando alejarse de Europa, a la vez que acercarse a África. O cuando en 2019 hubo una serie de movimientos, y vimos a Trump reconocerla soberanía de Marruecos sobre el Sáhara a cambio de que Marruecos reconociese lo mismo sobre el pueblo palestino, otro pueblo masacrado e invadido con el beneplácito de EEUU.

Ya todo esto no es solo que Sánchez haya violado el derecho internacional, ya no es solo que se haya saltado su propio programa electoral que decía textualmente “Trabajaremos para alcanzar una solución del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui”, lo que ha ocurrido es el caos que ha generado, como el lobo se ha quitado la piel de cordero de forma poco sutil y como algo de suma importancia nos hemos enterados todos, hasta sus socios de gobierno, por medio del gobierno marroquí sin que en ningún momento se hubiera dado un ánimo de transparencia ni de consensuar una postura de vital trascendencia. Resulta totalmente inadmisible, y aún más los argumentos vacíos e injustificables del partido socialista que tratan sin éxito de justificar de alguna forma ese viraje. Aunque considero que Pedro Sánchez ha tenido algún que otro acierto, especialmente frente a una oposición de baja altura y poco responsable con la que ha demostrado el Partido Popular ante asuntos que exigían cierta lealtad a los españoles como la pandemia. También ha demostrado ser de poco fiar, una vez más, pero esta vez de forma flagrante e, igual los que de verdad no podrán dormir tranquilos por las noches son los socios de Unidas Podemos ante tales virajes en las políticas. 

¿Cómo podemos explicar estos cambios? Ciertamente, el mundo ha cambiado mucho fruto de una pandemia y la guerra de Ucrania que están precipitando esos cambios a nivel mundial de forma vertiginosa, como el cambio del eje geoestratégico del Mediterráneo que comentaba antes, pero todo eso no justifica de ninguna forma que nos saltemos el derecho internacional, ni nuestro deber con el pueblo saharaui, ni el servilismo a EEUU a costa de nuestros intereses geopolíticos y económicos. Es más, Argelia ha retirado de Madrid su embajador en respuesta a esta acción generando una brecha diplomática con este país, del que una parte de nuestra economía depende, sobre todo en lo que respecta al gas. Y, por muy poco probable que sea una ruptura de las relaciones económicas porque a la propia Argelia no le venga bien, mañana eso puede cambiar ante escenarios que están cambiantes y nos corten el gas creando un problema añadido, y no pequeño, a los múltiples problemas que nos está tocando atravesar en estos tiempos. Y todo esto, por una decisión unilateral de un presidente que no ha contado con nadie y que encima ha tratado de ocultarnos a socios y toda la ciudadanía este hecho. Una auténtica puñalada al pueblo que España tiene el deber de defender y a los argelinos. Está claro que alguien miente en este embrollo cuando Pedro Sánchez asegura que avisó en Argelia, pero la reacción diplomática de Argelia habla por sí misma. 

Como última conclusión, quiero añadir que de la misma forma que clamamos al cielo ante la ilegítima invasión de Rusia a Ucrania, no sé cuantos años más dejaremos pasar para clamar que la República Árabe Democrática Saharaui deje de estar ocupada civil y militarmente el 80% de su territorio.  Igual que Israel con Palestina. No obstante, parece claro que a los saharauis y palestinos no se les considera que tengan tanta importancia, además de que Marruecos e Israel son aliados de EEUU, mientras que Rusia es enemiga y, por lo tanto, el demonio. Tendremos que dar la razón a quienes defienden la hipócrita y cínica supremacía moral de Occidente al considerarse como la única garante de los Derechos Humanos. En todo caso, la ciudadanía estamos muy alejados de estos juegos que nos quedan muy por encima, pero siempre seremos los primeros en sufrir las consecuencias pagando con nuestros bolsillos, nuestra identidad, nuestros hogares y nuestras vidas. Como ciudadanos, clamemos justicia por los ucranianos, por los palestinos y por los saharauis ante la invasión de sus hogares y sus vidas.

El Sáhara o el volantazo que destroza nuestro deber y posición en el mundo
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