miércoles. 06.07.2022

El “patrimonio” de la edil torrelaveguense

Seguro que la concejala ha ido en la lista electoral por un partido, en este caso el PSOE y, en el reparto de puestos, le ha tocado gestionar el área de cultura, “porque a alguien le tenía que tocar”

Me han llegado unas imágenes y un comunicado, en las que se ve al artista local, Aris Rosino, descolgando los cuadros de su exposición en la Sala Mauro Muriedas de Torrelavega. Tal acto no sería noticia si, como dice el comunicado, ha descolgado los cuadros cinco días antes de la fecha de clausura prevista de la exposición, como protesta por no haber respetado, el Ayuntamiento, las fechas reservadas para la misma, autorizando la instalación simultánea de otra exposición, aprovechando los espacios libres del local.

Rosino pide perdón pero, al mismo tiempo, expresa su necesidad de denunciar el atropello que para él y el público tal decisión municipal representa

La concejala responsable de la gestión de la sala no tiene por qué tener sensibilidad artística para valorar lo que, en el mundo del arte es elemental: los artistas exponen al público sus obras y el público se hace cómplice de esa exposición, contemplándola, dejándose llevar por las sensaciones que la manifestación artística le produce. Una exposición es un todo, se instala en un espacio, según las condiciones del mismo, no al buen tuntún, distribuir las obras en el espacio es fruto de la intención del artista y, quienes acudimos a ella, inmediatamente nos integramos en el conjunto, recorriendo el espacio según las obras nos impactan, parándonos lo necesario, siguiendo nuestro pasear al ritmo que las sensaciones que las obras nos producen, estableciendo un diálogo público-artista no expresado con palabras. Es una pena que la clausura anticipada de la exposición haya impedido, a una parte del público, contemplarla. Rosino pide perdón por ello pero, al mismo tiempo, expresa su necesidad de denunciar el atropello que para él y el público tal decisión municipal representa.

Seguro que la concejala ha ido en la lista electoral por un partido, en este caso el PSOE y, en el reparto de puestos, le ha tocado gestionar el área de cultura, “porque a alguien le tenía que tocar”. Es esa una de las consecuencias de cómo se confeccionan las listas electorales. 

No es, por tanto, sensibilidad artística lo que se la puede exigir. Pero sí respeto. Respeto al artista y respeto al público. 

Y organización. Según relata Rosino, las fechas de su exposición estaban reservadas desde hacía un año. Y es de entender que el segundo artista, el “ocupa” de la exposición “invasora” no es responsable del hecho sino, más bien, víctima de la mala gestión de la edil correspondiente. 

Pero, con todo, ni siquiera se le puede exigir a la edil que sea competente en organización.

Sin embargo, lo que sí es exigible es que los representantes elegidos tengan claro cuál es la esencia de su función: administrar, en nombre de los electores, los bienes comunes, en este caso, una sala municipal. Y, por lo tanto, es rechazable el reproche de la edil ante el acto de protesta de Aris: “así me pagas el que te haya abierto MI casa…” 

Señora concejala, no sé si le han exigido, en algún momento, que haga declaración de bienes, pero de lo que sí estoy seguro es de que la Sala Mauro Muriedas no figura entre ellos. Lo sentimos.

Y a su partido, el PSOE, que tome nota a la hora de confeccionar las próximas listas electorales.

El “patrimonio” de la edil torrelaveguense
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