lunes 29/11/21

La Paradoja de las Primarias

La democracia interna puede suponer ser cuestionado y/o que no venza el que señalan los “jefes” en la organización. Les preocupa que el líder de la agrupación no dependa de la autoridad superior del partido, sino de sus votantes.

“No tengamos miedo al talento, si no a la mediocridad” Albert Rivera.

No hay partido o afiliado que últimamente se sustraiga a la defensa de las Primarias para la designación de sus candidatos; si bien en este proceso aparecen dos partes: el controlador Partido y el temeroso Militante.

La democracia interna puede suponer ser cuestionado y/o que no venza el que señalan los “jefes” en la organización. Les preocupa que el líder de la agrupación no dependa de la autoridad superior del partido, sino de sus votantes. No deberá el cargo al partido sino a los compañeros.

Como la propia historia demuestra, el mayor progreso viene con democracias auténticas, con garantía de igualdad de oportunidades

El afiliado puede inclinarse por el Candidato independiente que decide presentarse, a riesgo de ser visto como un cuestionador del status quo y al que se le atribuye querer romper el partido, de estar contra la Unidad. Sin embargo, el debate, la confrontación de ideas, de personalidades, de capacidades, de preparación, de idoneidad no se consigue si es que la elección es manipulada desde el mismo día de su convocatoria.

Lo trascendental es que, como la propia historia demuestra, el mayor progreso viene con democracias auténticas, con garantía de igualdad de oportunidades, respeto a libertades plenas y si estos principios son sustituidos por el nepotismo, los mejores no llegan. La cuestión o el binomio es buscar lo mejor para el partido o lo mejor para los jefes del partido.

Lo más grave es que este déficit lastra la auténtica democracia, condiciona la calidad de nuestros dirigentes y cercena la mejora de la vida política. El militante tiene que darse cuenta que mediante Primarias el gobierno de su ciudad o región depende de una democracia en dos actos: la elección interna en el partido del mejor y un segundo episodio en la batalla electoral externa entre partidos con sus líderes elegidos.

Es muy importante que el afiliado sea consciente de que entre muy pocos eligen al que luego puede ser votado por muchos. Los militantes pasan a ser actores principales en su partido pues tienen la responsabilidad de señalar al futuro candidato.

Una “aparentemente” pequeña decisión interna marcará la salud política y económica de su sociedad. El que los partidos admitan una real democracia en las Primarias les daría una ventaja competitiva respecto a los demás: que los afiliados elijan al mejor, no al que el aparato por cualesquiera motivos pretenda.

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