sábado 21/5/22

Qué pena lo de la pena de Urdangarín

Iñaki celebrará sus 50 años pensando en una cárcel confortable que atenúe la pena que le dará cumplir la otra pena que le imponga finalmente el Tribunal Supremo.

Era alto, rubio y guapo. Ahora anda encorvado, está canoso y se le ha quedado cara de acelga. Era un buen jugador de balonmano y ha sido un mal jugador de cartas marcadas. A Iñaki Urdangarín Liebaert le ha subido la fiscalía del Supremo la petición de pena de cárcel a 10 años. Y él ha debido sentir que también le ha subido unas décimas la fiebre propia de un enfermo de avaricia.

Urdangarín tiene una condena sin cumplir de 6 años y 3 meses por prevaricador, malversador, defraudador y traficante de influencias. De este último subgénero delincuencial podría seguírsele acusando. Porque todo el mundo le supone yendo en bici de acá para allá sorteando los obstáculos mundanos del tráfico rodado y del de influencias.

Iñaki tiene menos futuro laboral que un casino en Las Hurdes. Nadie le quiere cerca y por eso vive bastante lejos

Iñaki tiene menos futuro laboral que un casino en Las Hurdes. Nadie le quiere cerca y por eso vive bastante lejos, en Ginebra. Seguirá siendo un proscrito cuyo engaño nacional nunca llegará a estar prescrito. Su esposa, Cristina de Borbón, tiene el número 6 en la cola para ser Reina. Y le quiere con locura, de ahí que perdiese la cordura firmando talones como quien firma una solicitud de empadronamiento.

Todo indica que Iñaki celebrará sus 50 años (15 de enero de 2018) pensando en una cárcel confortable que atenúe la pena que le dará cumplir la otra pena que le imponga finalmente el Tribunal Supremo. De la fama a la cama, pero de presidiario. 

Cristina e Iñaki pasaron sus últimas vacaciones de Semana Santa en una finca de 2.000 hectáreas de Ciudad Real. Es de suponer que este donostiarra de 1,97 no la recorrería en bici. En Jueves Santo se acercaron a la iglesia parroquial a oír misa. Y a la salida también oyeron algunos murmullos de la gente.

Y es que los vecinos querían una foto con tan buena pareja. Ellos accedieron encantados y sonrientes. Otra pena.

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