miércoles. 30.11.2022

Llega el crudo invierno en pleno verano

Pensábamos que el calor era el único enemigo del verano y reaparece, a lo grande, el mismo contrincante invisible.

Pues sí. Creíamos ver luz al final del túnel y era un tren que venía de frente. España tropieza por quinta vez con la misma pandemia. Tanta vacuna y ninguna funciona contra la insensatez de rebaño.

Pensábamos que el calor era el único enemigo del verano y reaparece, a lo grande, el mismo contrincante invisible. Afrontamos, con el consiguiente bochorno colectivo, un crudo invierno en centros de salud y hospitales.

Un invierno riguroso para el que empiezan a escasear las mantas. En pleno julio.

“El Roto” quebró nuestras conciencias con aquella magistral viñeta: “cuando veo la realidad exterior, cierro mis ojos  horrorizado. Pero los abro de inmediato cuando contemplo mi realidad interior”. De nada nos sirve ya haber sido semifinalistas en la Eurocopa. Respondemos a la letanía oficial de la prevención con una descarada agonía de la voluntad.

Habrá toros en Santander. La carnicería no cierra por pandemia

“The show must go on” (el espectáculo debe continuar). Habrá toros en Santander. La carnicería no cierra por pandemia. La Feria del Norte no puede, por contrato, perderse buscando su norte. La empresa adjudicataria, Lances de Futuro, tiene balances que cuadrar. Cuatro tardes de normalidad en plena anormalidad. Los círculos se cierran, a veces, en falso, como algunas heridas.

El entusiasmo ciudadano es tan contagioso como el coronavirus. Solo que esta vez podría darse un peligroso doble contagio cuya letra pequeña no es necesario recordar. Fiestas con mascarilla suenan a mascarada. Pero alguna vez le tenía que tocar el turno a la diversión. Divirtámonos mientras no haya síntomas. Y no confundamos el ocio con el negocio. Aunque la irrupción masiva de la celebración sea un excelente síntoma.

Siempre nos quedará Valdecilla. Desde sus más altas y nobles plantas llega a contemplarse en Santiago la lidia del colosal toro negro zahíno y rojo sangre.   Menos mal.

Llega el crudo invierno en pleno verano
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