miércoles 8/12/21

134.000 euros diarios de multa

Los puertos necesitan abrir puertas y ventanas para ventilar un funcionamiento casi medieval.

España paga 134.000 euros diarios de multa desde que el Tribunal de Justicia Europeo nos obligó en 2014 a cambiar el sistema laboral de los estibadores portuarios. Esa sentencia exige democratizar el acceso a este trabajo, realizado por un colectivo de 6.156 trabajadores con un salario medio de 68.000 euros anuales. Una auténtica casta. 

Desde Algeciras a Santander, pasando por Valencia, Las Palmas o Gijón, los puertos necesitan abrir puertas y ventanas para ventilar un funcionamiento casi medieval. Los cargadores portuarios dicen en su descargo que ni ganan tanto como parece ni su trabajo es una bicoca.

Cargado de razones, el Gobierno tiene un encargo prioritario: cumplir la ley de la Unión Europea. Resulta más fácil obtener una plaza de fiscal en el Tribunal Supremo que una de estibador en Algeciras. La estiba no goza de la estima de la opinión pública.

Necesitaríamos otro Cervantes para describir este curioso patio de Monopolio donde se reúne lo peorcito del feudalismo laboral

El pulso debería acabar con una cesión de los estibadores ante tanta concesión de décadas. Este gremio se ha convertido en una isla gremialista flotante frente a cada uno de los 46 puertos del Estado. Y  presenta un estado laboral muy deficiente.

España es el país de la Unión Europea con más longitud de costa: 8.000 kilómetros. Y por esa tela de araña controlada por los estibadores pasan el 85 por ciento de nuestras importaciones y el 60 por ciento de las exportaciones. Un sector estratégico que siempre ha mantenido la misma estrategia endogámica.

España paga a razón de 134.000 euros diarios de multa. El Gobierno trata de hacer entrar en razón a los estibadores. Tarea muy difícil cuando se trata de acomodar containers demasiado pesados en su viejas y oscuras bodegas. Los puertos deberían celebrar por fin jornadas de puertas abiertas. Porque son los grandes desconocidos de la logística de este país.

Cervantes dejó escrito y descrito magistralmente el patio de Monipodio, lugar de reunión de lo peorcito de la Sevilla de Rinconete y Cortadillo. Necesitaríamos otro Cervantes para describir este curioso patio de Monopolio donde se reúne lo peorcito del feudalismo laboral.

Que alguien se ponga a ello, por favor.

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