lunes 17/1/22

De nuevo, desabastecimientos contra el Covid-19

La población en general se encuentra al límite en aspectos emocionales y económicos, sin ánimos de adentrarse en adivinanzas o especulaciones de futuro, tal y como figuraban en tales mensajes.

Hace escasos días en relación con el nuevo ÓMNICRON, nos referíamos en este Medio a determinados “mensajes” cursados públicamente, bien a través de la Convocatoria realizada por el Presidente del Gobierno a las Comunidades Autónomas; declaraciones de la Ministra Darias; Director de la O.M.S. así como la previa de la Presidenta de la U.E. en su reciente visita a Estonia.

También nos hacíamos eco de que la población en general se encuentra al límite en aspectos emocionales y económicos, sin ánimos de adentrarse en adivinanzas o especulaciones de futuro, tal y como figuraban en tales mensajes.

Dichas declaraciones han resultado poco afortunadas, ya que, en nuestra opinión, han producido de forma equívoca un “EFECTO LLAMADA”, generando un estado de ansiedad en la población a la búsqueda de los supuestamente imprescindibles, TESTS DE ANTÍGENOS.

La población en general se encuentra al límite en aspectos emocionales y económicos

A este Columnista, le ha tocado “sobrevivir”, durante el transcurso de algunas mañanas seguidas de su periodo vacacional en una zona conocida y comercial de Madrid, degustando pacientes turnos de esperas entre 40-50’, junto a otros aspirantes, todos con las miradas puestas en las farmacias, a la búsqueda del ansiado Test,  como si fuéramos “a manojitos” (en mucha cantidad), - como suele decirse en Andalucía, cuando muchas personas comparten “turno”, - a la espera de algo que nunca llega, convirtiéndose en sufridores de la incompetencia del Sistema Logístico.

Resulta curiosa la comunicación y apego que se establece entre las personas que forman de este tipo de “turno de espera”, como si se conocieran de años, no faltando los recuerdos de no hace un largo tiempo a esta parte, cuando nos encontrábamos igualmente desabastecidos de mascarillas.

Entendemos ahora más que nunca a nuestros conciudadanos, suficientemente maduros ante el COVID-19, caminando hacia los seis millones de contagios, alcanzables probablemente durante el próximo trimestre, además de los más de cien mil fallecidos, aunque las cifras oficiales no los reconozcan.

Es decir, tiempo y situaciones más que suficientes para percatarse de encontrarnos ante otra situación similar de desabastecimiento y angustias como la sufrida hace aproximadamente dos años en circunstancias similares ante la inexistencia y posterior escasez de mascarillas.

Casi siempre quedan asumidas por los ciudadanos, las facultades del Gobierno de disponer y manejar ciertas informaciones de carácter delicado, confidencial, etc., pero nunca debería desarrollarse la comunicación de una noticia de esta índole, en la forma expuesta,  “vestida de adivinanza”; “a ráfagas”; disimulada con las CC.AA, y para colmo, cuando ya había sido hecho pública por la Presidenta de la U.E  (Tenemos que prepararnos para lo peor ante el ÓMNICRON), el pasado 29.11.2021, en el antedicho viaje a Estonia y recogido por Europa Press.

Pero vayamos a lo que en nuestra opinión no debería haber ocurrido como mínimo en dos situaciones, ante lo impredecible del comportamiento del virus:

  • Falta de liderazgo político y sanitario para hacer frente ante una sociedad más que curtida en dislates cometidos por este Gobierno.
  • Retrasar y dispensar a los españoles un trato reacio informativo ante una más avanzada información basada en los comportamientos virológicos mundiales, y de la propia U.E circulaban por el mundo.

A pesar de lo anterior, y aunque ya lo hemos repetido muchas veces acerca de las diversas “tarjetas de visita” que asume el virus y su impredecibilidad, conociendo únicamente algunos de sus determinados comportamientos, existe un menor peligro de futura virulencia según indicadores, aunque se encuentren disparados los contagios.

Por ejemplo. en Sudáfrica, disminuye, lo cual resulta esperanzador.

Con las restricciones adoptadas en Europa se exige un compás de espera hasta principios del próximo de enero

En Reino Unido, un grupo de investigadores declaró el pasado miércoles que los pacientes afectados por la variante ÓMICRON, en comparación con los de DELTA, tenían menos posibilidades de ser ingresados en hospitales.

Tan solo una duda, que el número de afectados resulte tan numeroso que hagan peligrar las iniciales estimaciones, situación no ocurrida hasta el día de Navidad, con ocho CC.AA. registrando récord de contagios según LA VANGUARDIA.

Resumiendo, según los expertos, con las restricciones adoptadas en Europa se exige un compás de espera hasta principios del próximo de enero, y utilizando una frase muy manida, con muchas paternidades: ES URGENTE ESPERAR, por lo menos, hasta poder cerrar la tapa de la caja que nos ha traído el ÓMNICRON.

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