viernes 20/5/22

Los estadounidenses no pretenden reducir el coronavirus a gripe

Los europeos hasta ahora, tampoco 

En términos diplomáticos cuando no desea ser descortés con una propuesta, la cual no se desea ser atendida, se suele responder: “resulta algo prematuro”…..”aun los expertos no lo han estudiado suficientemente”…. Etc.

Y es que el coronavirus aún continúa ofreciendo muestras de cierta fortaleza indicando demasiados contagios y fallecidos diariamente en Europa, como para que pretendamos dar un “volantazo más” en esta huida hacia adelante emprendida a ninguna parte.

Ya se nos viene anunciando desde hace algún tiempo la nueva estrategia político-sanitaria de poner en práctica a partir del lunes 28/3, la no contabilización de determinados casos positivos, disminuyendo la atención para centrarla en casos graves y entornos vulnerables.

El coronavirus aún continúa ofreciendo muestras de cierta fortaleza indicando demasiados contagios y fallecidos diariamente en Europa

Una supuesta forma de contribuir políticamente a “mirar hacia otro lado” sobre un trauma causado en la sociedad civil durante dos años ininterrumpidos y que la creencia de que el transcurso del tiempo amortiguará los recuerdos, no parece que tal criterio vaya a ser compartido en la anciana Europa, llena de recuerdos trágicos desde los tiempos de Platón y Aristóteles, cunas iniciales de archivo de esta sociedad.

Entendiendo que a la evolución pandémica aún le resta recorrido, mientras tanto, y como inexcusable referencia hacia los lectores de este Medio, el mismo, continuará atento a otras fuentes.

Según el Washington Post, los estadounidenses a pesar también de la flexibilización del uso de las mascarillas se preparan ante un posible nuevo riesgo de posible brote de nuevas infecciones procedentes de la sub variante BA 2 -Òmicron-, causante de un 70% de infecciones en EE. UU. 

Se contemplan dos posibles escenarios: una segunda inoculación para mayores de 50 años, y una tercera para mayores de 65, de la cual aproximadamente se vacunó el 50% sobre lo previsto, descartándose por el momento una cuarta.

Y es que las tasas de vacunación han descendido desde su inicio en 2020, aun cuando patente el riesgo de nuevas infecciones

A pesar de la limitación de fondos para la adquisición de nuevas vacunas, se adquirieron suficientes unidades para la población mayor de 65 años, en previsión que resulte necesaria su utilización, asumiendo que el virus continuará evolucionando, causante hasta ahora de un 70% de infecciones en EE. UU. pero con disponibilidad de múltiples tratamientos antivirales, así como anticuerpos monoclonales.

Recientemente, algunas de las farmacéuticas habituales, se han dirigido a las autoridades responsables en solicitud de autorización para avanzar hacia la tercera y cuarta dosis de refuerzo para adultos mayores de 18 años, así como otras la han solicitado para fabricarlas sólo para mayores de 65. No obstante, en las próximas semanas deberán perfeccionarse las recomendaciones de las autoridades a los posibles destinatarios o pacientes.

Una de las razones principales que abogan las empresas para su inoculación, es la disminución progresiva del efecto inmunidad, sin descartar, lógicamente sus beneficios económicos.

Pruebas realizadas en Israel ha corroborado que siguientes dosis resultaron útiles como protección adicional frente al aumento de la variante Ómicron.

No obstante, hasta el próximo 6 de abril, no se pronunciarán las autoridades USA.

Para otros grupos, se está a la espera de la aprobación del Congreso de unos 15.000 millones de dólares

Curiosamente, la cuestión racial sigue también predominando en el ámbito   COVID-19, ya que algunos Medios destacan entre mitad del pasado diciembre y finales de enero del presente año, los adultos de color tenían cuatro veces más probabilidades que los blancos de ser hospitalizados.

Al parecer los factores sociales, políticos y económicos, erosionan y debilitan la salud.

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