sábado 4/12/21

¡Que vienen los rusos!

Resulta grotesco que Estados Unidos, la UE o la propia OTAN acusen a Putin de dificultar la paz en Siria por apoyar a su aliado el presidente al-Assad en su lucha contra el ISIS, que campaba a sus anchas tras los derrocamientos de Hussein, depuesto por el ejército estadounidense, en Irak y Gaddafi, depuesto por la OTAN, en Libia y el intento de derrocamiento, frustrado por Rusia, del propio al-Assad.

La cumbre que la OTAN celebra estos días 8 y 9 de julio, primero, se celebra en la ciudad que dio nombre al Pacto de Varsovia (alianza militar que la URSS y sus satélites establecieron en 1955 como respuesta a la OTAN, que no es sino la alianza militar que EEUU y sus satélites establecieron a comienzos de la Guerra Fría para combatir a la Unión Soviética que había encabezado la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial); segundo, se celebra justo cuando se cumplen 25 años de la disolución del Pacto de Varsovia y, tercero, se celebra precisamente en la capital de Polonia, probablemente el Estado más antirruso del planeta. Pero la obsesión antirrusa no acaba ahí, y es que la cumbre de Varsovia se celebra con Rusia en el punto de mira y con su papel en los conflictos de Ucrania y Siria como excusa.

Desde la desintegración del Bloque socialista, la OTAN (brazo militar de Estados Unidos y la UE) no ha dejado de aproximarse a las fronteras rusas: la alianza se ha extendido ya a Estonia, Letonia, Lituania, antigua RDA, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bulgaria, Rumanía, Albania, Eslovenia y Croacia, y ahora pretende oficialmente extenderse también a Montenegro (los miembros de la OTAN ya han aprobado su incorporación a la alianza), Georgia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia y extraoficialmente a Ucrania, algo que Rusia considera una amenaza directa. Además, la OTAN prevé desplegar cuatro batallones de combate, compuestos por entre 800 y 1.000 militares cada uno, en Estonia, Letonia Lituania y Polonia para “aumentar las garantías de defensa” tras la intervención rusa en Ucrania.

Resulta grotesco que EEUU, la Unión Europea o la propia OTAN, que apoyaron si es que no organizaron directamente el Euromaidan (golpe de Estado que en 2014 derrocó a Yanukóvich, presidente electo de Ucrania y aliado de Rusia), acusen ahora a Rusia de desestabilizar Ucrania por haberse anexionado Crimea (que la propia Rusia había cedido a Ucrania cuando ambas eran repúblicas soviéticas y que seguía y sigue siendo la base de la Flota del Mar Negro rusa) tras el Euromaidan y por apoyar en la Guerra del Donbass a los independentistas prorrusos alzados en armas precisamente como reacción al Euromaidan.

Putin no será un santo pero parece lógico que considere que la OTAN, que realiza maniobras militares en la frontera rusa mientras carga contra Rusia cuando ésta las realiza en su propio territorio, constituye la mayor amenaza para su seguridad

Y no menos grotesco resulta que Estados Unidos, la UE o la propia OTAN acusen a Putin de dificultar la paz en Siria por apoyar a su aliado el presidente sirio al-Assad en su lucha contra el ISIS, que campaba a sus anchas tras los derrocamientos de Hussein, depuesto por el ejército estadounidense, en Irak y Gaddafi, depuesto por la OTAN, en Libia y el intento de derrocamiento, frustrado por Rusia, del propio al-Assad mediante la Primavera Árabe que EEUU, la Unión Europea y la propia OTAN apoyaron si es que no organizaron directamente.

Putin no será un santo (ni siquiera Job, aunque a veces lo parezca), pero parece lógico que considere que la OTAN, que realiza maniobras militares en la frontera rusa mientras carga contra Rusia cuando ésta las realiza en su propio territorio, constituye la mayor amenaza para su seguridad.

Para muestra, el escudo antimisiles (con capacidad para interceptar misiles, pero también para lanzarlos, y Estados Unidos se niega a garantizar por escrito que no apuntan a Rusia) que la OTAN sigue construyendo y en el que se integran los cuatro destructores estadounidenses de la base militar de Rota, una de las cuatro que en 1953 España (con el régimen franquista convertido ya en un socio preferente de EEUU después de haber apoyado a la Alemania nazi en la II Guerra Mundial) permitió instalar a Estados Unidos para hacer frente a la supuesta amenaza de la URSS. La misma base en la que Obama empezará este 10 de julio su visita oficial a España tras participar en la cumbre de la OTAN en Varsovia.

Nota: ‘¡Que vienen los rusos!’ es el título de una comedia bélica estadounidense de 1966 dirigida por Norman Jewison y basada en una novela de Nathaniel Benchley. Ambientada en la Guerra Fría, cuenta la historia de un submarino ruso que encalla accidentalmente frente al litoral de una pequeño pueblo estadounidense y desata el pánico entre sus habitantes, que creen que se trata de una invasión soviética.

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