domingo 22/5/22

El jornalero y el general

Cada día está más claro que Unidos Podemos no es “ningún peligroso bolchevique”, pero aun así la coalición provoca rechazo en lo más recalcitrante de la España eterna. Unidos Podemos es Rodríguez, es Cañamero y son muchos otros más que hasta hace cuatro días tenían que ver tan poco como el jornalero y el general.

El cartel electoral de Unidos Podemos muestra, no sin cierto aire cinematográfico, las ocho caras sonrientes de quienes ocupan los cinco primeros puestos de su lista por Madrid (Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Irene Montero y Alberto Garzón), así como de la alcaldesa Ada Colau y la vicepresidenta autonómica Mónica Oltra (ninguna de las cuales se presenta a las elecciones del 26J) y de Julio Rodríguez, cabeza de lista de Unidos Podemos por Almería, además de general del Ejército del Aire y ex jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).

En vez del ex JEMAD, podría aparecer Diego Cañamero (jornalero, sindicalista del SAT y cabeza de lista de Unidos Podemos por Jaén) o cualquier otro cabeza de lista de la coalición (Madrid y Almería son sólo dos de las más de 50 circunscripciones electorales), pero en el afiche de Iglesias y sus ministrables sólo aparecen dos cabezas de lista: el propio Iglesias (como no podría ser de otra manera, siendo el candidato de Unidos Podemos a la Presidencia del Gobierno) y Rodríguez, que en 2011 participó (a las órdenes de la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón) en la agresión militar de la OTAN a Libia, agresión militar duramente criticada en aquel momento por las personas que ahora comparten cartel (y listas y proyecto) con el ex JEMAD.

La inclusión de un general de la OTAN en las listas de Unidos Podemos tiene que ver mucho más con la ‘realpolitik’ que con que Iglesias, Garzón, Colau o el propio Cañamero se hayan vuelto ‘otanistas’ de la noche a la mañana

La inclusión de un general de la OTAN (se insiste mucho en esto de “de la OTAN”, como si que sólo lo hubiera sido de las Fuerzas Armadas Españolas, cuyo mando supremo corresponde al rey, cambiara mucho las cosas) en las listas de la coalición integrada por Podemos, IU, Equo, Batzarre, IzCa y otras formaciones de izquierdas puede costar comprenderla y aún más compartirla, pero obedece a razones que tienen que ver mucho más con la ‘realpolitik’ y la historia del mundo en general y de España en particular (una historia negra que conviene conocer y no olvidar) que con que Iglesias, Garzón, Colau o el propio Cañamero se hayan vuelto ‘otanistas’ de la noche a la mañana.

Cada día está más claro que Unidos Podemos no es (y tomo prestado uno de los latiguillos más graciosos del castizo Antonio Miguel Carmona) “ningún peligroso bolchevique”, pero aun así la coalición provoca rechazo en lo más recalcitrante de la España eterna y causa recelo en sectores de las clases populares a los que no quiere ni asustar ni dar por perdidos. El rostro sereno (¿recuerdan el de Gutiérrez Mellado?) del ex JEMAD tranquiliza a esos sectores de las clases populares (‘no somos antisistema’) y advierte discretamente a eso tan recalcitrante de la España eterna (‘no estamos solos’).

Unidos Podemos no es sólo el general reivindicando a los autónomos y pequeños empresarios en Almería. Tampoco es sólo el jornalero reivindicando la lucha obrera en Jaén. Unidos Podemos es Rodríguez, es Cañamero y son muchos otros más que hasta hace cuatro días tenían que ver tan poco como el jornalero y el general y que hoy se entremezclan como los variopintos personajes de una canción de Sabina.

Como en la vieja ‘The times they are a-changing’ (y esta no es de Sabina, sino de Dylan), el orden se difumina rápidamente y el primero ahora será el último después porque los tiempos están cambiando. Y a qué velocidad. ¿Creían que la postmodernidad no daría más de sí? Pues agárrense, que vienen curvas.

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