domingo 17/10/21

Esto es serio

Si encuentran en cualquier parte de Europa terroristas preparados para atentar, no podemos plantear como solución sólo unas medidas basadas en la integración, la educación, buscar responsables entre los que les han vendido las armas, analizar las responsabilidades de occidente o cuestionar nuestras relaciones con los países de oriente próximo.

Ya falta poco para las navidades y no hay familia en la que no surjan conflictos en estas fechas. Un regalo de la abuela a una sola de las nueras puede disparar la ira del resto. Que se ponga carne o pescado, o si el vino es tinto o blanco será la mecha que prenda la llama de una discusión encarnizada en la que se resuelvan antiguas disputas que nada tienen que ver con el menú navideño.

El entorno laboral es otro ambiente ideal para este tipo de conflictos. Tu compañero te cae mal, no contesta a tus correos, y para colmo no te pasa esa información necesaria para realizar tu tarea con eficiencia. El ambiente se vuelve insostenible y  acabas negándote a colaborar cuando el jefe os hace una encomienda a sabiendas de que tú también saldrás perjudicado. 

Cualquier pequeño detalle puede prender la mecha de un conflicto más amplio. Es una conducta humana. Son situaciones en las que deberíamos reflexionar de forma analítica sobre el origen y las causas del trance;  y solo buscando soluciones específicas al caso concreto lograremos solucionar la generalidad de éste.

Si te quedas en casa el día de Navidad o te niegas a colaborar con ese compañero no solo no  lo solucionarás sino que conseguirás agravar ese conflicto. En el peor de los casos acabarás perdiendo tu trabajo o dejando de hablar con tu familia.

Hoy la amenaza se llama terrorismo internacional. Una parte de la humanidad se ha propuesto acabar con nuestra forma de vida. El único motivo por el que no lo ha hecho es porque no ha podido, aunque trabaja para ello. Es un problema muy complejo, antiguo, que afecta a la geoestrategia mundial, relaciones entre países, a los movimientos migratorios y de refugiados, intereses económicos, la religión, conflictos bélicos, la sociología, el propio devenir de la humanidad. Es necesario encontrar una solución inmediata –que no nos maten, que nuestra seguridad sea la máxima (absoluta, no existe)-, otras necesitarán tiempo, determinación, colaboración por parte de muchos países. No podemos olvidar las circunstancias específicas en cada ramificación del conflicto. Por ejemplo, países tan diferentes a nosotros como Arabia Saudí tienen el grifo del combustible que alimenta parte del motor de nuestra economía.

Si encuentran en cualquier parte de Europa terroristas preparados para atentar, no podemos plantear como solución sólo unas medidas basadas en la integración, la educación, buscar responsables entre los que les han vendido las armas, analizar las responsabilidades de occidente o cuestionar nuestras relaciones con los países de oriente próximo. Esto son otras ramificaciones del problema que también necesitarán una solución específica. Pero si no las tratamos por separado solo conseguiremos agravarlas.

Me preocupa que se haga política partidista con temas tan esenciales y graves; pero es  más preocupante aún que nuestros dirigentes no estén preparados para el análisis y la solución de problemas, que no sean capaces de aplicar un método analítico para enfrentarse a ellos. Es demasiado común en política que no se profundice en las raíces del problema y sus posibles soluciones, rebatirlos con frases simples y manidas que poco o nada tienen que ver con el fondo  de la cuestión específica que se plantea… Y, por último, echo en falta un poco más de unidad de país ante urgencias globales de este estilo, ¿acercarnos a Francia o Alemania?.

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