domingo 24/10/21

Tren a Marte: quiero amarte

Para qué quiere Cantabria una autovía en tiempo razonable entre Aguilar y Burgos que aligere el viaje a Madrid,

Para qué quiere Cantabria la conexión atlántica por ferrocarril. Qué pereza, con lo bien que cabalgamos el jumento de hierro. Para qué quiere Cantabria un tren a media hora de Bilbao, con lo fácil que se va en trainera y el deporte que se hace para bajar el colesterol. Para qué quiere Cantabria un AVE con la Meseta, con lo que presta subir marcha atrás por las Hoces de Bárcena mientras los pasajeros ven unas cuantas colonias de buitres alojadas en unos riscos sin par.

Para qué quiere Cantabria una autovía en tiempo razonable entre Aguilar y Burgos que aligere el viaje a Madrid, con lo que mola soportar tractores enormes como edificios a los que es imposible sobrepasar. Para qué quiere Cantabria que terminen las obras del Desfiladero de la Hermida, con lo que satisface jugarse la patilla con las miles de caravanas que serpentean la garganta del Deva en verano y las lluvias como mares que inundan la carretera en invierno.

Para qué la Autovía Dos Mares, con lo que va a subir la marea en los próximos cincuenta años. Con un mar cabreado tenemos bastante. Para qué la integración ferroviaria de Santander o el plan definitivo del frente marítimo si el Cantábrico acabará bañando General Dávila y los raqueros podrán tirarse a coger monedas de euro en la cabecera de la calleja de Arna. Para qué el arreglo de la carretera Santander-León por San Glorio, para qué conectar Campoo y Liébana si el futuro no está ya en la conexión de valles de interior; eso, como las anteriores, son obras del Paleolítico. Como soterrar las vías en Torrelavega o hacer lo propio en Maliaño.

El futuro es la conexión fulgurante con el planeta rojo: eléctrica, sin humos y en cinco minutos

Dejémonos de chuminadas: el futuro es la conexión fulgurante con el planeta rojo: eléctrica, sin humos y en cinco minutos. Esto es lo que hay que exigir a Sánchez y a la sustituta del ínclito Ábalos en el Ministerio del Gran Misterio (Revilla mediante). Presidente, tráenos el Tren a Marte, aunque sea por Reyes y de mentirijillas. Tren a Marte: quiero amarte. Qué ilusión.

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