martes 24/5/22

Reincidencia en la indecencia

El indulto culto y progresista es lo que tiene: únicamente lo entiende quien está a la altura de las circunstancias, de sus propias circunstancias, quiero decir.

-    El Gobierno pretende indultar a los líderes del Procés porque ha llegado, según aduce, el tiempo de la concordia. El Supremo observa lo contrario, discordia (los condenados espetan, envalentonados, que lo volverían a hacer -¿será porque creen que pueden?-).

El Gobierno de la nación camina hacia un indulto culto de los líderes del Procés condenados en sentencia firme y enchironados por sedición y malversación

-    Lo peor de un indulto es que se convierta en un insulto al resto de los ciudadanos que respetan las leyes y que las cumplen. Pero es más descarado el indulto a la carta o con pago a plazos. Sería algo así como un insulto con esputo.

-    La palabra del presidente del Gobierno, en este asunto, está a la altura de un escarpín. Da igual lo que manifieste, porque si gestionar no es su fuerte, la memoria tampoco.

-    La oposición quiere a Sánchez en pretérito, que sea pasado. No lo va a tener fácil, porque el presidente no sólo es tan imperfecto como cualquiera, sino que lo conjuga de maravilla: lo que pensaba, defendía y preconizaba ya no lo piensa, ni lo defiende, ni lo preconiza.

-    Personalmente espero que si, por ejemplo, dejo de pagar al fisco, por consiguiente me condenan y afirmo, con desparpajo de espantapájaros, que lo volveré a hacer pueda pedir el indulto y me lo concedan. Sin venganzas ni revanchas, ¿eh?

En definitiva: el Gobierno de la nación camina hacia un indulto culto de los líderes del Procés condenados en sentencia firme y enchironados por sedición y malversación. Los demás somos imbéciles y no entendemos de estos movimientos tan intelectuales. El indulto culto y progresista es lo que tiene: únicamente lo entiende quien está a la altura de las circunstancias, de sus propias circunstancias, quiero decir. Parece que el resto de los españoles han quedado para dar tabaco y vino mientras el Gobierno de coalición juega la partida con los secesionistas. Ha llegado el tiempo de la política, ha baboseado uno de los farsantes que defienden la ley del embudo para sortear al Supremo. Quizá lo confundan con las Supremas de Móstoles. O con las empanadillas del mismo sitio, tan españolazas. Muy cultos, pero jamás leyeron ‘Reincidencia en la indecencia’. Y tendrán que hacerlo.

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