sábado 28/5/22

¿Al Gobierno se la suda? (Porque lo parece)

Mientras los transportistas de la Plataforma convocante bloquean las arterias de las  grandes ciudades, un par de ministros o tres se reúnen con los grupos y las patronales que no han convocado.

La semana en que explotó la huelga del transporte, Pedro (como ídem por su casa) andaba en Roma de selfie en selfie. El presidente no tiene la erótica del poder que desplegaba el Felipe del 82, pero es guapo, alto y se lo cree. En tierra de modelos, lo raro es que no firmara un contrato para protagonizar el próximo anuncio de una colonia navideña. Felipe y su gabinete arrostraron preocupados la reconversión industrial, el elevado paro, el traspaso incipiente de competencias, los años del plomo y mucho más. El trasiego de problemas y problemáticas les iba en la cara (el bien y el mal, al rostro sal). A éstos de ahora, minúsculos proceretes, indocumentados la mayoría, parece que las últimas movilizaciones les preocupan menos que un nublado de primavera. No digo que sea así, pero, con los transportistas y los ganaderos en la calle, el desabastecimiento de amplios sectores, la subida del gas y la luz, el crack de los autónomos y pymes, el crecimiento galopante de la inflación o la gente cada vez más empobrecida, al presidente solo se le ocurre esperar al Consejo de Europa del día 25 a ver si le caen unas perras con las que paliar, en cierta medida, el negro panorama económico y laboral que entra como cuchillo en la mantequilla rancia de la vecindad nacional.

Al presidente solo se le ocurre esperar al Consejo de Europa del día 25 a ver si le caen unas perras con las que paliar el negro panorama económico y laboral

Son unos artistas de la negociación: mientras los transportistas de la Plataforma convocante (la gran mayoría del sector) bloquean las arterias de las  grandes ciudades, un par de ministros o tres se reúnen con los grupos y las patronales (algunos meros comercializadores) que no han convocado. Que es como mantener un encuentro con Drácula en la sala de hematología. Lo normal es que vaya a su interés y te deje sin plasma. ¿Y dónde están aquellos llamados sindicatos de clase? Hay quien duda de que estén, pero lo cierto es que no se les espera: la siesta es muy española. Como también lo es echarle la culpa a la oposición, o ya rizando el rizo, a la ultraderecha, que es como el neceser de la señorita pepis: sirve para todo.

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