sábado 22/1/22

¿Garzón no quiere carne? Pues cazuela y media

Del frío y la tiritona que se avecinan el próximo invierno si la tarifa eléctrica sigue por las nubes no ha dicho nada. Será que hay que usar las vacas, los cerdos y los corderos como combustible. Con este Gobierno hay que leer entre líneas. 

El día más caro de la tarifa eléctrica el ministro Garzón dejó de dormir la siesta y lanzó un vídeo a la ciudadanía española en el que se declara “muy preocupado”. Pensé que iba a deslumbrar con alguna idea brillante, contante y sonante, para aflojar la carga prevista en la próxima factura de la luz, que amenaza con un roto severo en el bolsillo ya tieso de la gente. Pero no. Entre bostezo y legaña el ministro comunicó su idea; una preocupación, una aflicción del máximo progresismo: los españoles jalan demasiada carne y eso hace temer al titular de Consumo por la salud de sus conciudadanos. Del frío y la tiritona que se avecinan el próximo invierno si la tarifa eléctrica sigue por las nubes no ha dicho nada. Será que hay que usar las vacas, los cerdos y los corderos como combustible. Con este Gobierno hay que leer entre líneas. 

El gran problema de nuestro tiempo para el insigne Garzón es la carne, lo cual firmaría cualquier meapilas antes de quedarse tan ancho

¡Ay cándido de mí, ay infeliz! Supuse que la preocupación del ministro tenía su origen en el empleo precario, en la macabra deriva de los ERTES, en el galope incesante de la pandemia en pleno verano, en la violencia callejera, en la pasta gansa que el Tribunal de Cuentas les exige a líderes del Procés, en la precariedad de los autónomos, en los problemas de la educación en España (con mayúscula y con minúscula), en la rechifla de Puigdemont, en las colas del hambre, en la falta de medios de la justicia, en los altercados en las vallas de Ceuta y Melilla, y así, hasta un millar. Que no digo yo que estas minucias no le perturben, que sí, pero que el gran problema de nuestro tiempo para el insigne Garzón es la carne, lo cual firmaría cualquier meapilas antes de quedarse tan ancho.

De Garzón, republicano y de izquierdas de toda la vida, se espera filosofía política, no una clase de nutrición y gastronomía. Imagínense en un vídeo a Nacho Vidal recitando a Machado. Pues la misma sensación. Mañana, en lugar de una cazuela de ternera, pongo cazuela y media.
 

¿Garzón no quiere carne? Pues cazuela y media
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