viernes. 07.10.2022

Tu espalda es un tablao

Elevará usted los párpados, aunque deba sujetarlos con dos grapas, y verá los titulares de la jornada: corrupción, crimen y castigo. Y entonces buscará las caras de una pirámide tan poliédrica que apenas acertará a saber por dónde le vienen los guantazos.

Es posible que usted lea este periódico en una administración, en un centro de salud, en un hospital. Quizá en la calle. Usted con sus problemas mundanos: elegir muchas veces entre lo malo y lo peor, pagar impuestos, salir con lo puesto y volver indispuesto.

Una ‘sopa prisa’ para comer está bien si el tiempo apremia, una fritanga de segundo, también. Y de postre, el telediario: el mejor termómetro para comprobar que lo comprometido no coincide en absoluto con lo que le dan. Pero no deje de pagar un recibo -¡no lo haga, por Dios, sobre todo si viene de cualquier administración!- porque le caerá todo el peso de la ley en forma de recargos, advertencias y una gama de eufemismos que conducen al mismo destino: la amenaza. No resbale y caiga, repito, no cometa esa imprudencia. Porque entonces una manada de defensores del sistema usarán su espalda como tablao.

No resbale y caiga, repito, no cometa esa imprudencia. Porque entonces una manada de defensores del sistema usarán su espalda como tablao

La Ley está hecha para sancionar a los robaperas. Lo más fácil del mundo es crujir al que a duras penas levanta ya la mirada del asfalto. Leña al mono, sin miramientos. Sin reservas, sin lamentaciones (con dos cojones). Que vea y sufra la calaña como se las gasta el engranaje de un país moderno. Hay tantos en la base de la pirámide que bien podrán aguantar el peso de las normas, tantas veces anormales, injustas y adustas.

Y sí, una vez al día le dejarán levantar la mirada de tonto. Labrada tras el convencimiento de que nada cambiará pase lo que pase; llegue lo que llegue. Alguien vendrá que bueno me hará. Elevará usted los párpados, aunque deba sujetarlos con dos grapas, y verá los titulares de la jornada: corrupción, crimen y castigo. Y entonces buscará las caras de una pirá- mide tan poliédrica que apenas acertará a saber por dónde le vienen los guantazos. Para finalizar un cartel colocado a modo de cepo tratará de reconfortarle: ‘España somos todos’ (unos más que otros).

Tu espalda es un tablao
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