jueves 20/1/22

Coge el tren de las tres y diez

Relanzar los expedientes de cualquier obra paralizada es muy costoso, pero ha sido llegar el exalcalde santanderino a Fomento y ya está previsto el desdoblamiento de vía del primer tramo, entre Santander y Torrelavega.

Como los extremos se tocan, el tren tiene tanta importancia en pleno siglo XXI como la tuvo en el XIX. Revilla, el presidente regional, ha dicho que el futuro es del tren, lo que comenzó como caballo de hierro y ahora es AVE. En Cantabria, es cierto, llevamos lustros más cerca del motor a carbón que de la alta tecnología, pero parece que eso va a cambiar por fin y en un futuro llegaremos a Madrid en tres horas. Podría ser menos, pero también mucho más, como en la actualidad, y seguir mirándonos la barriga y teorizando sobre si hay otras necesidades que satisfacer antes que calzarle al equino las herraduras ‘speed’. “Cuando veas la cabrituca, échale la cebilluca”, dicen quienes saben de refranes y metáforas: es decir, coge el tren (de las tres y diez, cantaban Mermelada) porque igual se larga por vías diferentes y otros amasan progreso y comodidad mientras en Cantabria seguimos ‘filosofantes’ (diría CR7) sobre si es o no necesario acometer la obra.

Revilla se ha referido al tren de altas prestaciones como “trenuco”, no para menospreciarlo, sino para diferenciarlo del AVE y ‘cantabrizarlo’

El ministro De la Serna ha dado la razón a Revilla esta misma semana: el último Gobierno socialista paralizó obras importantes –crisis mediante– y ahí quedó trabado el tren de altas prestaciones cántabro. Relanzar los expedientes de cualquier obra paralizada es muy costoso, pero ha sido llegar el exalcalde santanderino a Fomento y ya está previsto el desdoblamiento de vía del primer tramo, entre Santander y Torrelavega. La voluntad de hacer algo suele ser tan importante como el resto y por fin hay en Madrid un titular de Fomento y en Peña Herbosa un presidente que van a trabajar al unísono para sacar adelante planes de interés general que están muy por encima de los signos políticos.

Revilla se ha referido al tren de altas prestaciones como “trenuco” (no para menospreciarlo –está encantado con él–, sino para diferenciarlo del AVE y ‘cantabrizarlo’), un término que De la Serna se ha aprestado a rectificar, porque se trata de un medio de locomoción con mayúsculas que va a ser muy positivo para Santander y Cantabria. Ese matiz sin importancia es la única diferencia hasta la fecha entre ministro y presidente, una relación política que ojalá alumbre un nuevo tiempo en materia de obras y comunicaciones para la comunidad autónoma.

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