jueves 22/4/21

China no estaba tan lejos; Italia menos

No diré que el Gobierno español ha estado a uvas, porque sería injusto. Pero da la impresión de que ha demorado en exceso la línea de actuación, sobre todo con las comunidades autónomas, y que ha dejado las explicaciones en manos de los técnicos, cuando lo que necesitaba la gente era una instrucción política diáfana y rápida.

Las autoridades españolas se han puesto en modo duro esta semana de coronavirus, como si la anterior hubiese estado libre de la epidemia. El fin de semana se celebraron todo tipo de eventos, algunos multitudinarios, mientras esas mismas autoridades hacían una llamada a la calma, al discurrir responsable de los acontecimientos y a la contención sin demasiadas ataduras. Como “el mucho arre siempre trajo mucho so”, no ha habido más remedio que transcurrir por donde empezó Italia, lo que demuestra que ni China estaba tan lejos ni por supuesto el país transalpino.

Mención aparte merece la UE ,siempre a la cola de las soluciones

La pregunta asalta de inmediato: ¿vamos tarde? A tenor de lo que ya estaba sucediendo en las comunidades autónomas más afectadas, Madrid, País Vasco, Cataluña o La Rioja, parece que sí. Y, como suele ocurrir en este país, las medidas serán frontales y todas de golpe: cierre del sistema educativo en gran parte de las regiones, teletrabajo en las empresas que puedan hacerlo, restricción de comunicaciones, paralización de toda actividad deportiva y todo tipo de espectáculos de masas, entre otros. Muy coherente, una coherencia con un par de semanas de retraso.

No diré que el Gobierno español ha estado a uvas, porque sería injusto. Pero da la impresión de que ha demorado en exceso la línea de actuación, sobre todo con las comunidades autónomas, y que ha dejado las explicaciones en manos de los técnicos, cuando lo que necesitaba la gente era una instrucción política diáfana y rápida. Porque el Covid-19 cogió por sorpresa a China; al resto, no. Mención aparte merece la UE, ese estamento de burócratas bien papeados, con la camisa impoluta y el bolsillo biensonante, siempre a la cola de las soluciones cuando se trata de unir y reunir a los estados en aras del bien común.

Para colmo ha llegado Trump y ha movido el muro con México hasta situarlo en pleno Atlántico, a ver si flota. EEUU impedirá la llegada de personas de Europa, de todas las del Espacio Schengen. Reino Unido, que ya salió por patas de la Unión y siempre ha tenido una relación ‘rascaespalda’ con USA, no está afectado por la medida. El miedo guarda la viña.

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