domingo 5/12/21

Recuperar la confianza

Es la primera vez en mucho tiempo que podemos elegir entre el mejor de los posibles candidatos y no entre el menos malo de los posibles.

Nos encontramos a pocos días del 20 de diciembre y la expectación es total. Desde la época de la Transición no nos encontramos en un momento de tal importancia. El surgimiento de nuevos partidos y el hartazgo de la sociedad frente a la indolencia de la vieja política garantizan unos resultados esperanzadores.

En el pasado debate a cuatro del día 7 de diciembre presenciamos una imagen lamentable. Dos de los protagonistas se reprochaban entre sí, como si de un juego de niños se tratase, casos de corrupción que habían salpicado a sus respectivos partidos. La cotidianidad con la que se habla de este tipo de cosas provoca, cuanto menos, cierto reparo. Los españoles estamos cansados de agachar la cabeza con resignación frente a las innumerables fechorías de la vieja política.

Una sociedad madura como la nuestra demanda líderes con carisma, con habilidad comunicativa, que no se ruboricen ante preguntas incomodas

Hasta ahora los españoles nos veíamos obligados a elegir al menos malo de todos los candidatos posibles, en los próximos comicios electorales surgen nuevas posibilidades que permiten revertir esta situación. Es una oportunidad de recuperar la confianza perdida en los políticos. Ahora bien, pese a que es algo complicado, se ha de hacer todo lo posible para que así sea. No hay una enfermedad peor para la democracia que una sociedad que desconfía de sus gobernantes. La vieja política es consciente de esta situación y por ello pone en práctica todo tipo de tretas con el objetivo de que nada cambie. Si uno presta atención al discurrir de la campaña, los partidos que se han turnado en el poder hasta ahora están llevando a cabo la campaña del miedo.

La incertidumbre política que se nos presenta nos ofrece una oportunidad para recuperar la confianza perdida. Es la primera vez en mucho tiempo que podemos elegir entre el mejor de los posibles candidatos y no entre el menos malo de los posibles. El 20 de diciembre tenemos en nuestras manos el instrumento más poderoso de toda democracia, el voto. Algo que los españoles apenas valoramos hoy, sin embargo nuestros mayores en una época no tan lejana desearon tener esta posibilidad.

En los días que quedan de campaña veremos a la mayoría de candidatos y a la vicepresidenta del gobierno en todo tipo de actos. Por cierto, uno de los candidatos sigue escondido y solo acude a eventos a medida, riesgo cero, donde la pregunta más controvertida será si la tortilla se debe hacer con o sin cebolla. Una sociedad madura como la nuestra demanda líderes con carisma, con habilidad comunicativa, que no se ruboricen ante preguntas incomodas y afronte los retos con firmeza. Solo hay un camino para recuperar la confianza en nuestros gobernantes, aquel que afrontamos con respeto frente a las posibles dificultades pero con una mochila cargada de capacidad e ilusión con la que alcanzar el éxito.

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