viernes 3/12/21
La opinión de
Miguel del Río

Miguel del Río

Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

Una sociedad agresiva, sin educación ni tolerancia

En nuestro país crecen los delitos de odio. También la violencia juvenil. Las peleas se han hecho habituales en las noches de las ciudades y dicen los que saben de la cuestión que lo toleramos (¿normas, para qué?) con absoluta calma y tranquilidad. Ni se exige, ni se va a hacer nada al respecto. Dentro de esta exigencia deberían estar en primer lugar los padres y los educadores, pero estamos instalados y acomodados, en casa, con la permisividad, y en las aulas, con el mínimo esfuerzo.

3 millones de parados y 120.000 puestos sin cubrir

Que estamos cada vez creando sociedades más dependientes de las ayudas oficiales, dejando un tanto de lado trabajo y esfuerzo personal, no es cosa mía, sino que es el panorama actual que apreciamos como generalizado. De tal manera, parece que hemos dejado atrás eso de las sociedades con pleno empleo, para entrar en otras de marcado carácter subvencionador, que en román paladino viene a ser lo mismo que pensar:  ¿Para qué voy a plantearme trabajar, si me lo dan todo hecho?

Austria, el apagón, y la factura aquí el preludio

La ministra de defensa de Austria nos ha dejado un tanto perplejos, por el consejo que ha trasladado a sus conciudadanos para que acopien víveres, ante la posibilidad de un gran apagón de luz en el mundo, que llegaría pronto. Ya han convencido a Alemania. Pero, a España, no. Aquí somos tranquilones por definición, como sucede ahora con nuestro problema principal, que no es otro que industrias, empresas y hogares puedan seguir pagando el desproporcionadísimo e injusto precio de la luz, y esquiven reutilizar las velas para iluminarnos finalmente.  

Si esta era la digitalización prometida, ¡me apeo!

Como tantas cosas que se mal explican hoy en día, la digitalización no es el maná de nada. Las máquinas nos ponen fáciles muchas cosas, pero también pueden ser nefastas a la hora de suprimir servicios, trabajos, y atención personalizada, como antes nos daban los bancos y ahora ya no. Nos imponen que lo hagamos todo nosotros, por ordenador o el móvil, no dejando de dar nuestros datos para cualquier gestión. El derecho a la intimidad personal y a la protección de datos son también cuestiones que la digitalización no garantiza en absoluto.

En favor de los jóvenes y puedan tener su casa

Aunque se ayude a los jóvenes con el alquiler de una vivienda, lo que quieren es comprar, y tienen además todo el derecho a llevar a cabo sus sueños, como antes lo hicieron sus padres. Ahora que se habla tanto de fondos europeos, y de la consiguiente lluvia de millones, los Gobiernos deberían atender más y mejor este problema en el que se ve inmersa la juventud. Si antes les propiciamos trabajos seguros y bien pagados, que no les ofrece una caduca reforma laboral, habremos allanado mucho mejor el camino para que logren, no muy tarde, casa en propiedad.

Lo de volver a viajar sí que es vivir con normalidad

14 de octubre de 2021. El Boletín Oficial del Estado publica la decisión del Gobierno de España de autorizar la supresión de los límites en el acceso a los aeropuertos, lo que ya permite que los viajeros acudan a estas instalaciones acompañados de familiares y amigos. Además de la salud y no perder el trabajo, lo más anhelado que deja el maldito Covid es viajar. Lo hemos rumiado tanto durante cuarentenas, desescaladas y semáforos, que solo queda hacer realidad los deseos. Entonces, y solo entonces, la normalidad se convertirá en real.

¿Se quedan indefinidamente mascarilla y distancia?

La mascarilla ya no es obligatoria en la calle, pero ahí sigue. Verlas se ha hecho habitual porque la confianza, del todo, no está restablecida. El Covid ha tenido tantos episodios malos que la cosa no está aún para fiarse a las primeras de cambio. Cómo vamos a vivir en adelante o si nos pareceremos a esos países asiáticos en los que la mascarilla forma parte de su cultura, es una incógnita. Tan solo hay una cosa segura, aunque no guste oírlo, el Coronavirus lo ha cambiado todo y la confianza se ha convertido en un sentimiento demasiado individual.

Hostelería es riqueza, y a veces se ha olvidado

Si un sector económico nacional ha sido golpeado sin piedad por el Coronavirus, ese sector es la hostelería. Lentamente, va recobrando su identidad, esa de atender lo mejor que se pueda a los clientes. Pero la recuperación total de la confianza va a llevar otro camino bien distinto. Además de las ayudas que reciban, todo lo ocurrido debe concretarse en planes de cómo habrá que actuar en el futuro, si llega a repetirse algo semejante, nada descartable tal y como va el mundo. En ese volver a empezar de los hosteleros, el primer gran escollo con el que se han topado se llama recibo de la luz.

La gasolina hunde a Reino Unido y la luz a España

Lo de la luz en España es ya como una serie de Netflik. En cada capítulo resurge tal tensión que hace rehenes a los espectadores. Con el recibo de la luz, también se puede hablar de estar secuestrados, ante el panorama de quedarnos a dos velas por no poder asumir el desorbitado precio de un servicio tan básico como es la electricidad. Eso, la ciudanía, porque no hay que olvidar el futuro tan inestable que tienen nuestras empresas, enfrentadas directamente con las compañías energéticas, que no asumen regulación alguna por parte del Gobierno, y quieren incrementar directamente los contratos suscritos anteriormente con sus clientes.

Cero quejas por las subidas y a pagar sin rechistar

No sé si quedo mejor diciendo que ha subido todo o matizando que casi todo. Pudiera ser que dé igual una afirmación que otra, a tenor de las pocas quejas que se escuchan en público acerca de que todo está más caro. Menos se comprende hablar de buena salud económica, cuando hay fábricas que medio cierran por falta de suministros, los ERTE se perpetúan, el coste laboral se dispara, y miles de autónomos no pueden acceder a las ayudas Covid por lo exigente de la letra pequeña, quedando millones de euros sin repartir. ¿Hay quién dé más? 

Hablar más con las máquinas que entre nosotros

Cada vez nos interrelacionamos menos entre nosotros, volcados como estamos en el toqueteo con las máquinas, principalmente el móvil. A través de los millones y millones de celulares repartidos por todo el mundo, hacemos casi todas las gestiones. Lo que por muchos es visto como un gigantesco avance tecnológico, por otros (entre los que me encuentro), se aprecia como una perdida de libertad dentro de la cual salen perdiendo claramente las relaciones personales. Van siendo sustituidas por el selfi, el wasap, el e-mail y, como no, una retahíla de indiscretas redes sociales.

Que el temor al covid no encierre a nadie en casa

¿Cuántos españoles siguen en casa, sin salir, por motivos del Covid? Buena pregunta de difícil respuesta, aunque, quien más quien menos, conoce de casos que se dan en su ciudad, pueblo o barrio. Solo tienen que preguntar por quien hace tiempo no ven, para ser informado que, por miedo, no sale de casa. Y eso que los mensajes oficiales destacan la confianza, cosa loable, aunque apena saber que hay personas en las que prevalece el temor sobre todo intento de recuperación de la vida que llevábamos antes de aparecer la pandemia.

La pandemia del reencuentro con los mayores

La larguísima lista de fallecidos en España por Covid, que va en aumento, está integrada sobre todo por personas mayores. Muchas de ellas vivían en residencias, y sigue abierto el debate social de lo mucho que hay que cambiar en su gestión diaria. El Gobierno y las comunidades autónomas lo están hablando, pero hay que decidir, y pronto. Entre los cambios que se pretenden destaco una mayor inspección, que los resultados sean públicos, y que los centros empiecen a abandonar el aspecto de hospital para parecerse a hogares. La música suene bien, pero hay que llevarlo a cabo de verdad.

Llamar ciudades saludables a ir en bici, andar, y fuera coches

Para no venir a aportar demasiado al problemón que es el Cambio Climático, las ciudades se quieren llamar ahora saludables, y con caminar o desplazarse en bici, ya está todo hecho. Pues no. Nos jugamos el planeta entero, y no solo el aspecto que adquieran las grandes capitales, ante todo sin coches que no dejan de venderse por millones. Lo que de verdad debemos empezar con urgencia a decidir es a todo lo que estamos dispuestos a renunciar de nuestro confort, para seguir viviendo en la tierra, con garantías de futuro.

De la luz a las patatas: la subida alocada de todos los precios

El dinero vale menos, se llama inflación, y sube el precio de todo, como sucede mayormente en España, con la energía, la gasolina y la comida en general. Como se puede ver, son productos que afectan de lleno a unos bolsillos cada vez más agujereados y empobrecidos. Si bien es cierto que el Covid no da tregua y que su factura económica es aún indefinible, sería bueno que la Unión Europea presentara un plan económico creíble que, sobre todo, no castigue a los de siempre y a sus necesidades más básicas como sucede con el comer o encender la luz.

Pandemia: contaminamos a trisca y pasamos de la catástrofe climática

Cuánta razón tenía Einstein cuando apuntó que lo más incomprensible del universo es que sea comprensible. Nunca hemos entendido la maravilla de mundo en que vivimos, que tanto y tan abundante nos ofrece, empezando por el aire, el agua y los alimentos. A cambio, lo tratamos a patadas, inundándolo de basura, contaminación y productos químicos, nucleares y militares, que son los que crean catástrofes como la de Chernóbil. En esto llegó el Covid y su mareante factura ecológica. Y también los científicos que vuelven a alertar de que el tiempo corre en contra del planeta y de nosotros. ¿Haremos algo de verdad? Intereses de todo tipo no lo permiten. 

Hambre y pobreza, pandemias eclipsadas por nuestra miseria

El Covid-19, como la pandemia que es, copa ahora los titulares y el interés general. Antes han sido otras cuestiones las que han restado protagonismo e importancia a pandemias jamás declaradas, como son el hambre y la pobreza en el mundo. No hay manera de explicar que, como seres inteligentes que somos, nos mostremos tan destructivos y miserables hacia nuestros semejantes más necesitados, aunque sean niños. Y nos escudemos en programas, alianzas o compromisos que no van a ninguna parte, porque nunca se cumplen, como se ha venido demostrando a lo largo de la historia de nuestra civilización. 

Desengancharnos del Covid convertido en el monotema diario

Los del coaching dicen que ante cualquier problema hay que oxigenar primero el coco, porque así se tomarán después las mejores decisiones. Solución, lo que es solución, por ahora no ha llegado al Covid, porque tras la vacunación vendrá otra nueva que se anuncia, y hay ocasiones en que me estreso pensando si los Fondos Europeos son antes que aplacar la crisis sanitaria. Siendo así las cosas, que nos las cuentan a diario de otra manera, sí, hay que ser positivos y pensar que vendrán días mejores. Quiero compartir este sentir, en vez de que el virus sea el monotema diario.

Comunicar hoy que el Covid va bien y mañana decir lo contrario

Esta quinta ola del Covid, llamada la joven, demuestra que una cosa es la tranquilidad que se traslada a la ciudadanía, y otra muy distinta la pésima situación que volvemos a vivir en número de contagios, muertes y saturación hospitalaria. A lo largo de toda la pandemia se ha echado en falta una información y comunicación veraz, fiable, que a fin de cuentas es lo que puede dar seguridad sobre el presente y el futuro de lo que pasa realmente en nuestro país. Como eso no ocurre, impera la incertidumbre, de ahí que, aunque se pueda, no nos quitemos la mascarilla en la calle.

Cuando escribí: “Ya no se hablará, o sí, de toques de queda”

Como que la semana tiene siete días, se veía venir todo lo que está ocurriendo con contagios masivos, toques de queda y prohibiciones incluso de vender alcohol a partir de una determinada hora, como sucede en Cantabria. Nos lo hemos ganado a pulso, aunque la culpa tiene unas determinadas vertientes que expongo más abajo. Sea como fuere, volvemos al punto de inicio de la pandemia, con muy pocas esperanzas, al menos yo, de que hayamos aprendido esta vez la lección.

Sacrificios por el Covid aniquilados por los necios

Con el Coronavirus vamos de ola en ola. Estamos ya en la quinta, y la llaman “ola joven”. Qué pena ser como somos en este país. Apelo al lamento ya que el sacrificio llevado a cabo por millones de españoles, y su ejemplar comportamiento, se ha ido todo al garete por un buen número de necios, que solo están a lo suyo. Vivir a tope, dicen, que no es otra cosa que hacer lo que les da la gana, mientras contagian el virus a los demás. 

El botellón, que nació para quedarse, aliado Covid imprevisto

Que el botellón no hay quien lo pare es tal cual. Aunque mosquea muchísimo que sea tan insolidario con el grave momento sanitario que atravesamos. Las miradas se fijan en los jóvenes, su desdén, sus padres, hasta recalar en la educación. A ver, el botellón es como es España, la que hemos hecho, y de ahí ha surgido esta tendencia social que no se reconoce, aunque es un hecho que desaparecerá por sí solo, cuando surja otra manera de ocio, hoy por hoy, lejana. Lo que no quita que ahora, con el Covid, haya que pedirles a los jóvenes un actuar con más cabeza.  

Malas decisiones que nacen de un deficiente sistema educativo

¿Tiene que ver el sistema educativo que se da un país con su futuro, y las buenas o malas decisiones que tome? Para los que mejor lo saben, que por eso están reconocidos como grandes figuras de la historia, tiene que ver todo. Por eso, mucho de lo que pasa en la actualidad, en España sin ir más lejos, tiene que ver con una deficiente formación personal e intelectual, desde la escuela. Si como ocurre, se abandona el esfuerzo o la lectura, estamos forjando mediocres profesionales, que cuando tengan una gran responsabilidad en sus manos, de calado político, social o económico, ya se verá por las peteneras que nos salen.

La injusta e inasumible subida de la luz exige solución ¡ya!

Las contadas compañías que controlan el sector eléctrico nacional han demostrado, sobradamente, su inoportunidad a la hora de subir tarifas, cuando el país peor está. El enfado social por el precio de la luz no se va a esfumar, y el Gobierno es consciente de ello. Se atisba ya una bajada del IVA más alto que se aplica a la factura eléctrica dentro de Europa. Será bien recibido, aunque quedará pendiente lo esencial: ejercer el debido control sobre las actuaciones desmedidas de las grandes multinacionales del sector. Mejor hoy, que mañana.

El asco que dan quienes pagan con los hijos su machismo

Dos pobres criaturas han pagado con su vida la violencia machista ejercida por un brutal y asesino padre que quita la vida a sus hijas, en venganza contra la madre. En España, la historia es conocida porque se repite cada cierto tiempo. La lucha contra este tipo de asesinos no puede bajar la guardia. Se lo debemos a las pequeñas Anna y Olivia, a su madre Beatriz, y a los otros 41 menores que desde 2013 han perdido la vida a manos de sus asquerosos y paranoicos progenitores, como venganza a sus madres.

De “la noche me confunde” a poner de madrugada la lavadora

Para arreglar una grave crisis con la subida de todo, no hace falta tener una licenciatura en económicas. Precisamente ahora, encarecer la electricidad de manera brutal para los bolsillos de los consumidores, encuentra críticas en todos los sectores. Tampoco se puede hablar de confianza en el futuro si todo está más caro, y no se vislumbra control sobre los precios, como ocurre también con la subida de la gasolina. Estas situaciones, sobre todo para no perjudicar más a las clases desfavorecidas, hay que reconducirlas, porque solo crean enfado y desaliento ciudadano. 

De Cantabria a Cataluña o el justo reparto del dinero europeo

El reparto de un presupuesto nacional o de unos fondos europeos nunca dejará contenta del todo a ninguna región, aunque en esto surge una verdad: las diferencias entre grandes y pequeños territorios se agrandan en España. Por eso se necesita reequilibrio. Porque no es justo que unas comunidades autónomas disfruten de empleo, infraestructuras o servicios, que otras no tienen. Esto lo saben muy bien los jóvenes que se marchan de sus ciudades y pueblos en busca de trabajo.

“Ciudad 30” en país fabricante de coches que no compraremos

Acorralar cada vez más la venta y circulación de vehículos en un país que es segundo fabricante europeo y noveno del mundo, no parece a priori una idea inteligente. Choca de igual manera que cada vez haya más restricciones a moverse en coche, y al tiempo un país como el nuestro utilice la venta de los mismos como la mejor prueba de que la economía va bien o se recupera. Dentro de poco, se puede convertir en milagroso que alguien compre y use coche, si no se puede casi rodarlo y menos aparcar. 

El ejemplo de vacunar es ponerlas donde se pueda (EE.UU.)

Cada vez se entiende menos dentro de Europa que sus Gobiernos no utilicen todos los medios públicos y privados a su alcance para poner un mayor número de vacunas, y alcanzar así los porcentajes de inmunización anunciados, y que están en el aire. Un ejemplo a seguir lo ofrece Estados Unidos. Para vacunar, utilizan al ejército, las farmacias, las estaciones de metro, la propia calle y los supermercados. Así les va de bien, cosa que aquí, aún, no se puede afirmar rotundamente. 

Ya no se hablará más (o sí) de alarmas y toques de queda

¿Quién no puede querer que se acabe un estado de alarma, toque de queda o restricciones a la libre movilidad? Vivir sin que te controlen no tiene precio, y hacerlo con seguridad tampoco. Esto último es la gran duda que surge a partir del final de este periodo en España. Ahora van a ser las comunidades autónomas las que pidan medidas a los jueces en caso de necesitarse. La controversia está servida, y viene tanto por este hecho, como por la preocupación de que debería haber más ciudadanos vacunados.