jueves 23/9/21
La opinión de
Miguel del Río

Miguel del Río

Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

Hablar más con las máquinas que entre nosotros

Cada vez nos interrelacionamos menos entre nosotros, volcados como estamos en el toqueteo con las máquinas, principalmente el móvil. A través de los millones y millones de celulares repartidos por todo el mundo, hacemos casi todas las gestiones. Lo que por muchos es visto como un gigantesco avance tecnológico, por otros (entre los que me encuentro), se aprecia como una perdida de libertad dentro de la cual salen perdiendo claramente las relaciones personales. Van siendo sustituidas por el selfi, el wasap, el e-mail y, como no, una retahíla de indiscretas redes sociales.

Que el temor al covid no encierre a nadie en casa

¿Cuántos españoles siguen en casa, sin salir, por motivos del Covid? Buena pregunta de difícil respuesta, aunque, quien más quien menos, conoce de casos que se dan en su ciudad, pueblo o barrio. Solo tienen que preguntar por quien hace tiempo no ven, para ser informado que, por miedo, no sale de casa. Y eso que los mensajes oficiales destacan la confianza, cosa loable, aunque apena saber que hay personas en las que prevalece el temor sobre todo intento de recuperación de la vida que llevábamos antes de aparecer la pandemia.

La pandemia del reencuentro con los mayores

La larguísima lista de fallecidos en España por Covid, que va en aumento, está integrada sobre todo por personas mayores. Muchas de ellas vivían en residencias, y sigue abierto el debate social de lo mucho que hay que cambiar en su gestión diaria. El Gobierno y las comunidades autónomas lo están hablando, pero hay que decidir, y pronto. Entre los cambios que se pretenden destaco una mayor inspección, que los resultados sean públicos, y que los centros empiecen a abandonar el aspecto de hospital para parecerse a hogares. La música suene bien, pero hay que llevarlo a cabo de verdad.

Llamar ciudades saludables a ir en bici, andar, y fuera coches

Para no venir a aportar demasiado al problemón que es el Cambio Climático, las ciudades se quieren llamar ahora saludables, y con caminar o desplazarse en bici, ya está todo hecho. Pues no. Nos jugamos el planeta entero, y no solo el aspecto que adquieran las grandes capitales, ante todo sin coches que no dejan de venderse por millones. Lo que de verdad debemos empezar con urgencia a decidir es a todo lo que estamos dispuestos a renunciar de nuestro confort, para seguir viviendo en la tierra, con garantías de futuro.

De la luz a las patatas: la subida alocada de todos los precios

El dinero vale menos, se llama inflación, y sube el precio de todo, como sucede mayormente en España, con la energía, la gasolina y la comida en general. Como se puede ver, son productos que afectan de lleno a unos bolsillos cada vez más agujereados y empobrecidos. Si bien es cierto que el Covid no da tregua y que su factura económica es aún indefinible, sería bueno que la Unión Europea presentara un plan económico creíble que, sobre todo, no castigue a los de siempre y a sus necesidades más básicas como sucede con el comer o encender la luz.

Pandemia: contaminamos a trisca y pasamos de la catástrofe climática

Cuánta razón tenía Einstein cuando apuntó que lo más incomprensible del universo es que sea comprensible. Nunca hemos entendido la maravilla de mundo en que vivimos, que tanto y tan abundante nos ofrece, empezando por el aire, el agua y los alimentos. A cambio, lo tratamos a patadas, inundándolo de basura, contaminación y productos químicos, nucleares y militares, que son los que crean catástrofes como la de Chernóbil. En esto llegó el Covid y su mareante factura ecológica. Y también los científicos que vuelven a alertar de que el tiempo corre en contra del planeta y de nosotros. ¿Haremos algo de verdad? Intereses de todo tipo no lo permiten. 

Hambre y pobreza, pandemias eclipsadas por nuestra miseria

El Covid-19, como la pandemia que es, copa ahora los titulares y el interés general. Antes han sido otras cuestiones las que han restado protagonismo e importancia a pandemias jamás declaradas, como son el hambre y la pobreza en el mundo. No hay manera de explicar que, como seres inteligentes que somos, nos mostremos tan destructivos y miserables hacia nuestros semejantes más necesitados, aunque sean niños. Y nos escudemos en programas, alianzas o compromisos que no van a ninguna parte, porque nunca se cumplen, como se ha venido demostrando a lo largo de la historia de nuestra civilización. 

Desengancharnos del Covid convertido en el monotema diario

Los del coaching dicen que ante cualquier problema hay que oxigenar primero el coco, porque así se tomarán después las mejores decisiones. Solución, lo que es solución, por ahora no ha llegado al Covid, porque tras la vacunación vendrá otra nueva que se anuncia, y hay ocasiones en que me estreso pensando si los Fondos Europeos son antes que aplacar la crisis sanitaria. Siendo así las cosas, que nos las cuentan a diario de otra manera, sí, hay que ser positivos y pensar que vendrán días mejores. Quiero compartir este sentir, en vez de que el virus sea el monotema diario.

Comunicar hoy que el Covid va bien y mañana decir lo contrario

Esta quinta ola del Covid, llamada la joven, demuestra que una cosa es la tranquilidad que se traslada a la ciudadanía, y otra muy distinta la pésima situación que volvemos a vivir en número de contagios, muertes y saturación hospitalaria. A lo largo de toda la pandemia se ha echado en falta una información y comunicación veraz, fiable, que a fin de cuentas es lo que puede dar seguridad sobre el presente y el futuro de lo que pasa realmente en nuestro país. Como eso no ocurre, impera la incertidumbre, de ahí que, aunque se pueda, no nos quitemos la mascarilla en la calle.

Cuando escribí: “Ya no se hablará, o sí, de toques de queda”

Como que la semana tiene siete días, se veía venir todo lo que está ocurriendo con contagios masivos, toques de queda y prohibiciones incluso de vender alcohol a partir de una determinada hora, como sucede en Cantabria. Nos lo hemos ganado a pulso, aunque la culpa tiene unas determinadas vertientes que expongo más abajo. Sea como fuere, volvemos al punto de inicio de la pandemia, con muy pocas esperanzas, al menos yo, de que hayamos aprendido esta vez la lección.

Sacrificios por el Covid aniquilados por los necios

Con el Coronavirus vamos de ola en ola. Estamos ya en la quinta, y la llaman “ola joven”. Qué pena ser como somos en este país. Apelo al lamento ya que el sacrificio llevado a cabo por millones de españoles, y su ejemplar comportamiento, se ha ido todo al garete por un buen número de necios, que solo están a lo suyo. Vivir a tope, dicen, que no es otra cosa que hacer lo que les da la gana, mientras contagian el virus a los demás. 

El botellón, que nació para quedarse, aliado Covid imprevisto

Que el botellón no hay quien lo pare es tal cual. Aunque mosquea muchísimo que sea tan insolidario con el grave momento sanitario que atravesamos. Las miradas se fijan en los jóvenes, su desdén, sus padres, hasta recalar en la educación. A ver, el botellón es como es España, la que hemos hecho, y de ahí ha surgido esta tendencia social que no se reconoce, aunque es un hecho que desaparecerá por sí solo, cuando surja otra manera de ocio, hoy por hoy, lejana. Lo que no quita que ahora, con el Covid, haya que pedirles a los jóvenes un actuar con más cabeza.  

Malas decisiones que nacen de un deficiente sistema educativo

¿Tiene que ver el sistema educativo que se da un país con su futuro, y las buenas o malas decisiones que tome? Para los que mejor lo saben, que por eso están reconocidos como grandes figuras de la historia, tiene que ver todo. Por eso, mucho de lo que pasa en la actualidad, en España sin ir más lejos, tiene que ver con una deficiente formación personal e intelectual, desde la escuela. Si como ocurre, se abandona el esfuerzo o la lectura, estamos forjando mediocres profesionales, que cuando tengan una gran responsabilidad en sus manos, de calado político, social o económico, ya se verá por las peteneras que nos salen.

La injusta e inasumible subida de la luz exige solución ¡ya!

Las contadas compañías que controlan el sector eléctrico nacional han demostrado, sobradamente, su inoportunidad a la hora de subir tarifas, cuando el país peor está. El enfado social por el precio de la luz no se va a esfumar, y el Gobierno es consciente de ello. Se atisba ya una bajada del IVA más alto que se aplica a la factura eléctrica dentro de Europa. Será bien recibido, aunque quedará pendiente lo esencial: ejercer el debido control sobre las actuaciones desmedidas de las grandes multinacionales del sector. Mejor hoy, que mañana.

El asco que dan quienes pagan con los hijos su machismo

Dos pobres criaturas han pagado con su vida la violencia machista ejercida por un brutal y asesino padre que quita la vida a sus hijas, en venganza contra la madre. En España, la historia es conocida porque se repite cada cierto tiempo. La lucha contra este tipo de asesinos no puede bajar la guardia. Se lo debemos a las pequeñas Anna y Olivia, a su madre Beatriz, y a los otros 41 menores que desde 2013 han perdido la vida a manos de sus asquerosos y paranoicos progenitores, como venganza a sus madres.

De “la noche me confunde” a poner de madrugada la lavadora

Para arreglar una grave crisis con la subida de todo, no hace falta tener una licenciatura en económicas. Precisamente ahora, encarecer la electricidad de manera brutal para los bolsillos de los consumidores, encuentra críticas en todos los sectores. Tampoco se puede hablar de confianza en el futuro si todo está más caro, y no se vislumbra control sobre los precios, como ocurre también con la subida de la gasolina. Estas situaciones, sobre todo para no perjudicar más a las clases desfavorecidas, hay que reconducirlas, porque solo crean enfado y desaliento ciudadano. 

De Cantabria a Cataluña o el justo reparto del dinero europeo

El reparto de un presupuesto nacional o de unos fondos europeos nunca dejará contenta del todo a ninguna región, aunque en esto surge una verdad: las diferencias entre grandes y pequeños territorios se agrandan en España. Por eso se necesita reequilibrio. Porque no es justo que unas comunidades autónomas disfruten de empleo, infraestructuras o servicios, que otras no tienen. Esto lo saben muy bien los jóvenes que se marchan de sus ciudades y pueblos en busca de trabajo.

“Ciudad 30” en país fabricante de coches que no compraremos

Acorralar cada vez más la venta y circulación de vehículos en un país que es segundo fabricante europeo y noveno del mundo, no parece a priori una idea inteligente. Choca de igual manera que cada vez haya más restricciones a moverse en coche, y al tiempo un país como el nuestro utilice la venta de los mismos como la mejor prueba de que la economía va bien o se recupera. Dentro de poco, se puede convertir en milagroso que alguien compre y use coche, si no se puede casi rodarlo y menos aparcar. 

El ejemplo de vacunar es ponerlas donde se pueda (EE.UU.)

Cada vez se entiende menos dentro de Europa que sus Gobiernos no utilicen todos los medios públicos y privados a su alcance para poner un mayor número de vacunas, y alcanzar así los porcentajes de inmunización anunciados, y que están en el aire. Un ejemplo a seguir lo ofrece Estados Unidos. Para vacunar, utilizan al ejército, las farmacias, las estaciones de metro, la propia calle y los supermercados. Así les va de bien, cosa que aquí, aún, no se puede afirmar rotundamente. 

Ya no se hablará más (o sí) de alarmas y toques de queda

¿Quién no puede querer que se acabe un estado de alarma, toque de queda o restricciones a la libre movilidad? Vivir sin que te controlen no tiene precio, y hacerlo con seguridad tampoco. Esto último es la gran duda que surge a partir del final de este periodo en España. Ahora van a ser las comunidades autónomas las que pidan medidas a los jueces en caso de necesitarse. La controversia está servida, y viene tanto por este hecho, como por la preocupación de que debería haber más ciudadanos vacunados.  

De duda en duda, la siguiente es el después al toque de queda

Antes de nada, cabe esperar a si verdaderamente se va a cumplir en España lo del levantamiento inminente del toque de queda. Lo señalo porque el Gobierno lo quiere pero, muchas comunidades autónomas, no. Pongamos que es así. Tendremos que andar con ojo para no echar por la borda lo mucho que se ha conseguido en la larga batalla contra el coronavirus. Y lo digo porque en este país pasamos en instantes de la precaución al jolgorio. 

Para la banca, reconstruir son miles de despidos

Hay multitud de ocasiones en que aseveramos que lo que está por venir, económica y socialmente hablando, va a ser muy duro. Pues bien, con la banca y sus despidos ya no cabe duda. La intención de eliminar 20.000 empleos en el sector es una auténtica barrabasada, no solo por la cuantía, sino por el efecto dominó que tan pésimo ejemplo pueda crear en otros tantos sectores productivos, que decidan coger el mismo camino a la hora de aumentar beneficios y recortar costes y servicios.

A superar la pandemia, como Israel, con igual perseverancia

Causa pesadumbre tener que citar países que lo han hecho bien con el Covid, caso de Israel, mientras el panorama es bien distinto, malo, en España, Francia o Alemania. Fundamentalmente, las causas hay que buscarlas en el desacuerdo inicial y consiguiente improvisación. Aunque estamos a tiempo de cambios necesarios. Otro ejemplo lo encontramos en Estados Unidos. Allí se ha dado paso a las grandes decisiones (Biden) y dejado atrás las estériles broncas políticas (Trump).

Muy pertinente revalorizar la educación en estos tiempos

De la educación adecuada brota saber pensar, saber ser y saber estar. En la sociedad actual, colonizada por Internet, de teléfonos inteligentes, de redes sociales y digitalización en todo, creo que se pierde mucho de las auténticas esencias de la educación, tan estrechamente conectada con la cultura. El lenguaje y comportamiento tecnológico que mantenemos hoy, sumada una nueva y grave crisis social y económica, nos aleja cada vez más del planteamiento de que la educación alimenta la confianza, la esperanza y la paz.

La gran fábrica de vacunas que es Europa y que menos inyecta

Es una evidencia que la vacunación contra el Covid va lentísima dentro de la Unión Europea, y otra el poco efecto de las decisiones que se toman para invertir la situación. Al acabar el verano, la Comisión Europea pretende tener al 70 por ciento de la población inmunizada. Es un dato a futuro, ya que el ahora apunta a menos optimismo. Por el gigantesco negocio que es, son las multinacionales farmacéuticas las que llevan la voz cantante en la producción, venta y distribución de dosis que inyectar. 

Pandemia, crisis, paro, Canal de Suez bloqueado y lo gafe

Pensar que mucho de lo que ha ocurrido desde que entramos en este siglo ha sido malo, no es exagerar. Explicarlo mediante el refrán de Quien siembra vientos recoge tempestades, es ajustarse mayormente a la verdad. La mano humana está detrás de muchas de las desgracias, catástrofes, crisis económicas y sus consecuencias sociales, con el paro a la cabeza. Lo mismo cabe decir de la pandemia del Covid-19 y su mal fario 

El virus que hace desear un medio rural acostumbrado al vacío

Europa tiene en estudio cómo recuperar nuestros pueblos y acabar con su despoblación. Pero resulta que el Coronavirus está propiciando una salida de la gran ciudad hacia el mundo rural. Es pronto para concluir que regresa el gusto por vivir de manera sana en el campo. De momento, vamos a valorarlo tan solo como un punto de inflexión a lo que viene siendo el tradicional olvido y abandono de las localidades mayormente agrícolas y ganaderas, que nos dan de comer.

Quienes hablan de costumbres que cambiarán sin concretar más

Se ha cumplido un año de vivir encadenados al puñetero Coronavirus. El reto es dejarlo atrás, y no caer en los mismos errores, que se dice muy deprisa. En medio de una lenta vacunación, no hay debate sobre nada, aunque, cuando mantengo alguna conversación, siempre alguien saca a  relucir la misma matraca: que hay muchas cosas que van a cambiar en los próximos años. Eso sí, sobre el qué, el cómo y el cuándo, nadie me sabe dar razón.

 

El primer contrato laboral del joven Castañeda

Asumir una nueva crisis económica, la que ha traído el Covid, es no cometer los mismos errores del pasado, de otras debacles laborales. Veo justo hablar de reconstrucción, y apoyar a la pequeña y mediana empresa, pero sin olvidar por un momento facilitar oportunidades a nuestros jóvenes y bien preparados. Que lleguen a tener un contrato decente es la meta, y cuando lo logran por vez primera sienten la misma satisfacción que antaño tuvieron sus padres, por haber consumado similar sueño. 

Tomar las calles en días de vacuna con larga lista de espera

Hace nada que se ha empezado la vacunación, y escuchar pretensiones de convocar manifestaciones, o hacer llamamientos a la movilización de turistas, provoca asombro. La relajación individual no se puede convertir en colectiva, porque aún estamos en alerta roja, y hay que dar tiempo a que la población reciba alguna de las vacunas que inmunizan. Ante insensateces que pueden propagar más el Coronavirus, se debe imponer la razón sanitaria y movilizar voces autorizadas que pidan prudencia.