sábado 19/6/21

Tiempos confusos

Son tiempos confusos, donde lo más extraño es ver como nuevo lo más rancio del pasado que aparecía en el NO-DO, ahora tuneado dándole una mano de color. 

Son tiempos confusos, donde un simple roce se convierte en una profunda herida,  donde la sensibilidad de algunos está a flor de esa piel tan fina, pero lamentablemente, su lengua se hace todavía más larga. En este país de vanidades, de egos inflados, de expertos en saber lo que deben hacer los demás, y donde los buenos solo son los que llevan la camiseta de tu equipo, qué difícil es discernir qué camino tomar. 

El debate público pasa a ser una sátira que va incrementando la tensión artificialmente, intentando despertar, movilizar a los que podemos andar perdidos o distraídos. Para ello no dudarán en usar su política identitaria, territorial y excluyente. Ya no se trata de convencer, sino de excluir al que no es de los nuestros, ya se sabe ayer podías ser un genio, pero si te has desviado un poco de las directrices marcadas, puedes ser un  facha traidor o un rojo peligroso, en esto hemos avanzado muy poco.

El debate público pasa a ser una sátira que va incrementando la tensión artificialmente, intentando despertar, movilizar a los que podemos andar perdidos o distraídos

Si algo tienen nuestros representantes es imaginación, lamentablemente no la usan para resolver los problemas de los ciudadanos, pero si para poner obstáculos a los que intentan quitar, o meter mano en lo que consideran los votos de su urna particular. No dudan en inventar líneas imaginarias que muchas veces solo ellos son capaces de divisar.  Viene de antiguo el hablar de líneas rojas donde votar con los nacionalistas era alta traición a la patria, aunque luego cuando sus votos eran necesarios se hablara catalán en la intimidad. Algunos han tropezado con esa piedra hasta desgastarla.

Ahora que tenemos un proceso penal retransmitido en directo, como un Gran Hermano de la justicia, donde son juzgados por el gran tribunal popular los  testigos, jueces y fiscales... en tiempo real y con sentencias lapidarias en menos de 140 caracteres, como si opinaran sobre Kiko,  Ylenia, Lucía, Candela, Tejado... y demás concursantes. Salen expertos penalistas por cada rincón, y se interpreta cada gesto, cada palabra, cada acción... te puedes dar cuenta de la desproporción, unos buscando su minuto de gloria, otros la violencia en los hechos, y los más asombrados de cómo hemos podido llegar a esta situación. Llegados a este extremo es más creíble un mentiroso compulsivo que la palabra de un Juez del Tribunal Supremo, donde los fiscales son puestos en ridículo, con su colaboración necesaria en tantas ocasiones, donde incluso los testigos salen como auténticos culpables, algunos con multas de 2500 euros. Ya lo decían, somos un país de pandereta...

Como en otros realities, telerealidad, aquí también hay programas que por la noche comentan las actuaciones de los protagonistas, una corte de opinadores, algún juez que ya está en plantilla, y donde lo que importa, es quién habla más por minuto cuadrado, o quién suelta el mayor titular o improperio. Desgraciadamente la audiencia nos alimentamos del espectáculo, y siempre dará más gloria una buena bronca que un buen razonamiento. 

En este teatro de marionetas, siempre tienes la sospecha sobre los que mueven los hilos, algunos buscan en la literatura ideas como esa delgada línea roja que Kipling dibujaba en su poema 'Tommy', aunque la adapten a sus conveniencias, y poco tienen que ver con los que construyen obstáculos, sin disimulos, o muros a los que no son de su cuerda. 

Desgraciadamente la audiencia nos alimentamos del espectáculo, y siempre dará más gloria una buena bronca que un buen razonamiento

Aquellos que apelan a las líneas rojas,  los cordones sanitarios,  y cualquier tipo de símbolos, cintas o  cordeles que se les sirvan para marcar su territorio, "lo mío es mío y lo de los demás terreno o voto que está por conquistar",  van a la campaña electoral con las palabras afiladas y en ristre en busca del voto perdido, olvidado, o perezoso. Para ellos, parece que todo vale, desde el grueso cordón al insulto de mayor calado, desde traidor hasta felón, ilegítimo, desleal... sin medida ni proporción entre los hechos, las acusaciones o vejaciones, lo que importa es intentar destruir la imagen del adversario,  aquí toda arma dialéctica es válida, la moral y la ética en tiempos electorales se pueden aparcar en el rincón del olvido.

Son tiempos confusos, donde lo más extraño es ver como nuevo lo más rancio del pasado que aparecía en el NO-DO, ahora tuneado dándole una mano de color. Así, viendo los comportamientos de estos personajes lesivos para nuestra sociedad, no estaría nada mal poder hacer como el Magistrado Manuel Marchena, y decir, "puede coger su DNI y marcharse" a...

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