viernes 22/10/21

Somos un simio mas...

Un diminuto virus nos ha puesto ante la realidad de nuestra propia fragilidad, se dice que ante una situación límite sale lo mejor y lo peor de los seres humanos, capaces en tiempo récord de conseguir la vacuna, el antídoto para frenar una pandemia, pero también dejar al descubierto el egoísmo y la ambición desde medida

Ya lo manifestó Stephen Hawking: "Solo somos una raza de monos en un planeta menor", pero nos creemos los reyes del mambo. El Homo sapiens que domina el mundo, que lo transforma está cometiendo el mayor atentado contra la vida en el mismo. Tanto que hemos sido capaces de poner en peligro la supervivencia de las especies.

Es cierto, todo tiene matices, la verdad muchas veces es tu verdad, desde ese rincón, desde esa ventana con vistas a tu realidad. La deformación viene cuando queremos imponer nuestras ideas, nuestras realidades como si fueran absolutas.

Son muchas las veces que nuestro cerebro, en un mecanismo de defensa, necesita tener certezas, como expresó Antonio Machado "De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea" pero todos creemos que la cabeza pensante es la nuestra. La humildad no es una virtud que nos adorne demasiado.

De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea

Todo ser humano debería hacer al menos una visita a los campos de concentración y exterminio para comprobar lo que nuestra especie fue capaz de realizar hace menos de un siglo, ver la maldad en estado puro, estar cerca de ella, pisar por donde algunos sufrieron las más terribles torturas y cómo segaron sus vidas puede ser una vacuna, para no mirar por encima del hombro a los demás congéneres, ni a las demás especies. 

La vida, aquello de nacer, crecer, multiplicarse y desaparecer, por el medio  historias que adornan nuestro paso por la misma, y muchas veces vivida como si fuera eterna, en ese círculo cerrado de trabajar para consumir y consumir para trabajar,  donde tanto vales como tanto puedes comprar.  

Un mundo en explotación continuada de todos los recursos a gran velocidad, el progreso y el éxito es tener una economía donde su producto interior bruto crezca por encima del 2%, como si tuviésemos recursos ilimitados, inagotables. Se calcula que en el último siglo hemos gastado, extraído, consumido, tanto como en los mil años anteriores. Aquella frase de morir de éxito, se puede abrir paso y hacer realidad si seguimos por este camino. 

Un diminuto virus nos ha puesto ante la realidad de nuestra propia fragilidad, se dice que ante una situación límite sale lo mejor y lo peor de los seres humanos, capaces en tiempo récord de conseguir la vacuna, el antídoto para frenar una pandemia, pero también dejar al descubierto el egoísmo y la ambición desde medida. En medio de una pandemia mundial, quedan al desnudo las grandes diferencias, lo de estado rico - estado pobre, y se pueden sentir los muros, esas barreras reales. 

Nos pueden preocupar más unos indultos, la Eurocopa, que las colas del hambre, o el asesinato de niños y mujeres. Puede que estemos encerrados en nuestras burbujas, viviendo en el mundo de las comunicaciones, donde tenemos en nuestras manos un aparato que solo con tocar una pantalla pone a nuestra disposición mucha más información que la que han tenido grandes científicos hace 50 años. Sin embargo, seguimos sin ver tanto sufrimiento o poniendo barreras que tapan el deterioro que estamos ocasionando a nuestro Planeta.

Un diminuto virus nos ha puesto ante la realidad de nuestra propia fragilidad

Se puede caer en la depresión, en el pesimismo antropológico si no levantamos la cabeza, observamos  y comprendemos que solo somos unos simios de paso por un maravilloso mundo. Quizás haya que aprender de nuestros hermanos de especie, gorilas, chimpancés..., vivir el momento y disfrutar del mismo. Tenemos la oportunidad de aprender del pasado, y la obligación ética de dejar un mundo que, al menos, no sea peor que el recibido.

En África, ese continente tan abandonado, su renta per cápita es cinco veces menor a la nuestra, es donde está la gran reserva de nuestros parientes, se prevé que los grandes simios perderán el 90% de su hábitat en poco más de una década, además de estar ante el grave peligro de su desaparición. Muy cerca están los homos sapiens que luchan por sobrevivir, por tener algo para comer, pero esto no interesa, es como ver un documental de la dos, que sirve para entretenernos mientras dormimos en nuestro mundo, que pensamos es la única realidad.

Nos creemos tan listos, tan inteligentes, que incluso para aquello que no encontramos explicación creamos seres superiores, divinidades que nos puedan guiar a través de los sumos sacerdotes, de los guías espirituales, y de masas; en una versión libre de Unamuno podemos decir que piensen ellos, que nosotros estamos muy ocupados con llegar a fin de mes.

No pocas veces te tropiezas con la realidad, o esta te da un duro golpe y te abre los ojos. Estos días los que componemos la Asociación AMA perdíamos a una gran persona, de las que pasan por el mundo dejando huella en tu corazón, se nos ha ido nuestro amigo Ramón, él luchó como nadie, por un trozo de tierra donde tenía su huerta y su casa, amenazadas de derribo a causa de los ilícitos cometidos por los que fuman puros y ni lo reconocen. Por encima de todo está un ejemplo de vida, para su familia y sus amigos, su solidaridad y aunque nos sentimos huérfanos de su fuerza, de su afecto, son estas personas las que ayudan a hacer un mundo mejor, más respirable y más justo.

Ver de dónde venimos, un tronco común con otros primates; cuestionar qué somos, así  Arsuaga afirma que Darwin no dijo descendemos del mono, sino que somos monos..., e iguales, independientemente de nuestra raza, cultura o religión, quizás ello nos iluminara mejor hacia dónde vamos, o deberíamos ir...

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