martes. 05.07.2022

Silencio, el pueblo pensando

Tras dos campañas electorales con los mismos actores, los mismos programas, las mismas promesas, es difícil de soportar, e incluso algunos, ya en el absoluto disparate, nos amenazan que si no sabemos votar bien puede haber unas terceras, ¡eso sí que son verdaderas amenazas!

Después del "Brexitazo", y con la conmoción de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la vida sigue; quizás con más complicaciones y dificultades para muchos, con las bolsas temblando y la incertidumbre como compañera de viaje, pero ha sido el pueblo británico quien ha decidido soberanamente el camino que debe seguir, y este domingo seremos nosotros quienes busquemos el nuestro.

Dicen que cada pueblo tiene los dirigentes que se merece, ya que son hijos del mismo. No sé si esta aseveración será cierta, cuanto menos parece muy cuestionable, aunque la manifieste el mismo Winston Churchill, que si viera la que han liado sus sucesores se atragantaría con el whisky matutino. Un referéndum donde quienes defendían el "on", no creían en Europa, aunque siempre nos quedará el recuerdo solidario de la diputada Jo Cox, y los que defendían el "out" fueran directos a las vísceras, a los instintos más básicos y primitivos de los ciudadanos, que siempre suele ser un valor seguro, lo mío primero, siempre atrae más, quizás por aquello que ya describía Thomas Hobbes  "el hombre es un lobo para el hombre" y el egoísmo como base del comportamiento humano.  En nuestro país también podemos estar muy preocupados por sus actuaciones,  porque ¿qué hemos hecho nosotros para tener que soportar tanta corrupción, tanta insolidaridad con los más desfavorecidos, tantas promesas que eran simplemente humo, tanta miseria humana expuesta en una pantalla ante nuestra cara?

¿Qué hemos hecho nosotros para tener que soportar tanta corrupción, tanta insolidaridad con los más desfavorecidos, tantas promesas que eran simplemente humo, tanta miseria humana expuesta en una pantalla ante nuestra cara?

Tras dos campañas electorales con los mismos actores, los mismos programas, las mismas promesas, es difícil de soportar, e incluso algunos, ya en el absoluto disparate, nos amenazan que si no sabemos votar bien puede haber unas terceras, ¡¡eso si que son verdaderas amenazas!!, se nos caen las lágrimas a puñados, y sin embargo los datos de participación siguen estando por encima del 70%, en lugar de mandarles a galeras por sus incumplimientos, a picar piedras para encontrar nuevas ideas.  Vamos nosotros una y otra vez a las urnas, como buenos y humildes ciudadanos, a enseñarles ese camino que ellos no quieren ver, sí, el camino del entendimiento, del trabajo en equipo, de sumar fuerzas  entre todos para hacer una país mejor.

Nos cantaba Celia aquello de "esta España mía, esta España nuestra ,... ¿Dónde están tus ojos? ¿Dónde tu cabeza?",  que parece haberse instalado en "la cofradía del santo reproche", donde el "y tú más" apaga cualquier atisbo de debate, de entendimiento, donde los diferentes no son una oportunidad de conocer y crecer, sino un enemigo a batir, a dejar en ridículo y cuanto más descarnada sea la crítica, cuanto más hondo se hunda el puñal, más goza la clá. 

Como dijo el poeta, "españolito que al  mundo vienes, una de las dos Españas ha de helarte el corazón". Algo tenemos que aprender de nuestro propio pasado, de nuestros errores, que nos hicieron ser conocidos bajo el lema de "spain is different" . "La España de charanga y pandereta /cerrado y sacristía,/devota de Frascuelo y de María,/de espíritu burlón y alma inquieta,/ha de tener su mármol y su día".

Son días de silencio y reflexión, donde las decisiones colectivas dibujan el futuro de un pueblo, donde los caminos se cruzan, y saber cual es el adecuado cada vez es más complicado, a veces parece que todos llevan al mismo sitio, o que no llevan a ninguna parte

Si nuestro voto fuera útil tendría que servir para poner ese mármol a tanta miseria que vemos a nuestro alrededor cada día. Para construir puentes y autopistas que unan personas y pueblos, no muros y barreras que se flagelan con sus indiferencias. Metidos en su rincón y mirando su propio ombligo desde donde no se puede observar el resplandor del amanecer, ni la sonrisa que dibuja el anciano, cuando le hablan de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Son días de silencio y reflexión, donde las decisiones colectivas dibujan el futuro de un pueblo, donde los caminos se cruzan, y saber cual es el adecuado cada vez es más complicado, a veces parece que todos llevan al mismo sitio, o que no llevan a ninguna parte. Pero nadie tiene derecho a robarnos la ilusión, ni la sonrisa, y muchos menos nuestros sueños, por ello, que el ruido externo e interesado no perturbe, o impida nuestro propio caminar.

Como dice un viejo proverbio persa "La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio". Después de municipales y autonómicas,  europeas y dos generales, ya sentimos que tanta palabra escuchada, tanta frase entrelazada, tanto inteligencia desaprovechada, tanto niño besado y tanta arena acumulada es demasiado, que no nos merecemos tanto... Devuélvannos el silencio y la tranquilidad, que tanto ingenio no se puede aguantar, al final siempre queda la duda para separar la paja del trigo, y tu contigo mismo tienes que decidir, que voy hacer y/o a quién voy a votar...

 

Silencio, el pueblo pensando
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