jueves 2/12/21

¿Pedro el pasado y Yolanda el futuro?

Por ello, la operación infinita para unir esta izquierda,  vista desde la distancia del que tiene menos información que los que leen solo "El Marca" sobre física cuántica, puede ser una receta con varias contraindicaciones: 

Estos días anda de gira por los platós el consultor más famoso de la Europa continental y parte del extranjero comunitario. Hay que reconocerlo, Iván Redondo da mucho juego, cuando habla deja recados que parece se le caen del bolsillo, e incluso su silencio pone nervioso a viejos amigos.  

Por algunas de sus declaraciones da la impresión que quiere pasearse por todo el arco parlamentario de derecha a izquierda, del PP a ofrecerse, entre líneas, a Unidas Podemos o lo que surja de esos encuentros entre amigas, Yolanda, Ada y Mónica,  pasando por el PSOE donde la popularidad pudo nublar su olfato.

Sin duda, todo un profesional, lo mismo da consejos a un liberal, que a la izquierda más radical, y es que en política casi todo está inventado, el problema es aplicarlo en el lugar y momento oportuno. Los hay que tienen instinto, que huelen la oportunidad antes que los demás, a veces también con bastante suerte.

Por ahí andan algunos con más malicia que Maquiavelo, hablan del nuevo proyecto como  "Más Yolanda". Unir  la izquierda a la izquierda del PSOE es uno de los viejos anhelos desde los tiempos de la transición, tantos fueron los intentos como los fracasos. Desde los que lucharon por no caer en aquella "casa común" del PSOE, que les ponía alfombra roja. Recordar la semidisolución del PCE en IU hasta su convergencia con los verdes y otros grupos que andaban por esa zona. Fue la reciente aparición de Unidas Podemos con sus círculos, lo que dio sentido a los que tanto predicaron desde sus púlpitos, asambleas y hasta en los discursos de Julio Anguita. 

Por ello, la operación infinita para unir esta izquierda,  vista desde la distancia del que tiene menos información que los que leen solo "El Marca" sobre física cuántica, puede ser una receta con varias contraindicaciones

La primera y más sorprendente es disolver o esconder a Unidas Podemos. Para algo que sale bien, tienen la mayor representación de esa izquierda, hacerse el harakiri, sin más, no parece lo más acertado. Los proyectos se pueden quemar, o tener problemas, pero estar siempre volviendo a construir desde los cimientos es muy cansino, es dar demasiadas oportunidades a sus oponentes políticos, con tanto mirarse el ombligo, otros les pueden robar la cartera y los votos, en ambas cosas algunos tienen experiencia.

Demasiado tiempo trabajando arquitectos, albañiles y peones en poner los ladrillos del nuevo edificio, cuando quizás el que se tiene, con unas reparaciones, puede ser muy válido. Ya lo dijo Serrat "no le iría nada mal una mano de pintura", pero solo una mano de pintura, no... 

Por otra parte, se corre el riesgo de unir lo desunido, y desunir lo unido. Si de algo sabe esta izquierda es de egos, de subdivisiones de la subdivisión, pese a tener a los verdes en sus filas se han cortado demasiados árboles que pudieran hacer la más mínima sombra. El mayor error de Unidas Podemos han sido esas divisiones internas, poco a poco la mayoría de sus fundadores han ido saliendo, soltando la tinta del calamar.

La nueva jefa de la izquierda puede tener una doble falta de legitimidad  no ser todavía elegida por las bases, y si por dedo que tanto se ha censurado a otros. Por ello, cuanto antes pase esta situación al olvido mejor, con una elección directa sin necesidad de padrinos, que eso de construir por arriba, sin contar con los que votan, pocas veces ha dado buenos resultados y menos en la izquierda.

Por último, quedan los resentidos, los de la piel muy fina o alguien piensa que todo el mundo se va a conformar con el nuevo puesto que se les asignen sin rechistar. Ya hay movimientos muy sospechosos que parecen poner contrafuertes, antes de construir la primera pared.

Ahora bien, también hay ventajas, la primera el capital que aporta al proyecto la propia Vicepresidenta, Yolanda Díaz, como la política mejor valorada en este país según las encuestas del CIS de Tezanos, y otras privadas. Ella es un as en la manga que sería de muy torpes y egoístas desperdiciar, metiéndole "el ojo en el dedo", que algunos con tal de llamar la atención son muy capaces. 

En política sumar normalmente es ganar, Yolanda Díaz no tiene aristas, o por lo menos no las muestra públicamente y puede ser muy capaz de captar votos en el caladero del PSOE, lo cual es una preocupación para el propio Sánchez, aquello de no puedo vivir contigo si te va muy bien, ni sin ti si te va muy mal,  necesito tus escaños, eso sí, no tengas demasiados que me hacen sombra.

Un proyecto nuevo, aunque esté en mantillas, siempre es un factor ilusionante, no tienen que dar cuentas de su pasado, y todos tenemos un pasado aunque sea reciente

Un proyecto nuevo, aunque esté en mantillas, siempre es un factor ilusionante, no tienen que dar cuentas de su pasado, y todos tenemos un pasado aunque sea reciente. Por ello, al renacer con otra marca se puede coger lo mejor, y sobre lo demás correr un tupido velo. Los hooligans, aquellos que piensan que los suyos todo lo hacen bien y venden el éxito antes de nacer la criatura, tienen mucho peligro. Marcar como objetivo el sempiterno sorpasso, sin datos demoscópicos que lo avalen puede ser vender humo, cuanto más se sube en expectativas mayor es la caída o decepción. 

Tiempo al tiempo, y el reto es también no dejar fuera a Errejón y compañía. Ya han demostrado que sin conseguir grandes resultados fuera de Madrid, son los suficientes para diluir los de otros. Por encima de nombres, puestos y siglas está el realizar un proyecto atractivo que conecte con las necesidades sociales y que ilusione a los ciudadanos.  Aprender de los errores desde la humildad puede ser un buen camino.

Aunque el señor Redondo haya sacado su bola de cristal y algo del rencor guardado soltando algo parecido a que "Sánchez es pasado y Yolanda el futuro", sería bueno un poco de tranquilidad, que el efecto gaseosa puede ser muy indigesto, mejor aquello de "déjalos crecer".

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