sábado 19/6/21

Los nuevos jinetes del Apocalipsis

Hoy existen otros cuatro jinetes montados en sus reformas, que asustan al personal, el de la gloria y la victoria no está nada claro cuál sería. Estas son la reforma de las pensiones, la reforma laboral, y la reforma fiscal; todas ellas nos tocan o nos acabarán tocando, desde nuestros bolsillos hasta nuestras condiciones de vida.

Estos jinetes montados en sus flamantes caballos de colores, blanco de la gloria, bermejo de la guerra, negro del  hambre y amarillo de la muerte, eran alegorías capaces de explicar lo inexplicable.

Hoy existen otros cuatro jinetes montados en sus reformas, que asustan al personal, el de la gloria y la victoria no está nada claro cuál sería. Estas son la reforma de las pensiones, la reforma laboral, y la reforma fiscal; todas ellas nos tocan o nos acabarán tocando, desde nuestros bolsillos hasta nuestras condiciones de vida.

Cierto que el cuarto jinete, la muerte, puede ser la propia pandemia, desde luego ha dejado tanto dolor, ha modificado tanto nuestro mundo y no para bien, que una pandemia y el apocalipsis pueden tener muchos paralelismos.

No sabemos dónde estamos, si ante la lucha por liberarnos de un virus que nos ha condicionado la vida, o ante el intento de un nuevo orden mundial

Para luchar contra la pandemia se han buscado antídotos en unas vacunas, que no están exentas de polémicas, de luchas entre estados por el control de la propia economía, de la influencia en diferentes zonas del mundo. No menos dura es la lucha de los laboratorios por llevarse la mayor parte de los recursos, de la tarta a repartir por los grandes macroestados que tienen los mayores recursos. No son pocas las veces que no sabemos dónde estamos, si ante la lucha por liberarnos de un virus que nos ha condicionado la vida, o ante el intento de un nuevo orden mundial.

En los últimos tiempos nadie ha hecho más para que desconfiemos de algunas vacunas que los dirigentes de esos estados que nos las han impuesto. Hoy hablar de AstraZeneca es tan peyorativo, que hasta el propio laboratorio ha tenido que cambiar el nombre con el que comercializa la vacuna por el de Vaxzevria, aunque de momento con poco éxito.

Uno recuerda las desafortunadas declaraciones del CEO de AstraZeneca, enfrentándose a la Unión Europea, convirtiendo a sus compañías en el blanco de todas las críticas, algunas muy merecidas. Unos han demostrado ser unos auténticos piratas económicos, y otros estaban esperando el más mínimo fallo para saltar sobre su yugular, que "la venganza es un plato que se sirve frío", los mercados y otros no perdonan.

Estos días salía otro CEO, el de Pfizer, para darnos una visión mucho más moderada y positiva, asegurando que "no se preocupen, habrá vacunas para todos, y en otoño el rebaño ya tendrá su inmunidad". Eso sí, es muy posible que, cada doce meses, haya que poner una dosis para recordar al virus que no puede entrar en nuestros cuerpos. A nosotros para que no nos olvidemos de quién dependemos, y a todos para pasar por caja.

Dejamos al cuarto jinete controlado por los laboratorios y las multinacionales, en el sistema dime cuánto tienes y te diré cuánto vales, y cuándo te puedes curar. Dentro de nuestro país quedan los jinetes que van montados en una supuesta modernización del estado, de nuestros recursos y condiciones de vida. 

Hay una reforma que cada vez que se nombra sabes que tu jubilación va menguando, nos tocará trabajar más años y cobrar menos pensión, porque hemos tenido la mala suerte de haber nacido muchos en muy poco tiempo. La pirámide de edad hace aguas por su base, por los que tenemos que contribuir. Mira que los egipcios supieron resolver esos problemas hace más de 3000 años, pero aquí, cualquier reforma, no tengan ustedes dudas, pasa por ese principio. Lo que es un adelanto según nuestros nuevos expertos, pero como hemos cogido la mala costumbre de vivir más años, pues a trabajar malditos, como una "maldición bíblica".

¿Qué fue de aquellas promesas electorales?, ¿de aquellos acuerdos de gobierno de derogar íntegramente la reforma de M. Rajoy?

Después está la reforma laboral, aquí el principio es a menor salario al trabajador mejor y más beneficios para la empresa, más suben sus acciones y pueden repartir los panes y los peces entre sus accionistas. Todo esto completado con cuanto más barato es despedir al trabajador, más flexibilidad en el empleo mejor para la que fue tu empresa. ¿Qué fue de aquellas promesas electorales?, ¿de aquellos acuerdos de gobierno de derogar íntegramente la reforma de M. Rajoy? Nos dirán los dirigentes de la patronal, "ustedes son unos egoístas, están tontos, ¿quieren poner en tensión los mercados?, o ¿no querrán vivir con los derechos que tenían hace 20 años?"

Por último, está el jinete de la reforma fiscal, uno al oír este nombre se echa la mano al bolsillo, y pregunta ¿cuánto me va a costar? Aquí sí que habría que ser mucho más pedagógicos y claros, no hay una sociedad de bienestar social sin unos impuestos que la sustenten. El problema no son los impuestos sino su redistribución, si miramos a nuestro alrededor veremos que los países que tienen una mayor presión fiscal son los más ricos, los más pudientes, los que tienen más calidad de vida. 

Una de las mayores injusticias que existen son los impuestos indirectos, IVA y compañía

Es aquello de "qué pena que no puedo pagar el 55% en impuestos", ya que sería reflejo de tener el dinero casi por castigo. Sin embargo, esto no se lo vendes a nadie, yo me he retirado de esta lucha, cada vez que lo intento explicar, me ponen guapo. Hay que reconocer que los liberales económicos nos ganan, y es que un euro en tu bolsillo es más de fiar que el euro en el Estado. Mientras esto sea así, las propias corrupciones nos hacen desconfiar, y motivos no nos faltan. Ahora como todo en la vida, si queremos tener unos buenos servicios públicos, sanidad, educación, dependencia, buenas infraestructuras... hay que rascarse el bolsillo. Eso sí, cada uno según sus posibilidades, que una de las mayores injusticias que existen son los impuestos indirectos, IVA y compañía, cuando se suba el diésel, esa subida de 5 euros, para llenar el depósito, será igual para el que tiene mil millones, que para el que no puede llegar a fin de mes.  

Nos podemos quejar de todo, pero tenemos mucho más derecho a hacerlo de los jinetes que mandan desde el gobierno, cuanto más proporcionalmente aportemos para el funcionamiento del Estado, que hay quien se queja y luego tiene sus dineros en paraísos fiscales. La mayor parte del fraude fiscal está en las grandes empresas que contribuyen con miserias, llevándoselo a manos llenas y si te visto no me acuerdo. Así como en la deslocalización de los que más tienen, donde se van los mayores recursos de un país, que luego algunos buscan en la cola del paro. Tampoco se acaba de comprender, que se haga más oposición, a la propia oposición, que a los gobiernos que toman las decisiones.  

Se atribuye a aquel político británico, rechoncho, amante del whisky y los buenos puros, lo de "menos llorar y más trabajar que las cosas pueden cambiar". Mirando todo el tiempo esas estrellas artificiales que les ponen luces de neón, es más fácil tropezar con la realidad, y los nuevos jinetes del "apocalipsis" andan sueltos por aquí.

Comentarios