martes 7/12/21

Mucho ruido y pocas...

Hay otro tipo de contaminación que no sale mucho en los medios, que no se "oye" hablar de ello en la cumbre, y que tiene una incidencia muy importante sobre la salud de los ciudadanos, es el ruido.

Ahora desde la cumbre de Glasgow nos llegan algunos acuerdos sobre el CO2, las emisiones del gas metano, los vehículos de combustibles fósiles con los días contados... pero hay otras contaminaciones de las que se habla menos.

España, Alemania, EEUU... no firman, por ahora, el acuerdo para dejar de producir vehículos con emisiones "cero" en 2035

Por experiencias pasadas debemos ser muy prudentes con los acuerdos anunciados, ya que pueden estar cogidos con pinzas. Observando quiénes no lo firman o los retrasan, además de China y Rusia que parecen ahora "los malos oficiales" de la contaminación, bajo su paraguas hay otros que también ponen impedimentos cuando tocan su industria. Así España, Alemania, EEUU... no firman, por ahora, el acuerdo para dejar de producir vehículos con emisiones "cero" en 2035, ni Toyota el mayor fabricante del mundo y el grupo Volkswagen. 

Las palabras del Secretario General de la ONU ya parecen del pasado, "estamos cavando nuestra propia tumba", quedarán para la historia junto al "bla, bla, bla", de Greta Thunberg. Son como las contraportadas de un libro, que se cierra a la espera de la próxima cumbre. 

Hay otro tipo de contaminación que no sale mucho en los medios, que no se "oye" hablar de ello en la cumbre, y que tiene una incidencia muy importante sobre la salud de los ciudadanos, es el ruido. Esta contaminación va en aumento, año tras año, nuestro país es de los más ruidosos del mundo, y es que una fiesta sin ruido es como una primavera sin alergias, el ruido aquí es de traca. 

No falta regulación, a veces incluso puede que sea demasiada y confusa, faltan inspectores o agentes que hagan cumplir esas normas, que parecen escritas en la arena de una playa. Hay que bajar esos índices, los decibelios que soportamos, algo en lo que todos estamos de acuerdo. Lograr la ausencia de ese ruido molesto para poder realizar nuestro trabajo de una forma adecuada, para nuestro reposo y descanso es una necesidad. Falta una conciencia clara del daño que nos está haciendo, es como si nos enfadáramos con ese "run, run", y al cesar el mismo, diéramos por terminado el problema. "No me dejes tus ruidos, déjame con mi descanso", pero a veces consideramos este problema como un tema menor.

En un restaurante había una mesa con holandeses, y al lado otra de españoles, si habría que votar sobre qué mesa hablaba casi a gritos, posiblemente, no tendríamos dudas. Recuerdo un viaje en el tren de Larrun, un grupo de españoles estábamos hablando a voz en grito, cuando una señora mayor, se acercó y en voz baja, nos dijo "señores por favor, nos vamos a quedar todos sordos".

Se oye el claxon de vehículo, las máquinas perforadoras abriendo la calle por enésima vez, en la plaza unos jóvenes de botellón con la música a todo volumen, cerca del aeropuerto se oyen los reactores de los aviones, ese puñetero móvil que no deja de sonar, que si un WhatsApp, un correo, una llamada que no cesa. Hay veces que tú coges el móvil cuando suena el de tu compañero; hablar enérgicamente en una discusión donde se va subiendo el tono, como si el que más chillara tuviera más razón.

Por no hablar de aquellos vecinos haciendo obras permanentes, los que parecen que mueven los muebles por las noches. Esos señores mayores, adorables, pero con el oído muy duro, puede que por todo el ruido soportado a lo largo de su vida que ponen el volumen del TV para todo el portal, mientras su nieto en su habitación escucha rock como si estuviera en un concierto, posiblemente acabará peor que sus abuelos pero en mitad de tiempo. Por el patio se escucha la música a todo volumen de la vecina del tercero, se ha convertido ya en la banda sonora del edificio. 

El ruido no se puede tomar a broma, produce daños y daños importantes

El ruido no se puede tomar a broma, produce daños y daños importantes, desde el más leve cuando te ponen la cabeza como un bombo, aumentando el estrés, y la mala leche, con una irritabilidad que nos hace a veces hasta perder la racionalidad y los nervios, nos deja una fatiga casi crónica, enfermedades profesionales y la pérdida en el sistema auditivo.

No son pocas las veces que la OMS ha llamado la atención sobre las repercusiones negativas del ruido en nuestra sociedad, ¿Quién no ha tenido que soportar este tipo de molestias? ¡Cómo fastidia que te destrocen la siesta!, ¡qué duro es tener que trabajar sin el descanso necesario por culpa de terceros irresponsables!

Los niveles tolerables de ruido deben estar entre 65 decibelios diurnos y 55 nocturnos, la realidad es que son demasiadas las veces que superamos estos índices. Son muchos los profesionales sanitarios que consideran al ruido como una amenaza muy infravalorada. Esa invasión a nuestro organismo tiene repercusiones en la salud, tanto físicas como psíquicas.

Nuestra legislación y jurisprudencia reconoce el  derecho al silencio, al descanso, a la tranquilidad, a la convivencia pacífica, la protección desde normas internaciones basadas en la propia declaración universal de los derechos humanos,  en el artículo 18 de Constitución y con el que se empieza el proceso el art 7.2 de la LPH "Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas".

Parafraseando a Shakespeare "mucho ruido y pocas nueces"... Y es que a veces "la vida es una historia llena de ruido y furia, contada por un necio". Que el ruido no nos confunda y nos oculte la realidad, es una agresión sonora que muchas veces oímos y no escuchamos.
 

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