sábado 27/11/21

Lo gratis tiene mucho valor

En nuestro subconsciente nos han ido metiendo a base de publicidad subliminal y otra descarada y machacona, el refrán de "lo barato sale caro". Con este pretexto nos han vendido a precio de oro, muchas "joyas" de imitación.

Hay una percepción generalizada, que lo gratis no tiene valor, así nadie se sorprende por pagar un periódico de papel, pero somos muy reacios a abonar algún coste por leer las noticias en un medio digital. Esto por no hablar de ese mundo del pirateo, donde pagar por un libro, película, canción es un sacrilegio que realizan cuatro "pringaos", que se han dado un buen golpe contra el muro tecnológico.

Esta forma de ver y realizar las cosas, donde la propiedad intelectual parece que ya no tiene valor, que todos podemos usar y tirar las ideas de los demás sin más límite que tener una buena conexión wifi, quizás sea un poco excesivo. Aunque también es cierto, que el mercado según algunos expertos, que luego se arruinaron, se controla con una mano invisible que nunca hemos sabido muy bien de quién era, a pesar de tener serias y abundantes sospechas. Sabes que el precio es aquello que los demás están dispuestos a pagar por lo que tu tienes, por ello, el valor de las cosas es algo muy subjetivo y aleatorio.

Esta forma de ver y realizar las cosas, donde la propiedad intelectual parece que ya no tiene valor, que todos podemos usar y tirar las ideas de los demás sin más límite que tener una buena conexión wifi, quizás sea un poco excesivo

Pero no sólo eso, sino que en nuestro subconsciente nos han ido metiendo a base de publicidad subliminal y otra descarada y machacona, el refrán de "lo barato sale caro". Con este pretexto nos han vendido a precio de oro, muchas "joyas" de imitación.

Uno se acuerda de nuestros padres e incluso abuelos, cuando iban al galeno y les recetaba un medicamento, la calidad del mismo y su efecto era directamente proporcional al precio del producto. Vamos, que el mismo precio ya tenía un efecto curativo de grandes proporciones, donde ese efecto placebo era quizás lo que hacía que lo más caro sanara mucho antes a nuestros ancianos parientes.

Hoy nos cuentan que hay restaurantes que tienen un efecto muy parecido al de las medicinas que se tomaban nuestros abuelos, que cuanto más caros, el sabor del huevo frito o de la fabada tienen otro encanto, pero ¿quién paga 100 euros y después va diciendo que ha comido mal?, la cara de tonto que se te queda. Así que será mejor pensar que uno no tiene el paladar para tan exquisitas viandas, quizás la falta de costumbre.

Para empezar en esos lugares con buen pie, hay que dominar idiomas con el fin de comprender la extensa carta, ¡ qué aquí hay nivel !, por lo menos se te presume un poco de francés e inglés de los cursos de formación, claro que... como se llevaron la pasta algunos indeseables, quizás para ir ellos antes y disfrutar sus exquisiteces , no nos dio demasiado tiempo a profundizar en las lenguas de William Shakespeare y el llamado Molière.

Ya repetía mi abuela mucho antes que estos publicistas de nuevo cuño, otra vez "lo barato sale caro", pero quizás la verdadera duda es ¿cómo sale lo caro? Si pagas por algo, por ejemplo unas zapatillas de las marca xxnice, el doble de lo que vale, sólo porque lleva el logotipo y un distintivo, muy racional no es, la verdad; ahora bien, eso puede significar que pagas la cuota, mientras te duren las zapatillas, para entrar en un club selecto donde sólo pueden estar los que pueden comprar caro, los que siempre hemos llamado "pijos", con sello y denominación de origen.

Ya repetía mi abuela mucho antes que estos publicistas de nuevo cuño, otra vez "lo barato sale caro", pero quizás la verdadera duda es ¿cómo sale lo caro?

Parece que aquello de las clases sociales no es un cuento, ni un camelo de don Carlos, ni de los hermanos Marx que tanto han hecho por enseñarnos como se realiza un contrato, o como elegir un camarote, ya nos aviso Groucho "¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero... ¡pero cuestan tanto!. Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...

Al pobre Groucho le ha pasado como a todos, la muerte le ha llegado muy pronto, lo que se hubiera  divertido hoy Whasappeando, usando Twitter, que 140 caracteres con ingenio dan para mucho, a algunos para desde el anonimato dar puñaladas a diestro y siniestro y les sobran la mitad, en Facebook colgando las fotos de la family, Linkedin con tus colegas de trabajo... vamos, este hubiera tenido más amigos que Donald Trump votantes en Alabama, y es que el intelecto ya no es lo que era amigos. Esto te puede salir gratis, si consigues la conexión wifi de tu ayuntamiento o del vecino de al lado.

Hay tantas cosas gratis de las que disfrutar y que son un auténtico placer, que uno tiene miedo a enumerarlas ya que siempre hay listos en el Ministerio de Hacienda que enseguida le ponen un impuesto al Sol. Dicen que cuando algo es gratis, ojo, el producto eres tú, puede que tengan razón, pero si pagan bien siempre se puede llegar a un acuerdo.

Lo cierto es que hay que defender que a quien trabaja le paguen lo justo, y  también reivindicar las cosas que son gratis, algunas de ellas demasiado importantes para pagarlas con dinero; la sonrisa oportuna, el abrazo cuando se necesita, la palabra amable... dándole vueltas, lo gratis es lo que realmente tiene más valor, ya lo decía aquel hombre sin camisa, "desgraciados que sólo tienen dinero..."

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