lunes 18/10/21

El Gobierno y su manual de distracción

El señor Garamendi anuncia que esta subida de 15 euros producirá el apocalipsis: aumento de la economía sumergida,  dificultades para la conciliación familiar al aumentar en salario de los empleados de hogar, pérdida de puestos de trabajo...

Según las patronales, CEOE y Cepyme,  una subida de 15 euros en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es inasumible para nuestro país. Mientras la inflación cabalga por encima del 3% para mantener el poder adquisitivo del mismo la subida debería ser superior a los 30 euros.

Lo que más extraña es la falta de argumentos de la CEOE, y de su presidente el moderado Antonio Garamendi, parece que su metedura de pata en otros temas políticos y territoriales le está pasando factura, donde los halcones de la confederación empresarial le están tocando hasta los... puestos más cercanos.

El señor Garamendi anuncia que esta subida de 15 euros producirá el apocalipsis: aumento de la economía sumergida,  dificultades para la conciliación familiar al aumentar en salario de los empleados de hogar, pérdida de puestos de trabajo... Solo le falta anunciar una nueva recesión y todo ello, por 4 meses de subida, esto es, por 60 euros anuales en 2021. Según sus propias palabras los empresarios estaban dispuestos a realizar la subida del SMI en 2022. Las exageraciones de algunos corren el riesgo de dejarlos en ridículo y perder la poca credibilidad que puedan tener.

Recuerdan que se sube el SMI sin acuerdo de quien tiene que pagarlo. Ahora bien, si hubiera que esperar siempre al acuerdo entre todas las partes igual estábamos como hace unos años defendiendo que no existiera. Así se argumentaba que Alemania no contaban con el SMI y lo bien que les iba, hasta que la señora Merkel, sin duda, "una peligrosa representante de la extrema izquierda" aprobó el mismo, y ahora está en 1584 euros. El gobierno tiene un compromiso para 2023, el tener un SMI que sea el 60% del salario medio en torno a los 1050 euros. Una pena que a los que más tienen les cueste tanto ver la realidad.

Ya sabemos que nada mueve más a los amantes de los negocios que el interés general, y a las eléctricas una tarifa justa de la luz, donde sus beneficios se repartan entre sus clientes. Es legítimo que cada uno defienda sus intereses, lo que no tiene nombre es engañar al personal, metiendo la mano en tu cartera e intentar convencernos de que es por nuestro bien.

En el gobierno de coalición están entretenidos en quién se  coloca las medallas

Por otra parte, en el gobierno de coalición están entretenidos en quién se  coloca las medallas. El éxito tiene muchos padres y el fracaso no encuentra ni madre que le tenga en su regazo. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anuncio rápidamente esa subida del SMI. Ella la más valorada del gobierno y con justicia,  así lo muestran también las encuestas de ese gran cocinero, el señor Tezanos. La vicepresidenta segunda tiene la habilidad de apuntarse los tantos y no levantar demasiadas ampollas. Los medios nos venden que ella es la que ha vencido la resistencia de la vicepresidenta primera, la señora Calviño. Vayan Uds. a saber, pero sin el ok del presidente Sánchez esto no hubiera sido posible, por eso extraña lo de colocarse tantas medallas. Si lo positivo es la que hace el partido minoritario del Gobierno y lo negativo el partido mayoritario igual este se lo tiene que mirar.

Los gobiernos sean del color que sean, esto no quiere decir que todos tengan la misma sensibilidad social, ni mucho menos, ponen parecidos escudos, para desviar responsabilidades:

Lo primero negar la veracidad de la situación, generar confusión hacia la misma, intentar convencer al personal que donde vemos un problema es simplemente una situación coyuntural temporal.

Cuando esto no funciona, se pasa a la segunda fase, se empieza a dudar de las cifras que se dan, o de quien la da, "se mete el dedo el ojo" a quien se atreve a llevar la contraria al "amado Gobierno".

Si la cosa se pone fea, y la presión sigue en aumento para el Gobierno, la tercera fase siempre está en aquello de la herencia recibida. Por cierto ya tienen "mala leche", que no haya ningún gobierno que haya recibido una herencia positiva, siempre les dejan lo peor, vamos como aquel pariente que solo les dejaba deudas y problemas. Esa tentación de echar la culpa al pasado es demasiado golosa como para no usarla.

Esa tentación de echar la culpa al pasado es demasiado golosa como para no usarla

A veces cuando ya llevas más de media legislatura en el poder,  lo de mirar tanto al pasado pierde credibilidad, entonces se pasa a la cuarta fase hay que buscar nuevos culpables, nuevos responsables, la culpa nunca puede ser del Gobierno, siempre habrá algún agente social, algún colectivo, en quien descargar esas pesadas culpas, sobre los que verter toda la frustración y que la sociedad mire hacia otra parte que no sea el gobierno.

Por último, cuando todo falla, se sacan "un as de la manga", un comodín que nunca falla y vale para todo, el comodín de la Unión Europea. Este es casi invencible, lo tiene todo regulado, no deja cambiar las normas, por el cumplimiento de una legislación a la que estamos obligados.

Por ello, cuando se ha pasado por todas esas fases y al final, lo que era imposible hace unos meses por arte de magia se hace posible, se vende como el gran esfuerzo que ha hecho el Gobierno contra todos los elementos, vamos que el Gobierno es como la banca, pase lo que pase siempre gana.

Eso sí, durante esos meses que han estado distrayendo o mareando al personal, se aprovecha para hacer caja; si se lo recuerdan, ya se sabe, es la caja común para todos, claro que con ese argumento, no se sabe porqué luego se cambia de opinión.

A veces hay que valorar los méritos de quien reconoce sus errores y es capaz de cambiar el rumbo; aunque siempre hay que mirar, al igual que en los contratos de los seguros, esa letra pequeña. Donde haya una bajada del impuesto que no sea  un cambio de lugar donde pagarlos. Lo que parece una bajada no sea un simple préstamo, haciendo trampas a las futuras generaciones, creando una deuda que le tocará pagar a ellos.

El manual de los gobiernos es de libro, y se repite tanto, que a veces puedes tener la sensación que nos toman por tontos, y cuando peinas canas y lo has visto tantas veces, se siente con más claridad la impotencia de los ciudadanos.  Por cierto, a la oposición ni está ni se la espera; con todo lo que hace el Gobierno por nosotros y que mal pensados somos algunos.

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