lunes 10/5/21

El grupo del jueves

Ellos dedicaban su esfuerzo y disponían de su tiempo para ayudar a los demás, y todas las semanas cogían su camiseta amarilla, su banderín con el símbolo de inocente, y camino del Gobierno, del Parlamento, del Tribunal de Justicia, de los Ayuntamientos..., o donde las autoridades inauguraran un trozo de carretera, o dieran un mitin para sus fieles, para decirles estamos aquí, todavía no nos hemos muerto, queremos lo que es nuestro, ni un céntimo más.

En medio del desayuno suena el móvil, al otro lado Paco que preguntaba por la concentración de hoy, si es en el mismo lugar y hora de siempre.- Sí claro a las 11h. ante el Gobierno de Cantabria. Normalmente se iba ante el Parlamento, ante el TSJC en las Salesas y a Peña Herbosa ante el Gobierno, la mayoría salían de Argoños, algunos de Piélagos, Arnuero y Escalante. 

En los coches se llevaban unas cuantas pancartas con el lema "nos habéis destrozado la vida", "no hay derecho 20 de injusticia" "a tu familia nunca se lo harías"... Esas pancartas se guardaban en una caseta de obra, el cuarto de bombas de una piscina que no se llegó a realizar, en lo que hoy se llama el parque de AMA, y antes era un inmenso agujero que se vendió como piscina para varias urbanizaciones. Allí estaban también las banderas amarillas, con el símbolo de los inocentes, el megáfono, y unos toldos que las protegían de la suciedad y la humedad.

Engañados por constructores sin escrúpulos, que en los aledaños de las administraciones y con amistades peligrosas hicieron fortuna, llevándose el dinero de muchas familias, y a los que sus amigos de los Ayuntamientos y Gobierno habían dotado de todos los permisos. Sociedades Limitadas creadas con 500.000 Ptas. de las de entonces, 3.000 euros de los de ahora, para una obra en concreto y que cuando cogían el dinero de los contratos, se marchaban, dejando quiebras culpables y fraudulentas, todas esas empresas desaparecidas al poco tiempo, y algunos, después de décadas, siguen en busca y captura.

Fueron muchos los que con sus propias manos tuvieron que acabar sus casas, si no tuvieron bastante con la estafa de esos empresarios y constructores ladrones de ilusiones del esfuerzo de muchas familias, que ante la perspectiva de una pronta jubilación compraban sus casas, para vivir allí en un entorno de tranquilidad sus últimos años.

Les estafaron y maltrataron hasta límites insospechados las propias Administraciones Públicas

Ya lo dice el refrán "a perro flaco todo son pulgas", y si no tuvieron bastante con que les llevaran parte de sus ahorros los promotores constructores, después llegó lo más grave, que les estafaron y maltrataron hasta límites insospechados las propias Administraciones Públicas. Dando permisos, que no se correspondían con la legalidad vigente en aquel tiempo. Podríamos hablar de los demandantes del uso y abuso de la acción popular, de sentencias donde todas, más de 35, condenan a esas Administraciones como culpables de los ilícitos, de delitos, que nunca en tiempo y forma se pidieron responsabilidades, y cuando se hizo por la propia justicia los delitos ya estaban todos prescritos. Los culpables disfrutando del botín, y las familias inocentes de las penas que a ellos correspondía.

Estas familias, que lloraron lo que no está escrito por tanto sinvergüenza que les robó sus ilusiones, su tranquilidad, y que aquellos que constitucionalmente debieran proteger sus derechos, eran los cooperadores necesarios para las estafas. Primero no quisieron saber nada, hasta que fueron condenados, después, se hicieron los sordos, hasta que con las movilizaciones de AMA, los medios de comunicación les pusieron en evidencia, entonces aprobaron leyes, normas, proposiciones no de ley, declaraciones institucionales, incluso pidieron perdón públicamente a los afectados. Ahí está en el Diario de Sesiones del Parlamento de Cantabria para su propia vergüenza, perdón a las víctimas más directas de esta situación, los que más sufren esta injusticia, porque indirectamente todos somos víctimas de esa corrupción, que nos está costando gran cantidad de recursos, que ni siquiera están contabilizados, en procesos judiciales interminables, en PGOU que nunca ven la luz, en... que pagaremos todos a escote.  

Viviendas que casi en su totalidad están construidas en suelo urbano consolidado, donde si se derriban se construirán incluso más viviendas de las que hay actualmente, y que no sean capaces en más de dos décadas de dar una solución, es algo imperdonable que si tienen un mínimo de conciencia les desvele, lo que a estas familias no deja dormir, pensando que en cualquier momento su vivienda se va a derribar, les han llegado los autos de los jueces, ha pasado la empresa de derribos a tomar las medidas para ello...

Si hubiera puesto una ínfima parte del interés que ha puesto por el AVE, seguro que esta situación se hubiera regularizado hace mucho tiempo.

El mundo sigue, el Presidente Revilla se pasea por las televisiones, tuitea, escribe en Facebook e Instagram, publica libros, pero él, nuestro presidente, que tanta responsabilidad tiene en el daño hecho a estas familias. Él que era el Consejero de Urbanismo, el Presidente de la Comisión Regional del Urbanismo, donde se dio el visto bueno a los desmanes de los ayuntamientos, a esas viviendas de las que hoy, más de 20 años después, siguen pendiendo una situación de locura, donde los planes de sus Gobiernos nunca ven la luz, donde actualmente, pese a aprobar en el Parlamento con su voto dar una solución justa y sin pérdida de patrimonio a los afectados, seguimos viendo, como lo único real son los autos de derribo de los jueces. Él nunca, nunca se ha acercado para interesarse por las mismas, si hubiera puesto una ínfima parte del interés que ha puesto por el AVE, seguro que esta situación se hubiera regularizado hace mucho tiempo.

Más de una década ha pasado desde que estas personas mayores, jubilados en su gran mayoría y que eran los únicos que entre semana podían disponer de tiempo, para reclamar lo suyo, lo de su familia, lo de todos los que sufrían esta gran estafa. Ellos todas las semanas como un ritual más, todos los jueves pedían justicia ante las instituciones.

Hablar del Grupo del Jueves es hacerlo de unas personas con muchas historias a sus espaldas, que ya han recorrido en la vida un buen tramo de su camino. Que normalmente te las encuentras en los parques cuidando nietos, y echando migas a los pájaros. Ellos dedicaban su esfuerzo y disponían de su tiempo para ayudar a los demás, y todas las semanas cogían su camiseta amarilla, su banderín con el símbolo de inocente, y camino del Gobierno, del Parlamento, del Tribunal de Justicia, de los Ayuntamientos..., o donde las autoridades inauguraran un trozo de carretera, o dieran un mitin para sus fieles, para decirles estamos aquí, todavía no nos hemos muerto, queremos lo que es nuestro, ni un céntimo más, aunque sea apoyados en las muletas, o con los ojos llenos de rabia por tanto daño recibido, estamos aquí, porque somos los testigos incómodos de sus acciones. 

Estos amigos son los verdaderos protagonistas de la lucha contra las injusticias, desde el respeto, pero también desde el convencimiento que no se puede robar a los ciudadanos sus patrimonios, sus ilusiones y las de sus familias. Las hemerotecas están llenas de titulares, durante décadas, que hablan de planes del Gobierno de Cantabria, de los PGOU que regularizaban sus casas, si por cada vez que han anunciado que sus viviendas se iban a legalizar, algunas estarían regularizadas más de 10 veces, pero luego todo era mentira, humo para cegar sus ojos, mentiras para hacerlos transparentes ante la sociedad y que nadie supiera el daño que les están produciendo.

Algunos incluso se atrevían a decir, eso hay que hacerlo calladamente, sin hacer ruido, como se hacen los robos, que así era como se arreglaban las cosas. El tiempo, ese consumidor de vida, tanta pena y angustia se ha ido llevando a muchos de los que se concentraban pidiendo justicia, más de un tercio de aquellos amigos del Grupo del Jueves. Hoy ya no están entre nosotros, y hoy este humilde artículo de opinión quiere ser un homenaje a tanta gente buena, amable, solidaria, que se nos ha ido para siempre, dejándonos el vacío de no contar con su fuerza, con su cariño, pero también un ejemplo de vida, de compromiso, que las cosas justas hay que seguir luchando por ellas.

Este jueves, después de 8 años algunos de aquel Grupo del Jueves se volvían a manifestar ante el ayuntamiento de Argoños, porque al miedo y la zozobra terribles a que derriben tu casa, se le suma esta pandemia que nos tiene a todos confinados y limitados en nuestros movimientos. Allí en la plaza del ayuntamiento, con las viejas pancartas y banderas con moho de la humedad, y del paso de un tiempo, que es una condena interminable para tantas familias, volvía a estar el Grupo del Jueves, incluso algún hijo, familiar de aquellos que nos enseñaron el camino y que nunca olvidaremos. "Hacer justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, hágase".
 

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