viernes 14/5/21

El drama detrás de los incumplimientos del Gobierno

No vemos nada nuevo bajo el sol y es muy triste que, después de 12 años del primer Plan de Actuación aprobado, todo sean incumplimientos por parte de las Administraciones Públicas, mentiras, engaños. Más de 30 años esperando una solución y la solución es volver a presentar otra vez lo mismo, es para llorar y no parar.

Estos días el Consejo de Gobierno de Cantabria aprobaba por tercera vez un Plan de Actuación para la Ejecución de las Sentencias de Derribo. Este Plan es lo mismo de siempre, "un corta y pega" de los que aprobaron en 2009 el regionalista José María Mazón y en 2011 el popular Javier Fernández, anteriores consejeros con competencias en el urbanismo de Cantabria.

En la pasada legislatura Rosa Eva Díaz Tezanos, Vicepresidenta del Gobierno, certificó en un documento a los afectados la creación de un fondo de derribos por un importe de 68 millones de euros y así lo transmitió el propio Presidente, Miguel Ángel Revilla, y lo manifestó públicamente, hoy no sabemos qué fue del mismo.

Apenas hace medio año, el sábado día 2 de noviembre de 2019, en el patio del Parlamento de Cantabria se acogió el acto de entrega oficial de la resolución sobre los derribos de viviendas, aprobada con el consenso de todos los grupos políticos, a la Asociación de Maltratados por la Administración (AMA).

Se trata de una Proposición No de Ley que reclama al Gobierno autonómico y a los ayuntamientos que tienen en sus municipios viviendas afectadas por sentencias de derribo, una "solución definitiva, efectiva y sin pérdida de patrimonio para las familias afectadas, acabar con este grave e histórico problema antes de finalizar 2019".

El presidente de la institución, Joaquín Gómez, ha recordado que todos los grupos parlamentarios de la Cámara "volvimos a ratificar la propuesta de resolución -ya aprobada el 18 de marzo de 2019- que a su vez pedía hacer efectiva la declaración institucional rubricada dos años antes, en mayo de 2017".

"El poder legislativo se ha pronunciado con contundencia, reclamando -por tercera vez- una solución definitiva y efectiva a los derribos antes de que acabe el año", ha explicado. "Una resolución que ha de ser cumplida, no puede ser ignorada ni sufrir más dilaciones. Por ello, pedimos al poder ejecutivo –Gobierno y Ayuntamientos- que la cumplan en los plazos señalados", ha reclamado el presidente de la Cámara.

Gómez ha añadido que todos los grupos del Parlamento de Cantabria "reivindican que ya es hora de poner fin a la incertidumbre" y ha evocado las 511 familias afectadas, "con nombre y con rostro".

Más de 30 años esperando una solución y la solución es volver a presentar otra vez lo mismo

Todo ello hoy, lamentablemente, parece ser papel mojado. No vemos nada nuevo bajo el sol y es muy triste que, después de 12 años del primer Plan de Actuación aprobado, todo sean incumplimientos por parte de las Administraciones Públicas, mentiras, engaños. Más de 30 años esperando una solución y la solución es volver a presentar otra vez lo mismo, es para llorar y no parar.

El señor José Luis Gochicoa, Consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo con su equipo, presentaba el citado Plan a Jueces, a la Asociación de afectados AMA, lo llevará próximamente al Parlamento y lo presentará a las demás organizaciones e instituciones que tengan interés directo. La noria sigue girando y el tiempo sigue pasando, muchos de los afectados van desapareciendo, esta pandemia se nos ha llevado a varios amigos más, es tan injusto que los condenados sean el Gobierno de Cantabria, los Ayuntamientos y quienes sufren una cadena perpetua, 30 años equivale en nuestro código penal a una cadena perpetua, sean familias que no tienen culpa, ni responsabilidad alguna, ¡qué duro!

Detrás de cada vivienda hay una familia, una historia, hay mucho dolor

Los culpables, las Administraciones condenadas, siguen pasando el tiempo, ni aprueban los PGOU para que los jueces puedan decidir qué viviendas cumplen la legalidad vigente y cuáles no, ni indemnizan a los afectados, su máxima, su objetivo durante las últimas décadas ha sido que pase el tiempo y acabe la legislatura. Cada vez que viene un nuevo equipo se empieza de nuevo, esto es simplemente indignante. Detrás de cada vivienda hay una familia, una historia, hay mucho dolor, voy a contarles resumidamente una de tantas.

María y Juan son un matrimonio mayor, rondan los 80 años, ellos han vivido situaciones muy duras desde su niñez, allá en esa Extremadura profunda donde en la postguerra se comía cuando había algo que comer, y cuando no se buscaba con desesperación. Eso hizo a muchas familias buscar su futuro lejos de los suyos, de su tierra, eso fue lo que hizo emigrar a Juan y María, con poco más que una maleta de cartón piedra y unos pocos duros recaudados entre la familia.

Iban cargados a medias de miedo por lo desconocido e ilusión por conquistar un futuro mejor. Cogieron el autocar que les llevaba a la estación de la ciudad y desde allí, por ferrocarril hasta Madrid; donde hicieron transbordo a otro tren para llegar al norte, en un viaje de más de un día. Hay que reconocer que en esto no hemos avanzado mucho, las comunicaciones por ferrocarril de Extremadura y Cantabria siguen siendo parecidas a las de hace un siglo.

Aquí Juan encontró trabajo en la construcción como peón, que pronto complementó con el trabajo a destajo en el puerto descargando barcos, en jornadas interminables de más de 12 horas, y cuando llegaba deslomado a esa casa de alquiler que le habían conseguido unos amigos del pueblo caía rendido.

María hacía horas limpiando casas, y de camarera en el bar del barrio, entre los dos sacaban lo justo para ir tirando. Con el tiempo, y a través de un conocido al que tuvo que untar, así eran las cosas en aquellos tiempos de la dictadura, Juan entró a trabajar en una naviera, donde realizaría toda su vida laboral, hasta que la crisis le mandó a la prejubilación. Durante ese tiempo María y Juan lograron ahorrar para comprar una casita en un pueblo de los más pequeños de Cantabria, tenía apenas 60 metros, con otros 80 de jardín, para ellos esa casita era la casa de sus sueños. Allí se dejaron los ahorros de toda una vida de duro trabajo.

Quiso la desgracia que la casa de sus sueños se convirtiera en una auténtica pesadilla. Ellos nunca lo entendieron, ¿cómo pagando hasta el último céntimo, teniendo todos los permisos, no cometiendo ninguna ilegalidad, ningún ilícito, su casa acabó teniendo una sentencia de derribo? Eso sí, condenan al Ayuntamiento, pero lo que se tiraba no era el Ayuntamiento, sino su propia casa, por la que tanto habían trabajado. Decía la sentencia que la misma, que apenas tenía cuatro metros de altura, producía un impacto ambiental, y desde la carretera comarcal tapaba la visibilidad del monte. Años después a menos de 300 metros de su casa se construyó una depuradora con una altura superior a los 20 metros, y la instalación no tenía ningún problema legal. Les dicen que su casa está en suelo urbano consolidado, por sentencia firme, que si se tira se volverá con toda seguridad a construir en el mismo lugar, ¿Uds. entienden algo?, pues Juan y María tampoco.

Les prometían que un Plan General de Ordenación Urbana iba a hacer justicia, pero los años pasaban y el Plan no se aprobaba

Les prometían que un Plan General de Ordenación Urbana iba a hacer justicia, pero los años pasaban y el Plan no se aprobaba, pese a las promesas de todas las instituciones, incluso del propio Presidente Miguel Ángel Revilla, que por aquella época era el responsable del urbanismo en Cantabria, cuando se dieron los permisos para construir la misma, y que en 2005 les había prometido que ponía a su Gobierno a trabajar para acabar pronto con esa injusticia. De eso nuestro Presidente suele hablar poco en los programas de televisión que recorre.

Dicen que las desgracias no vienen solas, y a perro flaco todos son... con tantos disgustos la salud de María y Juan se resintió, María sufrió varios infartos, e incluso su psiquiatra le recomendó que no fuera a su casa, por el daño que le producía la zozobra de que la misma pudiera ser derribada en cualquier momento. Juan sufrió un cáncer de próstata y le dejó muy limitado en su movilidad, ahora ya no puede ni conducir para ir a ver la casa de sus sueños. El maltratado corazón de María tampoco está para muchas emociones, alguna vez un familiar o un amigo les lleva, y se sientan delante de la puerta a llorar su desgracia.

Ellos han visto cómo muchos de sus amigos, han fallecido, se han quedado en este largo camino buscando una solución, cómo en lugar de dejarles una herencia les dejaban un problema, cómo esa cadena perpetua la siguen sufriendo sus descendientes.

María, a solas, me confiesa que tiene miedo, que le queda poco, y ya no tiene energía para luchar ni por lo suyo. Ella que se recorrió los pueblos hasta conseguir cerca de 10.000 firmas de las 30.000 que se llevaron para acompañar el expediente donde se relata su injusticia al Parlamento Europeo. Fue allí donde el Presidente de la Comisión de Peticiones les dijo aquello que le quedó grabado. "Uds. tienen razón señores peticionarios. Las Administraciones Públicas están para dar soluciones, para hacer la vida más fácil a los ciudadanos, no para destrozar la vida a nadie", "por ello les enviaré cartas al Presidente del Gobierno de Cantabria y el Presidente del Reino de España para que se haga justicia con Uds." Las cartas fueron enviadas, pidiendo el respeto a su patrimonio, pero desgraciadamente ni las resoluciones del Defensor del Pueblo, ni las del Parlamento de Cantabria, ni las del Senado, ni las del Parlamento Europeo han sido "escuchadas", o al menos no les han hecho caso el Gobierno de Cantabria y los Ayuntamientos afectados.

Un Gobierno que permite esto es un gobierno indigno

María y Juan están cansados, su vida ha sido muy dura, ellos como otros muchos ya no pueden esperar más, así cuando ven que se vuelve a presentar el mismo Plan del 2009, que hablan de soluciones en esta legisla-tura, solo ven desesperación. Que nos den lo nuestro y nos dejen al menos morir tranquilos, nosotros no hemos hecho mal a nadie, es de justicia, es una necesidad, una obligación social, es una deuda histórica, y nunca podrán pagar el daño que nos están ocasionando. Que la justicia tome medidas, que no se maltrate más a las víctimas, no lo merecemos. Un Gobierno que permite esto es un gobierno indigno, donde sus miembros deberían tener graves problemas de conciencia.

Permitir que la injusticia viva, crezca, se instale permanentemente dentro de nuestro barrio, de nuestro pueblo, de nuestra Comunidad es un peligro para todos. Hoy los que lloran su dolor son María, Juan, y muchas familias, mañana podemos ser nosotros.

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