jueves 20/1/22

La cumbre, los ecologistas, y siempre nos quedará París

¿Conseguirá la "COP21" continuar con la sostenibilidad de la vida en la Tierra? Después del fracaso de Kioto, ¿podremos decir aquellos de "siempre nos quedará París"?

Más de 140 Jefes de Estado, Presidentes y Primeros Ministros estarán presentes en París, en el mayor cónclave o cumbre internacional. La XXI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático "la COP21", cerca de 200 Estados estarán representados para intentar cerrar el primer acuerdo global contra el citado cambio. 

En esa gran ciudad, todavía bajo los efectos de los últimos atentados, dicen que nos jugamos el futuro del Planeta. De las decisiones y compromisos que se adquieran dependerá que la temperatura de nuestro Planeta suba  entre 2 y 4 grados. Esto puede hacer que desaparezcan múltiples especies, que cambie el clima, desapareciendo estaciones como la primavera y el otoño, quedando bajo las aguas del mar importantes zonas de la costa, todo ello envuelto en un pesimismo apocalíptico.

El  informe de Al Gore "Una verdad incómoda" contribuyó a tomar mucho más en serio la magnitud del problema,  donde ya nos decía: "La dicotomía entre desarrollo y sostenibilidad es falsa. Sin Planeta, no hay economía que valga,  tenemos lo necesario contra el calentamiento, salvo voluntad política".Es todo un símbolo que esta cumbre tan importante vaya a ser precisamente en París, donde hace muy poco hemos visto como el fanatismo destruía vidas.  De esta forma Laurent Fabius, ministro de Exteriores de Francia manifestaba, "La lucha contra el cambio climático y la lucha contra el terrorismo serán los dos principales desafíos del siglo XXI"

Quizás otro fanatismo, un consumismo disparatado y un desprecio hacia nuestra Tierra,  está haciendo que la vida se vaya apagando; el comportamiento que hemos tenido solamente en el último siglo con nuestro Planeta,  contaminado los ríos y mares, ha acabado con multitud de especies. Hemos llenado la atmósfera de CO2,  y sobre todo hemos querido ser ignorantes de lo que nuestras actuaciones producían. Es cierto, que no tienen la misma responsabilidad los Presidentes de Exxon Móbil  o BP, que el labrador del Valle del Asón. Que hay un responsabilidad ineludible de quienes son los dirigentes de los países, pero existe la necesidad de una conciencia colectiva, social,  de proteger nuestro Planeta.

Durante muchos años, a un grupo de personas se les ha visto como "bichos raros", aunque con simpatía; a estos grupos que forman las asociaciones ecologistas, verdes y arcoíris, hay que agradecerles el ver el futuro con mucha más claridad, y  ser la conciencia de lo verde, de lo azul, de nuestro Planeta. Basta recordar catástrofes como el desastre de Chernóbil, Bhopal, Fukushima, Petroleros de Kuwait, El Derrame del Golfo de México, el Petróleo del Exxon Valdez en Alaska,... para llorar de vergüenza por el daño producido.

Para nosotros el caso emblemático y más preocupante fue el Prestige, un petrolero que transportaba una carga de 77.000 toneladas de fuel ruso, se partió en dos, a 50 km de Finisterre.  Era un barco con armador griego, sociedad en Liberia,  bandera de Bahamas y tripulación asiática. La imagen que ha quedado en nuestro recuerdo, es esa mancha negra sobre nuestra costa, inundando las playas, los voluntarios con sus botas y sus guantes de plástico cubiertos de "chapapote" , y sobre todo aquel lema de "¡¡nunca máis!!"

Sólo con estos ejemplos nos damos cuenta de lo duros, e injustos, que somos con nuestra Tierra, donde estamos de paso, y que a lo largo de toda su historia nadie la había maltratado de esta forma tan cruel. Pero nos consideramos los más avanzados, los listos, los que dominamos el mar, la Tierra y el aire, sin embargo, en nuestro egoísmo pocas veces hemos valorado las consecuencias de nuestros comportamientos. Sin duda, el animal más peligroso para la Tierra somos los humanos.

Seguro que si hemos conseguido dominar y avanzar, y estar tan orgullosos de ver la sabiduría, en tiempo real, a través de una pequeña pantalla, tenemos que ser capaces de mirar hacia el futuro con optimismo;  por  ello, necesitamos llegar a compromisos claros y positivos, que puedan ser controlados por órganos independientes, para dotar a nuestra Tierra de un futuro, donde quienes nos sucedan no tengan que acordarse tanto, y de forma de negativa, de sus padres.

Vivir en Madrid, Tokio, o Méjico DF, es convivir con la polución respirar un aire degradado. Que hemos vivido de espaldas a este problema es una realidad, que ahora y ante situaciones cotidianas como esa boina  que adorna Madrid y los olores que perfuman Barcelona, pocas explicaciones podemos dar. Todos son síntomas de una Tierra enferma, así nos enfrentamos a graves problemas como la  destrucción de la capa de Ozono, el calentamiento de la Tierra, la destrucción de los bosques y selvas, extinción de especies, deshechos tóxicos, pérdida de diversidad biológica, contaminación de suelos, aguas, plantas, animales y los propios seres humanos, esa lluvia ácida de los bosques de centro Europa. Como decía Victor Hugo "Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza"

Existe otra situación de injusticia, la diferencia entre el Norte y el Sur, como  un grupo de países desarrollados nos hemos apropiado de los recursos de los que tienen menos medios, y además de ello, hemos sido los que más hemos contaminado; nos hemos apropiado de lo que no era nuestro, y ahora tienen que existir compensaciones, no les podemos negar el desarrollo que nosotros hemos alcanzado.  Todo ello, ponen de manifiesto que estamos ante una nueva realidad, a la que la cumbre del COP21 debe marcar los objetivos, y los medios para conseguirlo.

El ranking de los que emiten más C02 está encabezado por China 28%, EEUU 19%, la UE 10% y la India 8%. La Unión Europea, lleva a la cumbre una propuesta consensuada, reducir al menos en un 40% sus emisiones en 2030 respecto a 1990. El trabajo de la UE, sin caer en grandes triunfalismos, parece ser el más apropiado, logrando crecer sin tener que contaminar tanto; ese parece el camino recordando que "una sociedad crece bien cuando las personas plantan árboles, cuya sombra saben que nunca disfrutarán, y sepan considerar que lo universal, quizás no sea más que lo local sin muros"

La vida es algo maravilloso, difícil de explicar incluso por científicos y filósofos, la Tierra es el continente donde se reproduce y da lugar al verdadero milagro de nuestra existencia; por ello, proteger este continente es decir "larga vida a la Tierra", ese es el principal  objetivo del "COP21" . Esperamos que después de fracaso de Kioto, podamos decir aquello de "siempre nos quedará París".

La cumbre, los ecologistas, y siempre nos quedará París
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