jueves 19/5/22

La cantina, el parlamento de la zona

La cantina es también la oficina de información, lo mismo te dicen cómo tienes que hacer para solicitar una subvención, que te cuentan que María "la rubia", la hija de Esther, ha tenido en Madrid su tercer hijo

Por la tarde, cuando el día se apagaba, los martes, jueves y sábados, como si fueran los días de entrenamiento, Manuel sale con su viejo Land Rover y recoge a Gero y Marta, los tres van a la cantina que hay en el pueblo más cercano a unos 5 Km. Manuel al principio iba andando, pero Gero que es más vago y algo mayor le ha convencido de que es mejor en el vehículo.

La cantina de Nicolás es de esas de toda la vida, donde parece que el tiempo se ha parado en los años de principio del siglo pasado, con su barra de madera de castaño ennegrecida por el tiempo. Cuelgan los chorizos, salchichones y jamones que da gloria verlos, a su vez, sirven de ambientador al establecimiento. Al fondo, en las estanterías están las botellas de Anís del Mono, Soberano y Veterano, unas cuantas de whisky Johnnie Walker y DYC, las de la zona alta tienen una buena capa de polvo. Al otro lado, las cajas de cerveza amontonadas junto a unas barricas de vino. 

Las mesas con sus bancos corridos invitan a entablar distendidos debates, según va entrando la noche sube el volumen, se han ido acabando las labores, el ganado guardado y son muchos los que se arriman al club social de la zona; que es, sin duda, la cantina de Nicolás. Allí su mujer Amelia ofrece platos típicos de la zona, con fama de tener una gran mano para la cocina. Últimamente, solo da cenas, hace unas tortillas de esas que babeas, con la patata bien cortadita, una cebolla especial del pueblo, y los huevos del corral de las gallinas que pululan en libertad alrededor de la casa. A quien quiere algo más potente, le pone unas patatas cocidas con chorizo, desparrama su grasa sobre las mismas, dándole un color y un sabor únicos. Marta le suele decir, "¿qué les echas?, si esto no tiene nada y a mí nunca me salen tan sabrosas. Amelia ríe picaronamente, pero no suelta prenda.

Unos juegan al mus, otros al tute, y allí todavía se mantiene una segregación social por sexos

En las mesas se van montando las timbas, unos juegan al mus, otros al tute, y allí todavía se mantiene una segregación social por sexos. Los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres, aunque algunas como Marta, cruza esa línea roja, ante la mirada sospechosa de algunos, que la miran como si les hubiera invadido su territorio.

Una vieja televisión de tubo pone la banda sonora, pocos la hacen caso, pero siempre está encendida, cuando hay fútbol entonces sí y solo si juegan los grandes, el Madrid, el Barça, Athletic, el Racing en sus buenos tiempos... hay que coger sitio.

Mientras unos arrastran, otros envidan a mayor, se oye de fondo, en esa televisión, al Presidente del Gobierno dando sus recetas con la crisis, de la que según él solamente hay un único culpable, Putin, Putin, e incluso Putin. Dicen que un mal estudiante siempre tiene una excusa, un político profesional, normalmente, las tiene a mogollón y de todos los colores y sabores.

La cantina es también la oficina de información, lo mismo te dicen cómo tienes que hacer para solicitar una subvención, que te cuentan que María "la rubia", la hija de Esther, ha tenido en Madrid su tercer hijo. Mira que hay que ser valientes para con los tiempos que corren tener tantos hijos y su marido siempre con contratos temporales, el pobre se ha sacado el carnet de camionero cuando peor está el sector.

Los temas estrellas son, sin duda, la pu.... guerra y la subida de los precios, el aceite por las nubes

Los temas estrellas son, sin duda, la pu.... guerra y la subida de los precios, el aceite por las nubes. Allí todavía se nota algo menos, por lo que te dan un pincho de tortilla en la ciudad, Amelia te pone una recién hecha que te chupas los dedos. Aunque ella también se queja y les dice que tendrá que subir algo, porque con el precio de la luz, lo que cuesta el combustible cuando tienen que ir a la ciudad por algunos víveres y bebidas, estos cada vez más caros. La bombona de butano ha subido la intemerata de 12 a 18 euros en poco tiempo. Menos mal que ella calienta el local con la chimenea, además de dar calor a la cantina, también se usa para asar unos torreznos, e incluso ha sido diseñada con un horno anexo para cocer pan, hacer empanadas y asar algún cabrito...

Marta le toma el pelo y le dice que como buena empresaria sabe llorar muy bien. Amelia le vuelve a dar mil razones, a la tertulia se unen Paqui y Toñi, vecinas del pueblo. Estas, cuando acaban de ordeñar, se ponen guapas y van a visitar a Amelia para ver lo que ha traído de la ciudad. A veces incluso le mandan encargos que recogen en estas visitas. Paqui y Toñi son las dos vecinas más jóvenes y como dicen ellas ya peinan canas. Toñi le dice con mucha sorna:

-  Amelia, ¡qué bien habla el guapo!, tu Pedrito Sánchez.

Amelia encaja con una sonrisa, la pulla:

- Mejor que otros, seguro, que tienen el partido hecho unos zorros y han tenido que ir a buscar al gallego, para que les saque del lío en que se han metido. Por cierto, que ha habido mucho respeto y no han hecho sangre del árbol caído.

Toñi sigue al ataque:

Estaba demasiado ocupado dando soluciones a los problemas en los que nos ha metido.

- Toñi no seas injusta, le ha tocado todo lo peor, la pandemia, lo del volcán, la guerra...

- Vale, vale Amelia, no me cuentes lo de las siete plagas, que parece que te pasan el ideario del Gobierno.

Marta interviene:

- Haya paz, que bastante tenemos con la guerra de Putin y lo que nos ha liado, ya me ha contado Paqui, que habéis ordeñado las vacas y habéis tenido que tirar la leche porque no llega el camión.

Amelia, con tristeza: 

- Lo siento de verdad, a veces te ciegas en tonterías y no ves que hay quien está peor. Sé lo que supone para vosotros esta situación, la verdad es que parece que estamos muy lejos de la guerra, pero los coletazos nos llegan a todos.

Paqui interviene para comentar:

- Lo nuestro da mucha rabia, pero comparado con lo que están pasando esas familias en los refugios, o aquellos que se tienen que marchar con lo puesto dejando a sus seres queridos, por no hablar de tantos que pierden su propia vida. 

Amelia se acerca a sus amigas y las cuatro se funden en un abrazo.

Han quedado para estar el jueves 7 de abril a las 19:00 horas en el Parlamento de Cantabria

Comentaban que había que apuntarse para ir a la presentación del libro "Casas de Papel", que cuenta la injusticia de cientos de familias, ellas conocen a varias. Estas familias llevan décadas esperando que se haga justicia y se cumplan las resoluciones del Parlamento de Cantabria. Las Administraciones son las condenadas y estas familias sufren una pena sin fin, totalmente injustificable. Han quedado para estar el jueves 7 de abril a las 19:00 horas en el Parlamento de Cantabria, donde se presenta el mismo, con entrada libre.

En la otra parte de la línea roja, siguen jugando a las cartas, hay parejas de mus, algunas duran más que las convencionales, se conocen tanto que las señas se las pasan con el más leve gesto. El Messi de las cartas, "el Chuchín", el marido de Paqui, dicen que es el tahúr del Mississippi con las cartas, y es que tiene mucha práctica, una inteligencia natural y una intuición que le hacen de lo más peligroso. Nunca sabes si tiene cuatro reyes o se está marcando un farol de campeonato.

No pocas veces en la política nos pasa algo parecido, hay quienes hablan tanto, nos dicen tantas cosas, nos prometen el paraíso, para acabar bajando 0,20 céntimos en los carburantes, cuando previamente nos lo han subido más de un euro. Ya se sabe que hay dos tipos de personas que nunca sabes qué quieren, los que siempre están callados y los que no callan nunca.

Por si fuera poco, una oposición que piensa que cuanto peor le vaya al Gobierno y a todos los ciudadanos mejor les va a ir a ellos. A veces da la impresión que para subir al poder no importan los medios y para estar en el mismo tampoco, lo tenemos crudo. 

Ahora bien, siempre se dice que cuando tocas suelo solo puedes ir hacia arriba, aunque algunos se empeñen en seguir cavando el suelo de todos, y es que después de una pandemia, una guerra igual es demasiado para todos.
 

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