martes 26/10/21

La caída de "SuperFlorentino" y compañía

Ver al rey de las contrataciones públicas, al presidente que quiso ser faraón, al que dicen que pone y quita ministros, a aquel que Butragueño llamaba "un ser superior", al mismísimo Florentino Pérez, con tal metedura de pata, tal fracaso del que se anunciaba como el mayor proyecto en el mundo del deporte en décadas, eso no es seguro que se pueda tapar, ni Zidane ganando otras tres Champions

Estos días, en poco tiempo, hemos visto una de esas situaciones que te ponen ante la realidad, quienes manejan los equipos de fútbol más poderosos de Europa, por unas horas se han creído invencibles, por encima de todo y de todos. Ellos los más grandes no tenían que dar cuentas a nadie, y menos compartir las gallinas de los huevos de oro, fútbol, publicidad, medios de comunicación...

Estas entidades deportivas más importantes del mundo mundial, auténticas empresas que en su mayoría cotizan en las bolsas, mueven cifras mareantes de recursos, en su ADN está aquello de ganar, ganar y ganar, que decía el maestro de Hortaleza, Luis Aragonés. Ellos no hacen prisioneros, son los primeros, los que dicen que más generan, nada partidarios de compartir. Ya se sabe que "cuanto más tienes más quieres..."

Da la sensación de que la avaricia ha desinflado el balón

A veces otros juegan mejor sus cartas, o simplemente tienen mejores amigos y poderes que les pueden parar los pies a los que se creían los reyes del mambo. Aquí da la sensación de que la avaricia ha desinflado el balón. Varias son las consideraciones a sacar, la primera, sin duda, la falta de rigor y responsabilidad de los dirigentes de estos clubs o sociedades anónimas con mucho ánimo de lucro. Después su falta de ética, no solo deportiva, sino también en el ámbito social, tomando decisiones a espaldas de los que dicen ser, en unos casos, los dueños de los clubs, y en otros su principal activo, los aficionados. Estos seres extraños sufren con sus derrotas, como si fueran propias, sus goles y alegrías, como si los hubieran metido ellos o incluso sus propios hijos, los hay que incluso pagan parte de sus sueldos.

Cuando los torpes hacemos el ridículo, bueno es lo normal, pasa sin pena ni gloria, pero cuando lo hacen los grandes, los que te miran siempre por encima del hombro, eso sí que es una noticia, aparte del ridículo por lanzar un proyecto tan importante sin una base sólida. Aquí sí que han sido ídolos con los pies de barro, adorando el becerro de oro, como el delantero que aprovecha la entrada en el área para tirarse a la piscina, y en este caso, otros más poderosos, los que mandan en los gobiernos de los Estados, han quitado el tapón de la misma y se han dado tal costalada, que han quedado magullados y maltrechos para una temporada. 

En el deporte los triunfos tapan casi todo, incluso el mayor ridículo. Ahora bien, ver al rey de las contrataciones públicas, al presidente que quiso ser faraón, al que dicen que pone y quita ministros, a aquel que Butragueño llamaba "un ser superior", al mismísimo Florentino Pérez, con tal metedura de pata, tal fracaso del que se anunciaba como el mayor proyecto en el mundo del deporte en décadas, eso no es seguro que se pueda tapar, ni Zidane ganando otras tres Champions. 

Pocas veces, alguien que tanto ha cuidado su imagen, ha visto deteriorada la misma de una forma más rápida por un gran fracaso deportivo y personal. Al final él ha sido la cabeza de una revolución sin soldados y los generales le han abandonado en cuanto han sentido el rumor de sables de los aficionados, la presión de los Estados... Pensaba que tenía la armada invencible, y era una banda de cuatreros, los ingleses se la han vuelto a jugar, que estos no son gente de fiar, lo del Brexit no es una casualidad, mientras alemanes y franceses miraban los toros desde el tendido y pedían su cuota de poder en la UEFA y FIFA. Salían los salvadores del fútbol, Boris Johnson, Macron... El presidente del PSG Nasser Al-Khelaïfi, Guardiola defendiendo la democracia en el fútbol y los derechos humanos en Qatar.

Pocas cosas nos ocupan más en este país que el fútbol, que tiene casi tanta prensa deportiva como generalista, llena horas y horas en los medios y es capaz de hacer olvidar por momentos que vivimos en una pandemia. Incluso con los campos vacíos, como si fuera un videojuego nos metemos en pantalla, chillamos esa ocasión perdida, ese "paradón" del guardameta, esa falta no pitada, lloramos por esa final... 

Puede que sea algo más que una ocasión perdida lo que han hecho estos 12 clubs, puede que se hayan retratado ante sus socios y ante toda la sociedad. Dicen que la imagen cuesta mucho dotarla de atributos positivos, honradez, confianza, honorabilidad... pero la misma se deteriora con suma facilidad, cuando el impacto es tan importante como hacer el ridículo a la luz de todo el personal.

Hacer leña del árbol caído es lo fácil, eso de lapidar se nos da de cine, pronto en el foro público de las redes sociales lanzamos las piedras contra el reo, se les despellejará, muchos escondidos en el anonimato aprovechan viejas cuitas para saborear esa venganza, plato que, ya se sabe, se sirve frío.

Todos han pasado a ser compañeros del alma por dinero, si la política hace extraños compañeros de cama, el interés los junta en la misma a todos

El Sr. Florentino Pérez ha estado y se le ha situado detrás de tantas conspiraciones, que le pregunten a Piqué y las conversaciones del palco del Bernabéu, claro que en el Camp Nou posiblemente no habrá habido muchas menos. En este proyecto que ha hecho agua, que se ha hundido, parece que el Sr. Pérez y el Sr. Laporta iban de la mano, de rivales, enemigos eternos, a socios con los escuderos Gil Marín y Enrique Cerezo, siguiendo la supuesta filosofía del Cholo Simeone, su Atlético era el equipo del pueblo, y acompañados por la rica Juventus presidida por Andrea Agnelli. Todos han pasado a ser compañeros del alma por dinero, si la política hace extraños compañeros de cama, el interés los junta en la misma a todos.

Sorprende, y mucho, que una operación con tantos tótems haya tenido tan poco fundamento, tan poca seriedad entre quienes presumen de la misma. Ya lo dijo aquel trotamundos de balón, Baskov, "fútbol es fútbol" y todo puede suceder. Estos personajes que parecía que lo tenían todo a favor fueron a por lana y salieron trasquilados. 

La NBA del fútbol parece un proyecto a mucho más largo plazo, que no ha muerto, que duerme el sueño de los derrotados. Este proyecto tiene en contra a  los que pierden con esta operación, todos los que no están en ese selecto club, y los otros piratas que viven del cuento, y de los ingresos de estos y de los otros, esos "comedores y abraza farolas" que decía hace muchos años aquel periodista radiofónico, los de "ni una mala palabra ni una buena acción", encabezados por el  esloveno Aleksander Čeferin presidente de UEFA, y el italosuizo Gianni Intantino, recordad cómo han acabado sus antecesores, procesados y condenados; esto habla de un gran nido de corrupción.

Con estos enemigos, un proyecto insolidario mal gestionado y peor presentado, el gran "superflorentino", que callado parecía tan inteligente, y su cuadrilla de privilegiados, nos han enseñado que ni unos, ni otros son gente de fiar. Ahora el espectáculo lamentable es el que han dado estos personajes de amplia cartera y baja moral.

Mientras un niño o una niña siga soñando con un balón, con ese regate, ese gol imposible, esa chilena, ese paradón, ese pase de tacón, y el gol en el último instante, como hemos soñado tantos, el fútbol estará salvado, lo de esos señores es otra cosa. 
 

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