sábado 21/5/22

¡¡AYÚDENNOS!!

Esto está sucediendo en 2022, aquí y ahora, en el corazón de Europa, una  gran potencia puede invadir una nación, violar todas los normas del derecho internacional y el único recurso son unas sanciones económicas que ya sabemos para qué han servido en la anexión de Crimea, para intentar lavar conciencias. 

Era un sábado de los últimos días de febrero, este mes que se pasa en un suspiro.  Manuel, como suele hacer, habitualmente, después de acabar sus faenas diarias se sienta en el viejo sillón orejero, adaptado ya a sus huesos y reposando la cabeza en uno de los laterales, escucha la radio al calor de la chimenea.

El locutor hablaba de la guerra de Ucrania, la invasión de los rusos, conectaba con familias que contaban su situación, hablaban del miedo entre la población, en alguna de la conexiones se oían con toda claridad el sonido de los bombardeos.

Es estremecedor cuando te ponen ante la realidad de lo que es una guerra, así una maestra relataba que ella vivía con sus dos hijos de 5 y 11 años y su padre con cerca de 80 años, contaba que pasaban la mayor parte del tiempo en un refugio en los bajos del propio colegio donde trabaja, junto a varias familias del barrio que no tenían dónde ir, se habían aprovisionado de víveres, sobre todo de agua y galletas. 

Le habían contado que en su barrio, donde está ubicada su casa, había caído un misil y, posiblemente, esté totalmente destruido, no lo sabía con seguridad, pero se temía lo peor. Comentaba que ella y su familia eran buena gente, que trabajan honradamente, que quieren lo mejor para todos, vivir en democracia, en libertad, no volver a perder sus derechos; se preguntaba, "¿por qué no nos pueden dejar vivir en paz?"

Sentía miedo por ella, pero sobre todo por sus hijos, que ahora estaban con su abuelo, ¿qué futuro les esperaba?, aunque ahora lo principal era lo básico, no perder la propia vida.

Hace apenas 24 horas estaba dando sus clases, explicando a sus alumnos la geografía de su nación, el nombre de los ríos y las montañas. Ahora esta nación puede ser anexionada, sometida por la violencia; a pesar de ser esto tan duro, lo es mucho más no saber qué va a pasar mañana, si un misil se desvía y nos lleva a todos. Le dicen que una escuela no es un objetivo militar, pero ella responde que todo es posible,  "la seguridad ya no existe". 

En las guerras el miedo es un elemento esencial que el enemigo utiliza para doblegar la voluntad, la resistencia e incluso la razón. Ella reconocía estar, literalmente, muerta de miedo. Mientras su padre, a pesar de su avanzada edad, se había ofrecido para defender su pueblo, aunque le han dicho que es muy mayor y será mejor que cuide de los suyos.

Su voz se entrecortaba, describió que en la oscuridad de la noche todo era mucho más tenebroso, el cielo a veces se ilumina y se oyen potentes explosiones, que cada vez se sienten más cerca. Pide perdón, ya que las alarmas antiaéreas suenan sin parar y hacen casi imposible la conexión. Lo último que se oye es que "nos habéis prometido el paraíso, pero a la hora de la verdad nos habéis dejado solos. ¡No nos merecemos esto!"

El locutor emocionado se despide de ella, deseándole toda la suerte del mundo,  en estas situaciones comprende que es muy complicado que las palabras sirvan ni tan siquiera de consuelo. 

Manuel, conmovido ante el relato que acaba de escuchar, acaricia la cabeza de Sika, y suspira profundamente mientras piensa "quien comprenda este mundo que lo compre". ¡Qué pena!, ¡cuánto dolor injustificado!, ¡cuánta injusticia!, ¿donde están las instituciones internacionales?, ¿para qué sirve la ONU y su consejo de seguridad? si cuando estaban reunidos, se estaba produciendo la invasión de Ucrania. Mientras las grandes potencias tengan derecho de veto, pues para muy poco; aunque peor no tener ningún lugar donde poder denunciar la violación de los más básicos derechos humanos. 

Esto está sucediendo en 2022, aquí y ahora, en el corazón de Europa, una  gran potencia puede invadir una nación, violar todas los normas del derecho internacional y el único recurso son unas sanciones económicas que ya sabemos para qué han servido en la anexión de Crimea, para intentar lavar conciencias.  ¿Qué país es capaz de "poner sus muertos" por Ucrania? Rusia sí está dispuesta a ello para someter a sus posibles rivales... Todo un aviso a navegantes. Por si fuera poco a Putin siempre le quedarán los extremistas y Donald Trump. Europa fría y Europa calculadora,  Europa sin corazón y el pensamiento financiero ¿hacia dónde caminamos si no defendemos los derechos básicos?. Es cierto que para algunos Ucrania es la cuna de Rusia, que hay potentes lazos históricos y religiosos, pero de ser así algunos igual podían reivindicar  al-Ándalus. 

El locutor, recordaba que Ucrania tiene quince centrales nucleares y el riesgo que tienen los bombadeos, cuando le avisan de que  tenía una nueva conexión, ahora con otra familia ucraniana, su interlocutora hablaba desde un coche, huían, escapaban de Kiev dirección al suroeste, para estar lo más cerca posible de la frontera con Polonia. Comentaba que solo llevaban lo más básico en su vehículo, habían tenido que hacer una larga cola para poder conseguir llenar el depósito del mismo y, una más larga para salir de la propia capital de Ucrania. Eran muchos los que habían decidido dejarlo casi todo, para intentar salvar sus vidas, ellos serán los nuevos refugiados, se calcula que varios millones de ucranianos intentarán buscar su futuro fuera de sus pueblos, lejos de su nación.

El vehículo lo conducía su hijo de 22 años, viajaba con su otra hija de 15 años y la abuela de 87. El abuelo se había negado a dejar su casa, comentando que esperaba a los invasores, con su viejo Kalashnikov, para defender lo que era suyo y por lo que había luchado toda su vida... La familia ha intentado convencerle por todos los medios para que fuera con ellos, pero ha sido imposible, "de mi casa solo me sacan con los pies por delante" ha sido su única respuesta. 

Explicaba que no podían salir de Ucrania puesto que su hijo tiene más de 18 años y está prohibido, debe estar a disposición de su nación, pero al no llevarles el abuelo es el único que tiene carnet de conducir. Dice que sobre su marido no puede hablar por un tema de seguridad.  Ella necesita salvar a sus hijos y no puede ponerlos en riesgo siguiendo en Kiev.

El camino hacia la frontera polaca era peligroso, pero menos que seguir en la capital, donde los rusos ya han entrado, ellos han sido de los últimos que han podido salir, su hija al escuchar el relato de su madre rompe en un profundo llanto, la madre dice que lo siente pero debe atenderla. Puede ser un ataque de ansiedad, ya tienen los nervios rotos y el alma muy dolorida, su últimas palabras, antes de cerrar la conexión  son "¡¡ayúdennos, ayúdennos!!".

Comentarios