domingo 24/10/21

El valor de lo pequeño

A finales del siglo XX, el estudio del galés se fijó como obligatorio para todos los alumnos de hasta 16 años en las áreas de habla galesa en el Reino Unido, reintroduciendo al menos un conocimiento elemental de este idioma en lugares que se habían convertido casi por completo en anglófonos.

Contribuir a hacer que una vida sea más plena hablando cántabru, al tiempo que aprender a ser más ilimitados en nuestros propios procesos de pensamiento, es ya de por sí un fantástico y reconfortante aprendizaje, pues en el plano que se llama de la demostración, otros vendrán y nos imitarán; creándose así, y de esta manera, una nueva conciencia y un nuevo despertar de voluntades y profundidades en favor de nuestra.

Es bueno que sepamos (aunque sea muy brevemente), cómo es la educación en otros países de Europa en donde conviven varias lenguas.

En Polonia actualmente se hablan de manera fluida nada menos que 12 idiomas diferentes: bielorruso, ucraniano (junto a varios dialectos), lituano, alemán (alemán silesio), kasubiano o kasubo, rusino, golareso, pomesiano, vilamoviciano (antiguo dialecto alemán), masurio, y niemodlin. No obstante, a finales del pasado siglo XX, desaparecieron en el Norte, el eslovincio (Pomerania, Norte de Polonia). Y en el Noroeste, en la región fronteriza con Lituania y en el hoy _óblast_ de Kaliningrado (hoy en Rusia, pero antaño en la antigua y alemana Prusia del Noreste), el sudovio, el galindio, el bartiano, el pogesaniano y el prusiano. sudovio, el galindio, el bartiano, el pogesaniano y el prusiano.

Si seguimos con los ejemplos, solo en Italia se hablan nueve. En Alemania, 5. En Luxemburgo, 3. En Georgia (y tras la independencia de facto de Adjazia y Osetia del Sur), 6, aunque a este número habría que sumar otros 3 más. Solo en la Rusia Europea hay más de 45 grupos lingüísticos diferentes. Y así un largo etc. Pero, ¿cómo es la política lingüística en otros lugares de nuestro continente más próximos al cántabru?

Bélgica está formada por tres comunidades lingüísticas: la francesa valona, la flamenca holandesa y la alemana. Como sucede en el caso español, la educación está transferida a las tres comunidades mencionadas, aunque algunos temas puntuales (muy limitados), son competencia del Gobierno central.

En el caso flamenco, el lenguaje utilizado como medio de instrucción es el neerlandés, al igual que sucede en las escuelas flamencas de Bruselas; ciudad dividida entre la comunidad francófona y flamenca. Las escuelas de habla neerlandesa enseñan francés como primera lengua extranjera, e inglés, como segunda, e incluso, alemán y español, dependiendo del centro. No obstante, la realidad que se impone es que en la calle (y en algunos barrios), ya se habla más árabe que flamenco o francés.

En el caso flamenco, el lenguaje utilizado como medio de instrucción es el neerlandés

En la zona francófona la lengua oficial en las aulas es el francés. Y al contrario de lo que sucede en Flandes, (donde la enseñanza en francés es obligatoria), los estudiantes valones pueden elegir como lengua extranjera entre el inglés o el neerlandés. En la comunidad germanófona, la enseñanza es en lengua alemana, mientras que el francés es la lengua extranjera que desde el parvulario aprenden los alumnos.

En Suiza el sistema educativo en materia de lenguas no es tan rígido, ya que reconoce cuatro idiomas nacionales: el alemán, el francés, el italiano y el romanche. La educación en el país helvético es competencia de los diferentes cantones, lo que determina que existan hasta 26 sistemas de escolaridad diferentes.

Por su parte, en los Países Bajos, el frisio puede estudiarse en las escuelas de la región de Frisia desde 1936, si bien el idioma predominante sigue siendo el neerlandés. Aún más minoritario es este idioma en el estado federado alemán de Schleswig-Holstein, cuya

Constitución garantiza la protección de las lenguas frisonas y del danés; así como su representación en el parlamento regional.

En el Reino Unido se hablan 10 idiomas autóctonos diferentes: córnico (Cornualles), guernesiais (Isla de Guernsey, en las islas del Canal de la Mancha), manés (Isla de Man), galés (País de Gales), gaélico irlandés (Noroeste de Irlanda o Irlanda del Norte), jerriais (Isla de

Jersey, en las islas del Canal de la Mancha), gaélico escocés (Escocia), inglés (Inglaterra), escocés del Ulster (Noroeste de Irlanda o Irlanda del Norte) y Shetlandico (Archipiélago de Shetland).

No obstante, solo seis tienen cierta relevancia por el número de hablantes, y en comparación con sus porcentajes relativos de población en las áreas en donde éstos son titulares: córnico, gaélico escocés, manés, galés, inglés y gaélico irlandés.

También se hablan otros idiomas rebajados a la categoría de simples dialectos, como sucede con el northumbrico; que últimamente ha ido adquiriendo cierto protagonismo y notoriedad en la región. Y en donde, por ejemplo, en 1983, se creó la “Northumbrian Language Society” para preservar, proteger y dar a conocer la lengua de este territorio singular. De hecho, en Northumbria, paradógicamente consideran que su lengua es la que verdaderamente es inglesa, pues no ha sufrido “contaminaciones” de otras lenguas, como de hecho le ha sucedido al inglés moderno y estandarizado; por haber recibido múltiples y continuados préstamos del latín, del francés normando, de las lenguas célticas y escandinavas (sobre todo del danés antiguo y del noruego: bokmål), del frisio, etc.

A finales del siglo XX, el estudio del galés se fijó como obligatorio para todos los alumnos de hasta 16 años en las áreas de habla galesa en el Reino Unido

A finales del siglo XX, el estudio del galés se fijó como obligatorio para todos los alumnos de hasta 16 años en las áreas de habla galesa en el Reino Unido, reintroduciendo al menos un conocimiento elemental de este idioma en lugares que se habían convertido casi por completo en anglófonos. El éxito de esta medida se contagió al gaélico escocés que, desde 2005, se enseña en las escuelas de Escocia a través de la sociedad _Bòrd na Gàidhlig_; creada especialmente para su difusión y protección. Un caso distinto es el de la lengua irlandesa, asignatura obligatoria en la República de Irlanda desde su independencia, pero no así en Irlanda del Norte, donde aparte del gaélico irlandés, también se habla el escocés del Ulster.

Finlandia cuenta con una pequeña pero significativa comunidad de hablantes suecos repartidos por toda la costa occidental del país. Sin embargo, en las Islas Åland esa minoría se torna en abrumadora mayoría, pues más del 95% de su población es de habla sueca. Ahora ese porcentaje es menor, pues la llegada de inmigración no europea de otros continentes ha hecho descender sensiblemente esa proporción.

De hecho, la cuestión del idioma en el archipiélago aún sigue siendo motivo de controversia y discusión. Pues aunque se pueden considerar étnicamente como suecos, o sueco-finlandeses, no obstante, su lengua está más próxima a los dialectos de la Suecia continental (hoy prácticamente desaparecidos); que a los dialectos de la propiamente Finlandia sueca. Esto puede parecer un poco complejo y extraño, pero realmente es así.

El asunto de la etnia a la que pertenecen los habitantes de las Åland, junto a la correcta clasificación lingüística de sus habitantes ha propiciado que incluso cuente este archipiélago con una cierta representación política a través del partido Ålands Framtid; que en las últimas elecciones obtuvo casi el 10% de los votos y tres escaños en el parlamento regional.

Este partido (fundado en 2001), además de formar parte de la Alianza Libre Europea, ser pacifista, e ideológicamente estar situado en el conservadurismo cultural y social (centro-derecha); también es soberanista e independentista.

En un archipiélago (1.580 km cuadrados) de apenas 30.000 personas (con más de 6.000 islas e islotes, de las cuales unas 80 están habitadas) y habitando el 90% de su población en la isla Fasta Åland (_Tierra firme Åland_, la mayor isla y principal del grupo, que también es el emplazamiento de la capital: Mariehamn); su particular situación dentro de Finlandia (geográficamente, además, está muy cerca de la costa sueca) le ha otorgado algunas excepcionalidades; que muy bien podrían hacer de este lugar un país o región independiente.

Su origen como parte del Gran Ducado de Finlandia se remonta al Tratado de Fredrikshamn (1809), en el que fueron cedidas por la Corona sueca a la Rusia imperial. Por aquel entonces Finlandia pertenecía a Rusia, sin embargo, y tras su independencia en 1917; el país finés las retuvo dentro del nuevo estado. La zona está desde entonces desmilitarizada, y sus habitantes no tienen la obligación de hacer el servicio militar.

Este repaso histórico sobre un territorio no convulsionado, nada problemático, y hoy muy estable en todos los órdenes, debería de servirnos para hacernos reflexionar acerca del valor de lo pequeño frente a lo grande.

Me gustaría cerrar este artículo con dos párrafos extraídos del periódico digital de información general de pago y de distribución matinal, El Periódico de Cataluña, que el 3 de Octubre de 2021 ha publicado una interesante reflexión titulada: “Ya descuidamos el aragonés, que no sirva de precedente”, y que muy bien podría servir para el cántabru.

_“Como aragonesa, me pregunto muchas veces qué hicimos mal para dejar ir uno de nuestros rasgos más importantes, la lengua. Ahora, que estudio en Barcelona, me he dado cuenta de la importancia de conservar el catalán en la educación, base del futuro. Tengo suerte por aprender en catalán. Suerte porque a nadie le deseo la tristeza que supone sentir haber dejado atrás una parte de todos aquellos que lo precedieron”._

_“Aceptar la diversidad del territorio es lo único que hará que quepamos todos. Por el contrario, exigir a una comunidad que deje de comunicarse en su forma propia y particular es limitarla, querer destruirla. Tratar de eliminar lo que nos diferencia es una forma egoísta de imposición e intolerancia con un cierto matiz totalitario.

Abrir la mente, permitirse el lujo de conocer la riqueza cultural de nuestro país y empaparse de curiosidad, de experiencias y de conocimiento, desde el respeto, nos permitirá avanzar hacia una sociedad más asertiva y, en consecuencia, próspera”. _

Comentarios