viernes. 02.12.2022

Que digo yo, y me parece bien…

Un movimiento social es una forma colectiva de acción, y la existencia de una acción colectiva implica necesariamente la preexistencia de un conflicto.

Que digo yo, y me parece bien, que si las personas son capaces de reunirse y congregarse frente a una clínica abortiva para rezar, para así concienciar a la sociedad de la urgente necesidad de proteger y salvaguardar la vida del no nacido, por qué no y también, por ejemplo, el apadrinar, favorecer o bien incentivar el que se produzcan reuniones en donde grupos de personas que estén comprometidas con el valor patrimonial y lingüístico del cántabru, también puedan hacer lo propio, por ejemplo, frente al Parlamento de Cantabria, leyendo textos en cántabru y de manera continuada una vez a la semana, a fin de así concienciar a los 35 diputados y diputadas que hoy se sientan en el antiguo Hospital de San Rafael (y hoy sede del Parlamento cántabro en la calle Alta 31-33 de Santander) de proceder de igual o parecida forma; pero esta vez en defensa del patrimonio lingüístico del pueblo cántabro al que dicen y quieren representar.

Sin abandonar los rezos, y a imitación de lo que por ejemplo desde hace apenas dos años lleva a cabo la empresa francesa Monasphere dedicada a diseñar y llevar a cabo proyectos inmobiliarios en toda Francia, con el objetivo de ofrecer a familias cristianas un vecindario fraterno (en una zona rural, lejos del bullicio urbano y, particularmente, cerca de un monasterio, convento o santuario como centro espiritual), de igual manera, pero siguiendo trazados distintos y enfocados en la salvaguarda del patrimonio lingüístico cántabro, el también poder generar y crear los cauces necesarios y oportunos (además de las ideas más innovadoras) que pudieran hacer efectiva la iniciativa en favor del cántabru siguiendo la inspiración y el enfoque de esta empresa francesa centrada en lo espiritual y en la necesidad de juntar así y de esta manera a personas afines a una causa común.

Con un poco de ilusión y de imaginación se podrían hacer diferentes y divertidos guiones y representaciones, también en cántabru

Por otro lado, y ya cambiando de perspectiva podemos decir que con origen en el término latino “jubilatio”, y al cántabru “ritiru”, la palabra “jubilación” hace referencia al resultado de jubilarse: dejar de trabajar por razones de edad, y accediendo por lo tanto por ello a una pensión. El concepto también permite nombrar al pago que percibe una persona cuando esta llega a la edad de jubilación.

Desde hace aproximadamente cinco años las movilizaciones sociales en favor de unas pensiones dignas y justas ha ido adquiriendo un cada vez mayor protagonismo en las calles (y también en las redes sociales), lo cual ha servido para ir visibilizando poco a poco a un colectivo (llamado por los medios “el de los güelos”) que reclama no perder el poder adquisitivo al que tiene derecho.

Sin embargo, y dado que las movilizaciones de pensionistas constituyen un fenómeno reciente e inesperado (sin antecedentes ni episodios anteriores) no es posible documentarlo, como tampoco contrastarlo con otras fuentes. Tan solo cabe verificar si tal movilización merece la consideración o el calificativo de ser llamado “movimiento social”.

Sin ser previsible que estallase el conflicto de las pensiones, al tratarse de un colectivo disperso y sin una trayectoria reivindicativa de las denominadas “recientes”, quienes se dedican a estudiar la problemática de las pensiones públicas sí que venían desde hace ya algún tiempo destacando la posibilidad de que se produjeran en un corto espacio de tiempo este tipo de protestas y manifestaciones colectivas en defensa de una mejor y más efectiva gestión de las pensiones públicas, dado que las personas jubiladas desde hace ya algún tiempo no se terminan de sentir “cómodas” con los representantes sindicales y políticos que ingenuamente pensaban podrían gestionar con éxito y acierto sus propuestas y reivindicaciones.

Un movimiento social es una forma colectiva de acción (reclamar pensiones dignas), y la existencia de una acción colectiva implica necesariamente la preexistencia de un conflicto (pérdida del poder adquisitivo de las pensiones), que lógicamente es urgente corregir y enmendar. Y es aquí y ahora cuando intervienen, o bien podrían intervenir con acierto las personas o colectivos que apoyen al cántabru, bien micrófono en mano reclamando unas “pinsionis dinas” (pensiones dignas), o bien a través de escritos a la prensa o en la televisión. O, por ejemplo, simplemente, a través de una o muchas pancartas en las calles y en las plazas con textos en cántabru.

En cuanto a lo que a diversión y entretenimiento se refiere podríamos empezar diciendo que no es lo mismo un títere que un guiñol o que una marioneta, ya que el guiñol, por ejemplo, se manipula desde abajo, introduciendo la mano dentro del muñeco. Este tiene la cabeza estática, si bien puede mover los brazos. Los guiñoles son las figuras típicas y populares que se enfundan en la mano.

Las marionetas, por el contrario, están dotadas de brazos, cuerpo y piernas móviles, las cuales son accionadas por el marionetista, el cual se encuentra situado por encima o detrás de la figura, haciendo así mover las diferentes partes del muñeco. Los títeres englobarían a los dos tipos de muñecos. Es decir, podemos llamar títere indistintamente a las marionetas y a los guiñoles.

Ahora que ya sabemos en qué se diferencian podemos decir que lo correcto es hablar de títeres de hilo (marionetas) y de títeres de guante (guiñoles).

Decía no obstante en 1965 el estadounidense Bil Baird, que el títere es “una figura inanimada que cobra vida gracias al esfuerzo humano y lo hace ante un público”. Esta definición podría también valer para la marioneta y el guiñol.

Marionetas, guiñoles y títeres hacen por igual, sobre todo en los meses de Primavera y Verano, las delicias de un público (sobre todo de los más pequeños) que ven en estos objetos inanimados a grandes personajes con los cuales poder aprender, interactuar y reír.

El poder aprovechar con acierto los diferentes y variados eventos que se puedan dar en Cantabria, como, por ejemplo, el Festival Internacional de Títeres (Bisóntere) de Santillana del Mar, podría ser y servir para dar a conocer muy bien el cántabru a la sociedad en general y en su conjunto.

Con un poco de ilusión y de imaginación se podrían hacer diferentes y divertidos guiones y representaciones, también en cántabru, lo cual serviría para poder potenciar y reforzar a un nivel importante nuestra lengua de una manera muy significativa y elocuente.

Estos autores comprometidos con su lengua cántabra entienden la poesía y la literatura en su lengua vernácula como un instrumento más de lucha y de compromiso vital

A otra güelta (por otro lado) siempre se ha dicho que los concursos de poesía y literatura son herramientas formidables y a tener en cuenta a la hora de dar a conocer la lengua cántabra al conjunto de la sociedad, pues el poder expresarse en nuestra lengua supone un compromiso y un intento de recuperación de una comunidad a todos los niveles. Para que esta iniciativa llegue al mayor número posible de público es primordial la colaboración necesaria e imprescindible de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, a fin de poner con ello recursos y medios para la buena realización del proyecto.

Y es que es este, sin duda, uno más de los variados caminos certeros y verificables que con éxito se pueden emplear y seguir a la hora de poder reforzar y dignificar con garantías una lengua que clama por ser atendida y tenida en cuenta en su ya largo y costoso proceso de revitalización y ensanchamiento.

Si además estos concursos son premiados con premios en metálico (basta con que sean simbólicos), al proyecto se le podrá dar, sin duda, un mayor recorrido y proyección, alcance y representación. Para ello habrá que contar con un jurado encargado de valorar las obras presentadas, y, como no, estar presidido el acto o ceremonia por una persona que a nivel institucional represente al Gobierno cántabro en materia educativa. Si bien sería aconsejable que antes ya existiera o fuera creada antes una Consejería General de Planificación y Normalización Lingüística de la Lengua Cántabra.

Al galardón podrían presentarse (y como mera sugerencia y/o aporte), en lo referente al apartado poético, poemarios de temas, géneros y estructuras libres escritos en lengua cántabra, con una extensión mínima de por ejemplo 500 versos, y siempre que fuesen inéditos y no premiados en otros concursos. A nivel literario, lo mismo: un mínimo, por ejemplo, de 100 folios en DIN A4 sería más que suficiente.

Dicho galardón, por ejemplo, podría llevar el nombre de alguna persona o institución, que bien por su notoriedad y dedicación se ha proyectado en favor de la lengua cántabra, o que bien ha empleado recursos, talento, ingenio y medios variados y diversos en favor del idioma propio.

El evento sería anual y público, a fin de poder así ser este divulgado masivamente y con garantías en los medios y en la cartelería variada, pues es su fin y recurso último el que el idioma cántabro se dé a conocer en manera y forma adecuada y conveniente entre la sociedad.

Hacer que esta realidad lingüística sea cada vez más normalizada y natural no solo tiene que ver (en cierta manera), con una reivindicación política y cultural, sino también con la necesidad de implementar y dar paso a nuevas voces intimistas que desean dignificar la lengua propia de Cantabria.

El trabajo de información, propaganda, difusión y publicidad en torno al cántabru se está haciendo bien, aunque se podría mejorar mucho más

Esa normalización política coincide con el resurgir de pequeños narradores que desean mostrar y ya dar a conocer (como verdaderamente ya está sucediendo) un aspecto más de la cultura cántabra, y que sin duda es una primera hornada (no ya tan vinculada a las reivindicaciones políticas y al costumbrismo) que desea con gran entusiasmo y valentía realizar pequeños pero significativos pasos en favor de una lengua minoritaria que desea abrirse paso en una realidad cotidiana de una manera más intimista y personal, a fin de poder con ello normalizar una realidad lingüística que ahora en Cantabria es mayoritariamente en castellano.

Estos autores comprometidos con su lengua cántabra entienden la poesía y la literatura en su lengua vernácula como un instrumento más de lucha y de compromiso vital, todo ello enmarcado dentro de una realidad común, habitual y corriente en la que desea desenvolverse… y en la cual desean finalmente estar y permanecer.

Surge la siguiente propuesta a modo de ingenio, y también a modo de llamada de atención, para inspirar y sugerir a la militancia que en todo el mundo pueda estar a favor de dar a conocer el cántabru, que no solo las bicicletas con propaganda en cántabru son ideales para transmitir un mensaje original. Y es que también lo pueden ser, por ejemplo, los coches con pegatinas, los lazos en las chaquetas o el vestido, los logos en las camisetas, insertar publicidad en los periódicos, rodar furgonetas y camiones, autobuses y coches con alusiones al cántabru, etc.

Se trata, al final, de implementar ideas, acciones, iniciativas, proyectos, materias, temas, planes, símbolos… que generen ilusión, interés, utilidad, atractivo, opinión, ideario, reflexión, y conocimiento en torno al cántabru.

En líneas generales el trabajo de información, propaganda, difusión y publicidad en torno al cántabru se está haciendo bien, aunque se podría mejorar mucho más. De hecho cada año avanza y se consolida un poco más, pero este sigue siendo aún insuficiente. Con todo se puede mejorar e implementar con acciones más duraderas y llamativas, tenaces y perseverantes.

Desde la pasada década de los años 60 del pasado siglo se sabe y se verifica con notoriedad manifiesta la efectividad que genera en la ciudadanía el hecho de colocar en los habituales artículos periodísticos de la prensa escrita y on line, “cartelis” (carteles), pero también “jatupas” (mapas) que puedan estar realizados en cántabru, o bien con textos también en castellano. A veces ocurre que viene solo en cántabru, y otras solo en castellano. Sea como fuere esta sería una forma más (y muy efectiva) de ir “poca pocu” (poco a poco) introduciendo al lector (de cualquier tendencia y orientación) en y por la senda de la lengua cántabra.

Vamos a poner a continuación un simple ejemplo de esto que decimos (y que lleva por título: “Cantabria, comunidad histórica y soberanismo”), y que esta vez nos viene del prolífico escritor y veterano militante cantabrista, Manuel Alegría. Este es el enlace de Agosto de 2010 en Internet en donde se puede ver esto que decimos:

https://www.eldiariocantabria.es/articulo/cantabrismo/cantabria-comunidad-historica-soberanismo/20200826121924081753.html

Que digo yo, y me parece bien…
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