jueves 13/5/21

Ejemplos de rescate consciente y responsable de una lengua

En los últimos años el Gobierno peruano ha logrado oficializar cuarenta alfabetos de las 48 lenguas originarias que existen en el territorio peruano, y de las cuales 21 están en peligro, o en grave peligro de desaparecer.

Rescatar una lengua es responsabilidad, acometida y empeño de muchos factores y circunstancias. Aquí veremos, a modo de simple ejemplo, dos casos (República Sudafricana y República del Perú); que muy bien podrían servir como inspiración e ilustración para acelerar la recuperación y la restitución de nuestra lengua cántabra.

Para las personas aficionadas al cine, “Black Panther” (Pantera Negra) es una película de superhéroes estadounidense que se estrenó el 16 de Febrero del 2018, basada en el personaje de Marvel Comics Pantera Negra. En dicha película se utiliza un idioma, que algunos dudaban que fuera real llamado xhosa (uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica, pues tiene más de 30), y que en la cinta interpreta Chadwick Boseman.

Y aunque es cierto que mucho de lo que se ve en “Black Panther” es ficticio (incluyendo el país donde se desarrolla la película), no lo es, sin embargo, el idioma que hablan en Wakanda, el cual es bastante real; con sus característicos chasquidos de lengua que pusieron en aprietos al elenco de actores en su momento. Ya que (y como dijo la actriz galardonada con el Oscar Lupita Nyong'o), el xhosa es “uno de los idiomas más difíciles del planeta”, con sus característicos “chasquidos que no son una broma”.

Somikazi Deyi, que es profesora en la Escuela de Lenguas y Literatura de la Universidad de Cape Town, ha manifestado (tras el éxito de la película) que el xhosa es un idioma “maravilloso”, por lo que rechaza la idea de que los chasquidos que emplean sus hablantes sean difíciles de ejecutar. Pues, por ejemplo, y según manifiesta: “para el sonido de la “X”, lo que hay que hacer es colocar la lengua contra un lado de la boca, y luego hacer como un chasquido como si se estuviera llamando a un caballo. Para el sonido de la “C'” se hace lo mismo pero contra los dientes frontales. Y para el sonido de la “Q'” se coloca la lengua contra el paladar”. Quizá lo difícil, afirma, sea incorporarlos en las palabras a una velocidad normal.

Esos chasquidos (que tan extraños les resultan a muchas personas fuera de Sudáfrica) son una combinación de los idiomas khoi y san, de los habitantes originarios de la región; dijo en su momento Deyi. Sin membargo, ahora forman parte del xhosa, el cual es hablado por la mayoría en la provincia de Cabo Oriental: Sur Oeste del país.

Y manifiesta: “El xhosa implica la identidad emocional de una persona, y también un sentido familiar. Por eso, cuando, lo puedes hablar, estás en control, y también tiene una cierta espiritualidad”.

En Perú, cerca de 4.5 millones de peruanos hablan al menos una lengua nativa (equivalente al 16% de toda la población del país), siendo las más habladas el quechua (utilizada ésta en todos los Andes), el aimara (en torno al lago Titicaca y las provincias peruanas fronterizas con Bolivia); así como el asháninka, el awajún, el wampi, el shipibo, el shawi o el yine, entre otros numerosos idiomas de los pueblos nativos de la Amazonía peruana.

En la actualidad, y según manifestó en Noviembre de 2018, Edinson Huamancayo, coordinador del equipo de Desarrollo Educativo de las Lenguas del Ministerio de Educación (Minedu): “Todas las personas que hablan una lengua originaria tienen derecho a usarla en cualquier ámbito, a ser atendidas en su idioma y recibir una educación en su lengua materna y en su propia cultura”.

Y es que el quechua (así como todas las lenguas originarias que se hablan en el país), son idiomas oficiales en los distritos, provincias o regiones en donde estas lenguas predominan. Esto significa que la administración estatal la hace suya y las debe implementar progresivamente en todas sus esferas de actuación pública; con el mismo valor jurídico y las mismas prerrogativas que el castellano.

En los últimos años el Gobierno peruano ha logrado oficializar cuarenta alfabetos de las 48 lenguas originarias que existen en el territorio peruano, y de las cuales 21 están en peligro, o en grave peligro de desaparecer. Así mismo, el Ministerio de Educación ha realizado talleres de normalización con los hablantes de las lenguas que aún no cuentan con alfabetos, como el iñapari, el muniche, el omagua, el chamicuro, el resígaro, el ashéninka, el taushiro y el matsigenka montetokunirira (nanti).

Mediante un decreto supremo publicado el 18 de Noviembre de 2018, el Ministerio de Cultura ha aprobado el Mapa Etnolingüístico del Perú: un sistema informativo conformado por mapas y bases de datos cuantitativos y cualitativos de los hablantes de las lenguas indígenas, tanto vigentes, como extintas.

El Primer Congreso Nacional de Traductores e Intérpretes de Lenguas Indígenas fue organizado por la congresista del bloque de izquierdas, Nuevo Perú (Tania Pariona) junto al Instituto Peruano de Ciencias Jurídicas. Pariona ha presentado un proyecto de ley que crea el régimen de fomento del empleo a personas que acrediten el dominio de lenguas indígenas y originarias.

Existe, por otro lado, otra iniciativa legislativa que propone declarar el 27 de Mayo como el Día Nacional de las Lenguas Indígenas y Originarias, y también está en elaboración otro proyecto para crear el Instituto Peruano de Lenguas Indígenas y Originarias.

Que estos dos simples ejemplos sirvan y valgan para poder dar cuanto antes valor y sostenibilidad en Cantabria a una lengua en la cual es urgente el poder intervenir, a fin de que esta pueda ser salvada y por fin dignificada, valorada y ensalzada.

Estas interesantes y muy acertadas iniciativas son de un valor testimonial y simbólico que es justo de agradecer, valorar y tener en justa consideración

De igual manera no podemos tampoco dejar pasar la oportunidad de también, y desde aquí, reconocer la labor que desde hace ya algunos años están haciendo las distintas administraciones locales y autonómicas en Cantabria (de momento insuficientes) por relanzar y  revitalizar la lengua de Cantabria (vamos a poner como ejemplo a ADIC), que edita (de vez en cuando) junto a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, unos muy interesantes trípticos (“son cántabras, son tuyas, úsalas”, “… son tuyas, úsalas”); en donde se pretende concienciar a la población de nuestra tierra del inmenso valor que supone para la misma el que el patrimonio lingüístico sea usado y revitalizado por sus hablantes.

Estas interesantes y muy acertadas iniciativas son de un valor testimonial y simbólico que es justo de agradecer, valorar y tener en justa consideración. Es así como esperamos con agrado que en un futuro muy cercano y próximo estas colaboraciones, acercamientos, contribuciones y asistencias; se sigan produciendo y revitalizando por el bien de una tierra que desea no perder su patrimonio cultural inmaterial o intangible.

O como se refiere a ella la Unesco al definir el patrimonio oral e minmaterial como: “El conjunto de creaciones basadas en la tradición de una comunidad cultural expresada por un grupo”. Y afirma que la lengua, la literatura, la música y danza, los juegos y los deportes, las tradiciones culinarias, los rituales y las mitologías, los conocimientos y los usos relacionados con el universo, los conocimientos técnicos relacionados con la artesanía, y los espacios culturales; se encuentran entre las muchas formas de patrimonio inmaterial.

Para la UNESCO el patrimonio inmaterial es visto como un depósito de la diversidad cultural, y también la expresión creativa; así como una fuerza motriz para las culturas vivas. Por lo tanto, y en consecuencia, alienta a las comunidades para identificar, documentar, proteger, promover y revitalizar ese patrimonio.

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