jueves. 30.06.2022

Carteles en los pueblos y en las ciudades

Es necesario concienciar a los Ayuntamientos y a la población de Cantabria en general acerca de la urgente necesidad de defender su rico y variado patrimonio lingüístico.

Aunque a lo largo de los diferentes artículos y trabajos hemos ido poniendo numerosos y variados ejemplos de cómo se pueden hacer y realizar diversas y originales estrategias en favor de un idioma amenazado, a través del siguiente desarrollo el movimiento cantabrista en favor del idioma puede sacar ideas y también inspiraciones de por dónde podemos "movernos" y con qué fin a la hora de favorecer la lucha por el cántabru.

Para alumbrar mejor este apartado, lo mejor que podemos hacer es poner un ejemplo sencillo y de lo más ilustrativo, que comienza en el año 2018 con la iniciativa por parte del Ayuntamiento de Huesca (y la Comarca de la Hoya) de colocar un cartel (luego serían tres) que da la bienvenida a la ciudad en aragonés y en castellano. Y así, en Huesca, y por iniciativa de su alcalde (y del equipo de gobierno en dicha ciudad), la capital oscense es desde Octubre de 2018, visualmente una "ciudad bilingüe", en la que, según el Consistorio: "se habla castellano" y "charramos aragonés". Los detractores de esta medida dicen y dijeron en su momento que: "lo que denominan como aragonés nunca se ha utilizado en la capital, pese a que pueda existir en algunos valles pirenaicos dentro de la provincia".

Como medida en favor de la fabla se colocaron tres carteles en aragonés en las zonas más estratégicas y de mejor acceso a la ciudad

Sin embargo, esta aseveración no es para nada cierta (y perfectamente se puede aplicar para el uso del cántabru, y de ahí el ejemplo en este apartado que hace relación con la ciudad de Huesca), pues saben la mayor parte de estas personas (con absoluta seguridad) que antes de que se hablase en este territorio la lengua castellana, en el Pirineo Aragonés ya se hablaba aragonés; igual que en Santander anteriormente se hablaba cántabru y no castellano.

Como medida en favor de la fabla (lengua) se colocaron tres carteles (Octubre de 2018) en aragonés (de gran tamaño y muy visibles) en las zonas más estratégicas y de mejor acceso a la ciudad. Decimos que se colocaron, porque fueron retirados un año más tarde a petición de los grupos políticos de Ciudadanos y de Vox, que respaldaron la moción del PP para que el Ayuntamiento apartara los letreros que daban la bienvenida en lengua aragonesa y española; e informaban de que la capital oscense es y siempre ha sido una zona bilingüe en la que "ahora" conviven dos lenguas.

La moción, respaldada por 13 de los 25 concejales del Consistorio, pidió que también que se revocara el acuerdo plenario de 2016 por el que Huesca se declaraba: "municipio incluido en la zona de utilización histórica de la lengua aragonesa".

Según un estudio del Seminario Aragonés de Sociolingüística, relacionado con la Universidad de Zaragoza, unas 25.556 personas (el 6% de la población) saben hablar o entienden el aragonés en la comunidad autónoma. En la ciudad de Huesca, 1.048 personas hablan aragonés, de un censo de 52.250 habitantes.

En su momento, y en palabras de la concejala de Lengua Aragonesa, Mary Romero (Aragón Sí Puede), "la lengua aragonesa, sea o no minoritaria, esta lengua existe, es milenaria y tenemos que conservarla, igual que hacemos con nuestras catedrales, con los documentos históricos, etc.". Y en palabras de la consejera comarcal de Cultura y Patrimonio, Beatriz Calvo (PSOE), la puesta de este cartel bilingüe es necesaria, porque "aunque no hablemos la lengua, tenemos muchas palabras que empleamos sin saber que vienen del aragonés y esto hay que apoyarlo".

Ramón Lasa Osa (PSOE) afirmó que la situación del aragonés en Huesca "es la misma que cuando se aprobó la anterior moción para la defensa de la lengua aragonesa". Para Óscar Sipón, concejal de Con Huesca Podemos, explicó que los oscenses "usamos muchas más palabras en aragonés de las que somos conscientes".

Si permanentemente se está incitando a proteger el patrimonio de la ciudad, ¿qué sentido tiene oponerse a que esta protección también se extienda al valor lingüístico y cultural?

En cuanto a la polémica indicación de "ciudad bilingüe" que aparece en el rótulo, Beatriz Calvo reconoció que en Huesca apenas se habla, pero también añadió que sí está muy extendida en otras zonas de la Hoya (Comarca de la Hoya), como sucede con la Galliguera. No obstante, también recordó que en Galicia o el País Vasco, tampoco todos los habitantes son bilingües. "Por eso, no tenemos por qué achicarnos por ser aragoneses, porque es un patrimonio cultural que debemos defender".

Y ello generó y ha generado desde entonces no pocos debates en las redes sociales, pues está escrito en fabla (lengua aragonesa), ya que en aragonés, "Huesca" se escribe sin la letra "h". En el mismo se podía leer: "Bienvenius-Bienvenidos" o "Ziudat Bilingüe-Ciudad Bilingüe", junto a "charramos aragonés-hablamos castellano".

Esas personas (quizá las más contrarias a la instalación de estos carteles bilingües) deberían de ser un poco más conscientes (y también, porque no, un poco más conservadoras) a la hora preservar y proteger con más interés y esmero, desvelo y cuidado, su rico patrimonio lingüístico (además de sus tradiciones) y cultural; entre las que la promoción del aragonés (o en el caso de Cantabria, del cántabru) es una muestra más que indudable e indiscutible hay que proteger y difundir dado su inmenso valor inmaterial.

Porque, si permanentemente se está incitando a proteger el patrimonio de la ciudad, ¿qué sentido tiene oponerse a que esta protección también se extienda, abarque e incluya ahora el valor lingüístico y cultural de la ciudad? ¿A qué obedece esa inquiría y animadversión de estas personas hacia su propia lengua e idiosincrasia? ¿Qué necesidad hay de desconsiderar o desprestigiar, ya no a la lengua ajena sino, de manera indirecta a sus hablantes?

Paradójicamente, lo que más llama poderosamente la atención es que los ataques y desprecios al aragonés (aunque también a otras lenguas) suelen llegar desde sectores que, en contradicción total con su nombre (aunque no siempre suceda), se autodenominan "conservadores". Por ejemplo, y según manifiesta Antonio Laborda (Vox), él nunca ha escuchado a nadie hablar aragonés en la ciudad de Huesca, mientras que se encargó de recomendar el estudiar otros idiomas: "No creo que el aragonés tenga mucha utilidad en Nueva York".

Quizá algunas personas se pregunten qué similitud existe o tiene que haber entre hablar aragonés, y la utilidad que a un paisano o a una paisana de Huesca (o de su provincia) le pueda valer para estar en Nueva York. A lo mejor a ese paisano o a esa paisana no le interesa nada o lo más mínimo ir a Nueva York de visita, o residir en Nueva York porque allí va a montar una empresa o un negocio familiar.

El desposeer de una esencia y de un valor a una persona o a una colectividad es y puede ser quizá el mejor camino para el control, la inspección y el registro

Algo similar, pero al revés, podría ocurrir si a un indio nativo crow (llamados en su propia lengua "apsaróka" o "apsálooke"), que es una tribu indígena de Montana (Estados Unidos), y cuyo territorio histórico corresponde al valle del río Yellowstone, un norteamericano de ascendencia europea le dice que para prosperar tiene que aprender español; para a lo mejor así poderse dar una vuelta por México, o a lo mejor por la ciudad española de Madrid.

Y es que suele suceder (a veces con demasiada frecuencia) que a los globalistas, y a los anuladores de lo individual y también de lo colectivo, el desposeer de una esencia y de un valor a una persona o a una colectividad, es y puede ser quizá el mejor camino para el control, la inspección y el registro. De hecho, los regímenes comunistas, fascistas y globalistas de pelaje diverso, son por norma general, muy aficionados a utilizar estos métodos de anulación y de manipulación de lo que es colectivo y singular, inherente y propio, extraordinario y notable, innato y personal.

Para la concejala Teresa Moreno (PP) estos carteles resultaron a todas luces "ridículos" y "polémicos", porque según ella "han generado cierto malestar entre los oscenses". A su vez ha explicado (explicó en su momento) que "decir que Huesca es bilingüe supone distorsionar la realidad". Para otras formaciones políticas más ambiguas y anfibológicas, como es el caso de Cs, y en palabras de Enrique Novella, estos carteles ya cumplieron su función, por lo que, según manifestó en su momento, "hay que retirarlos y llevarlos a un sitio donde se les de alguna utilidad".

Ante todas estas manifestaciones habría que preguntarse: ¿Acaso no deberían de ser estas formaciones políticas más "conservadoras" (precisamente en virtud de su denominación) las primeras interesadas en mantener encendida con brío la llama de esta riqueza cultural?

Estos ataques, además de ignorantes e irreflexivos, no dejan de ser reveladores de una falta de altura de miras pasmosas

La verdad es que estos ataques, además de ignorantes e irreflexivos, no dejan de ser reveladores de una falta de altura de miras pasmosas, de un reduccionismo empobrecedor, y también de un egocentrismo que raya la más absoluta falta de información y objetividad; además de que están totalmente alejado del "Homo sum, humani nihil a me alienum puto" de Publius Terencio Afro: un autor de comedias durante la República romana allá por el siglo II a.C.

Raúl Usón, responsable de la "Oficina de Lengua Aragonesa" del Ayuntamiento de Huesca, ha defendido siempre la grafía utilizada, ya que es la que propugna la dirección general de Política Lingüística del Gobierno de Aragón desde hace más de un año, "(...) y aunque haya gente que no le gusta, nosotros solo la seguimos".

En cuanto a la palabra de "Huesca", sin hache ("Uesca"), que también aparece en el cartel; Usón aseguró en su momento que todas las propuestas gráficas del aragonés defienden esta forma de escritura "(...) porque procede de la palabra Osca, que no llevaba hache". "Lo que ocurre en castellano es que los diptongos que empiezan por "ue", (por una cuestión estética), se decidió poner una "h", como "huevo" o "hueso"; que vienen de palabras en latín que no lo llevaba".

Conviene recordar que hasta el siglo XV, cuando se produjo el cambio de la Casa de Aragón a la Dinastía Trastámara (de origen castellano) al frente de la Corona de Aragón en el Compromiso de Caspe (1412), el romance aragonés estuvo ampliamente extendido por todo el territorio de la actual comunidad autónoma; fuente de la que luego surgen los giros locales que se mantienen hasta el día de hoy.

Desde entonces el idioma aragonés comenzó un progresivo repliegue desde el Sur de la Comunidad, hasta limitarse al llegar el siglo XX a los valles pirenaicos y del pre pirineo. El último golpe lo atestó el masivo éxodo rural que tuvo lugar en España desde la posguerra. En el Pirineo, además, se sumaron los desplazamientos provocados por los embalses construidos por el desarrollismo franquista, como el de Cánovas, o Cánovas en castellano.

Todo esto llevó, y ha llevado, a la precaria situación de diglosia en la que se encuentran en la actualidad las escasas y fragmentadas islas de hablantes de aragonés que aún hoy (y a duras penas) persisten desde hace décadas en una asfixia acorraladora y atenuada imposición lingüística por parte de una mayoría que no se digna a respetar y a reconocer, la que siempre ha sido la lengua de esta ciudad y de esta comarca.

Con este sencillo pero muy ilustrativo ejemplo en favor de la lengua aragonesa, se pretende llamar la atención, y al tiempo, también concienciar a los Ayuntamientos y a la población de Cantabria en general, acerca de la urgente necesidad de defender su rico y variado patrimonio lingüístico. Para así, y de esta manera, poder incentivar y promocionar el uso del cántabru entre la sociedad de una manera más que efectiva y certera. Porque si esto no se hace, es seguro que nuestra lengua cántabra desaparecerá para siempre y de una manera irremediable.

Finalmente, y tras tres meses de lucha y reclamación, el cartel en aragonés regresó de nuevo a la ciudad de Huesca (esta vez en un formato mucho más grande y llamativo que el anterior), siendo visible esta vez a quienes acceden a la ciudad desde la autovía de Zaragoza. A continuación el enlace:

https://www.eldiario.es/aragon/cultura/carteles-uesca-bienvenida-aragones-acceden_1_1093954.html

A través de los siguientes enlaces se pueden aprender muchas y valiosas cosas en favor de la lucha por el aragonés y su cultura, que perfectamente podrían ser adecuadamente extrapolables al cántabru:

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/05/30/la_recuperacion_divulgacion_del_aragones_120817_1012.html

Hay quien piensa que estos carteles colocados en la ciudad de Huesca fueron y han sido los verdaderos precursores y facilitadores de que casi tres años después el aragonés haya logrado por fin su justo y merecido reconocimiento político e institucional. De hecho, y tras un tiempo, el aragonés es en la ciudad de Huesca un ejemplo vivo de hasta donde se puede llegar si se persevera y se empuja en favor de proyectos ilusionantes y esperanzadores, como en este caso ha hecho el IES Ramón y Cajal, que oficialmente es el primer instituto de Huesca capital en dar clases en Lengua Aragonesa. A continuación su enlace:

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca/2021/12/25/ies-ramon-cajal-primer-instituto-huesca-capital-dar-clases-lengua-aragonesa-1540988.html

Nos alegramos mucho por ello, y ya solo deseamos desde aquí que "esa lucha de los carteles" se pueda también extrapolar y ser un vivo ejemplo en los tiempos actuales para el cántabru.

Si esto no lo hace un Ayuntamiento de Cantabria, a lo mejor sí que lo puede hacer una colecta popular y reivindicativa que para tal fin se pueda promover y dar a conocer. Una concentración popular, pegadas de carteles en las paredes de las ciudades y los barrios, charlas en los colegios y en las universidades, etc.

Carteles en los pueblos y en las ciudades
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