domingo 23/1/22

Hace un año Cantabria se preparaba para celebrar una Navidad atípica, la primera en compañía del coronavirus. Así se anunciaba desde todos los estamentos posibles. Gobiernos y ayuntamientos se afanaban en mensajes de prudencia ante las reuniones familiares que se producen entre esta Nochebuena y mañana, día 25. Un año después, el mensaje sigue siendo el mismo, pero la situación ha empeorado notablemente, al menos en lo que a datos se refiere.

El 24 de diciembre de 2020 Cantabria contabilizaba 74 casos nuevos de coronavirus

Porque a pesar de que más del 80% de la población está completamente vacunada, a pesar de que se ha empezado a poner la tercera dosis y se está vacunando a los menores de entre 5 y 11 años, la pandemia está más desbocada que hace un año. Incluso habiendo modificado el semáforo Covid para que los niveles de riesgo no afecten tanto a los sectores económicos y sociales, la realidad es que Cantabria lleva varios días registrando récords en los principales indicadores.

Las comparaciones son odiosas, es cierto. Hace un año veníamos de confinamientos concretos, de impedirnos el movimiento entre comunidades autónomas y de diferentes medidas restrictivas. En el otro lado de la balanza, todavía quedaban unos días para empezar a vacunar en Cantabria, donde la primera dosis se puso el 27 de diciembre de 2020. Ahora la situación es a la inversa: la mayoría de la población está vacunada, pero las restricciones se han reducido a la mínima expresión: mascarilla obligatoria, limitación de aforos y poco más. Y claro, no estaba la variante Ómicron.

Los datos dejan una imagen mucho peor que hace un año. El 24 de diciembre de 2020 Cantabria contabilizaba 74 casos nuevos de coronavirus. Este viernes, justo un año después, se han contabilizado casi 800 más (846 para ser exactos).

Si nos fijamos en la incidencia, en ambas fechas se produjo un incremento, aunque muy diferente. Hace un año, por ejemplo, se notificaron 167 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. El día anterior habían sido 162, cinco menos. Sin embargo, hoy se ha conocido que la incidencia en ese mismo rango está en 818, 115 puntos más que el día anterior.

El número de contagios en un solo día de esta Nochebuena ha superado cualquier cifra detectada durante toda la pandemia, incluidos los momentos más críticos. Y desde luego, el dato de la incidencia es uno de los más altos, y a tenor de lo dicho por el consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, seguirá aumentando, pues es muy probable que Cantabria se sitúe en nivel de riesgo alto la próxima semana.

Si miramos los datos de hospitalizaciones, también hay un aumento con respecto a hace un año, si bien en este caso no es tan significativo. Hace un año había 78 ingresados en los hospitalizados de Cantabria y 22 en las Unidades de Cuidados Intensivos; hoy son 100 hospitalizados y 24 en la UCI.

RIESGO ALTO

Los datos confirman lo que las autoridades y los científicos e investigadores han reiterado en varias ocasiones: las vacunas no curan ni impiden el contagio, pero evitan un mayor número de ingresos. Sin embargo, esto no evita que Cantabria se encuentre a las puertas del nivel 3 de alerta, es decir, un riesgo alto que conlleva las consecuentes restricciones.

Dichas medidas, como recoge el semáforo Covid publicado por la Consejería de Sanidad en su página web, implica no solo reducción de aforos en todos los ámbitos, sino el cierre de varios negocios.

Por ejemplo, en hostelería, a la solicitud del pasaporte Covid para poder acceder y la utilización de medidores de CO2 se suma una limitación de aforos en interiores del 75% y 6 personas por mesa, siendo en terraza un máximo de 10 personas. El riesgo alto también implica el cierre completo del ocio nocturno.

En cuanto al comercio, el aforo se reduce a un tercio, mientras que los equipamientos culturales solo podrán tener un aforo del 50%, con grupos reducidos de 6 personas.

El nivel 3 de alerta también afecta a cines, teatros y espectáculos culturales, que a las medidas actuales suma una reducción de aforo al 75%.

Respecto a las ceremonias religiosas, incluidos velatorios y funerales, el aforo se reduce a un tercio, algo que también se aplica a actividades deportivas y físicas, permitiendo en este caso un máximo de 6 personas por sala.

Del mismo modo, el público en eventos deportivos en instalaciones cubiertas se reduce al 75%.

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