martes. 09.08.2022

El equipo MikroIker del Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología de la UPV/EHU ha determinado la presencia de diferentes especies del género Arcobacter en una variedad de alimentos de consumo habitual, que pueden ser la causa de enfermedades gastrointestinales.

Según ha informado la universidad, el equipo ha realizado un estudio de prevalencia y caracterización de bacterias con una gran cantidad de muestras de alimentos como mariscos, verduras, productos cárnicos y queso fresco, incluyendo algunas hasta ahora nunca analizadas en el entorno. Asimismo, han elaborado el estudio de la capacidad de estas bacterias para adherirse a distintas superficies encontradas en entornos de procesado de alimentos. El objetivo de este trabajo es determinar la presencia de este patógeno en una amplia gama de productos hasta ahora nunca estudiados, evaluar la diversidad genética y la presencia de genes de virulencia y observar la capacidad que tienen estos patógenos para quedarse adheridos a una superficie.

El incremento en el hallazgo de Arcobacter en muestras de alimentos de todo tipo hace que aumente la preocupación en materia de salud pública, ya que aún se conoce muy poco del potencial patogénico de esta especie. Sin embargo, han destacado que los pocos estudios que se han llevado a cabo muestran una gran cantidad de especies hospederas y rutas de transmisión.

220 MUESTRAS

Para llevar a cabo la investigación se analizaron un total de 220 muestras de tres grandes grupos de alimentos como animales de granja, animales marinos y verduras y se detectó Arcobacter en el 22,3% de las muestras analizadas, siendo la especie más abundante en todas A. butzleri, la que más veces se asocia a enfermedades humanas. El equipo ha asegurado que todas las especies presentaban genes asociados a capacidades virulentas, es decir, genes que podrían conferir a la bacteria capacidad de provocar infecciones y enfermedades al ser humano.

Asimismo, se comprobó que los chipirones son una importante fuente de Arcobacter, con lo que el consumo en crudo de estos productos podría ser una importante fuente de infección para el ser humano y también se detectó algún caso en una pieza de queso fresco. En las verduras analizadas, (lechuga, espinaca, zanahoria y acelga) la bacteria aparecía en todos los tipos excepto en la acelga. Las lechugas y acelgas que dieron resultado positivo eran envasadas, lo que hace "pensar un poco, porque muchas veces cuando adquirimos alimentos procesados no prestamos atención a su limpieza". Además, ha indicado igualmente que en las zanahorias se detectó una especie que hasta ahora nunca había sido caracterizada y que también posee "genes de virulencia".

Según Irati Martinez, "es la primera vez que se informa de la presencia de especies de Arcobacter en el queso fresco de Burgos y zanahorias. Además, señalamos a los mariscos, especialmente a los calamares, como una fuente importante de arcobacterias adherentes". A su juicio, "estos hallazgos deben ser considerados por sus posibles implicaciones en seguridad alimentaria, ya que el queso de Burgos es un producto listo para el consumo, y las zanahorias y el marisco se consumen frecuentemente poco cocinados o crudos".

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